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Manuel Montes Cleries
Manuel Montes Cleries
Nos enfrentamos a tiempos “agitados”. Hasta gozamos de movimientos sísmicos amén de los “bandazos” habituales

Por primera vez en muchos años he pasado una semana sin redactar uno de mis “segmentos de plata”. Parece ser que he perdido la motivación o he caído en el síndrome del folio en blanco. La vida se ha convertido en una monótona especie de sucesión de hechos totalmente predecibles por su reiteración. Los terremotos son una nueva remesa de serpientes de verano que hoy se han elevado a la categoría de posibles “maremotos en el mar de Alborán”. Lo que nos faltaba. Algo nuevo en lo que pensar.


Por otra parte recibo una copia de una notificación del Ministerio del Interior, en la que deniegan la inscripción en el registro de asociaciones, de la denominada “Asociación de abducidos por los alienígenas. España”. ¡Menuda injusticia! Otro grupo de personas “especiales” a las que no se tiene en cuenta para nuestro desarrollo futuro. La realidad es que esta negativa se encuentra recogida en toda la prensa nacional.


¿Se ha preocupado alguien de preguntarles si tienen algún mensaje que transmitirle a este mundo incrédulo? ¿Se les ha denegado la posibilidad de tener una sede social provista de salas de abducción o de esparcimiento y recreo de los alienígenas? Otro colectivo que se siente vetado y oprimido. Me recuerdan a la serie televisiva del “Sr. Monk”. Otro tipo raro, raro. Nadie les comprende. Yo sí.


Creo que este mundo está agotando la capacidad de acoger más “gente distinta”. El número de pirados por metro cuadrado –en el que me incluyo- es superior al de individuos sin calificar. Ya no sé si son todos los que están o están todos los que son.


Espero que esta noticia no sea una fake news más -ayer leí que había muerto el Papa Benedicto-. Tengo una copia del BOE en el que se recoge la negativa del Ministerio del Interior a la inscripción, que pude tomar de Internet. No se si reírme o llorar. O apuntarme a la asociación en el exilio. En una mesa cercana a la que ocupamos cada mañana para las partidas de dominó se sientan cuatro que dicen ser indígenas del lugar pero, por la forma en que gritan y gesticulan, parecen haber sido abducidos y transfundidos de savia alienígena.


La buena noticia de hoy me llega a través de la ventana junto a la que estoy escribiendo estas ideas intrascendentes. La playa está llena, el mar esta como un plato (con medusas a gogó) y tenemos 24 grados de temperatura a las doce de la mañana. ¿Qué más podemos pedir?

Artículos del autor

Como si no hubiera un mañana. Estamos aburridos de considerar las recomendaciones que a diario se nos transmiten por los expertos. Ya no sabemos a que carta quedarnos. Todas nos amenazan con problemas emanantes de la actual situación sanitaria, económica o política. Estamos en una situación evolutiva en la que el ser humano habrá llegado a la categoría de “homus a hacer puñetas”.

Los tiempos, las modas y los modos se suceden vertiginosamente en un breve espacio de tiempo. Lo que hoy nos parece inmutable mañana será “agua pasada que no mueve molino”. Tenemos un ejemplo palpable en los pensamientos políticos que cambian de opinión constantemente sin sonrojo de ningún tipo. Antes se precisaban años de maduración de las nuevas ideas. Hoy nos basta con horas para cambiar los rumbos y las firmes verdades “inalterables”.

Durante bastantes años un grupo de amigos hemos dedicado nuestras vacaciones a recorrer diversos países europeos a bordo de autobuses, autocaravanas o coches privados. Esto nos ha permitido conocer bastante bien el viejo continente. Su cultura, su comercio y su “bebercio”. Llegado el atardecer te escapas junto a un pequeño grupo a fin de disfrutar de la ciudad que visitas, a ser posible mezclándote con los habitantes del lugar.

Los medios de comunicación y la cibernética han roto todas las fronteras para el acceso a la cultura, los estudios y el conocimiento. Pero sigue siendo preciso que alguien, por el medio que sea, les siga diciendo a los que lo desconocen que Dios les ama y que todos somos hermanos. Sigue necesario el traspaso boca a boca de las verdades del Evangelio.

La vida no es más que una senda que nos toca recorrer. Nunca sabes qué te vas a encontrar al pasar un recodo. Te encuentras entre bosques intrincados y llanuras abiertas. Tú sabes bien adonde vas. Pero no sabes si llegarás, o si la vida te marcará otro destino. Lo importante es caminar, sin mirar atrás, olvidándote del pasado, viviendo el presente y dejando el futuro en las manos de Dios.

Supongo que a la mayoría de nosotros no nos gustan las discusiones. Y mucho menos cuando las mismas descienden a lo personal. Se tiene muy poco en cuenta el dicho popular que sentencia: “Cuando uno no quiere… dos no discuten”. Estas reflexiones han venido a mi mente durante mi asistencia a una reunión de una comunidad de vecinos.

Mi buena noticia de hoy es que nada es absoluto. No solo existe lo blanco o lo negro. Que mejoramos suficientemente en la lucha contra la pandemia y que un montón de científicos se han devanado los sesos y han conseguido descubrir unas vacunas en un tiempo récord. Lo que ha salvado la vida de muchos de nosotros. Como siempre, son unos seres anónimos que no se ponen medallas. Las han acaparado todas los que salen en los telediarios.

De nuestra querida Málaga ha surgido una arpista excepcional, María Gloria del Pino López, una chiquilla menudita, preciosa, que se enamoró de una pequeña arpa sudamericana cuando aun no medía tres palmos y que. posteriormente, se dedicó a estudiar a fondo ese instrumento.

 
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