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Ángel Alonso Pachón
Ángel Alonso Pachón
Recordar para un demente es volver a poder respirar y soñar. Recordar para un perdedor es amasar odio para intentar envolver con él al enemigo

El revisionismo subjetivo de la historia suele generar la INVOLUCIÓN político social. En todo caso, si se procediese a una revisión de la historia, lo jurídico y democráticamente justo sería no poner limitaciones ni en cuanto a la época, ni en cuanto a las personas, ni en cuanto a los hechos.

Igualmente, justo y objetivo sería que la justicia estuviera abierta a las posibles demandas de cada uno de los españoles que por interés personal o por derecho heredado tuvieran motivo para acudir a los Tribunales correspondientes.


No vale que un partido o un Gobierno, con mayorías o sin mayorías, proponga Leyes REVISIONISTAS, político penales, no consensuadas con todos los españoles y que, dada su trascendencia social, más bien deberían someterse a las normas y criterios a los que está sometida cualquier modificación esencial de la constitución. Proponer Leyes a medida del consumidor, es PREVARICAR.


Contar la historia, con sus causas y efectos, sin tener en cuenta a la Real Academia de la Historia y al conjunto de profesionales historiadores de nuestro país, es correr el riego de la SUBJETIVIDAD DAÑINA e IRREPARABLE para las futuras generaciones.


Siempre hay que tener en cuenta que lo malo de todo levantamiento o dictadura no es el hecho en sí, muchas veces hasta “motivado”, sino lo que luego DURA. Es hora de recordar que los intelectuales españoles han levantado la voz, cuando otros países han criticado y condenado la historia del descubrimiento y asimilación de las Américas. Pasados más de quinientos años, la objetividad pierde el equilibrio y su defensa a miles de kilómetros es casi imposible. En esos países lo escrito “contra” España y su historia, queda en sus libros; aquí quedan simplemente las quejas.


La Ley de Memoria Democrática, va por ese camino. Tomar lo lejano, salpicarlo por todas la Comunidades, traducirlo a diversos idiomas y, guiados por artículos escritos no consensuados, dedicarnos a señalar y demandar lo que “algunos” desde sus despachos indiquen.

Bajando más al detalle. La LMD:

¿Qué períodos abarcará?

¿Se juzgarán personas, entidades, gobernantes…?

¿Se juzgarán los motivos de un alzamiento?

¿Quién escribirá la VERDAD HISTÓRICA?

¿Qué libros y autores recogerán los hechos, las personas, las consecuencias?


En esta LMD, falta CONCRETAR aspectos fundamentales de los períodos a los que quiere referirse la Ley: ALZAMIENTO, DICTADURA, TRANSFORMACIÓN y CONCORDIA FINAL. ¿Serán juzgadas y condenadas las MENTIRAS SOCIALES? ¿Serán defenestradas todas aquellas obras civiles y sociales, MUY POSITIVAS, que esa dictadura llevó a cabo? o ¿sólo lo que unos quieran?


En los años 60-70, España fue abriéndose a Europa y a todo el mundo occidental. Grandes personas, políticos del Régimen o NO, desarrollaron todo un plan económico y social, nunca visto en España.

Aquella época proporcionó a los españoles Industrias propias, Editoriales de gran prestigio, desarrollo urbanístico sin precedentes, Ferrocarriles españoles comenzaron a ser conocidos como avanzadilla de la nueva era, la precaria Sanidad comenzó a dar sus primeros pasos de progreso y el mundo laboral comenzó a ver reconocidos sus derechos, etc.


No soy defensor de una dictadura que a mi edad (1942) viví como en un globo, sin capacidad suficientemente objetiva para criticar, pero sí puedo constatar cómo se vivía en los años 40, cómo se progresó en los años 50-60 y cómo en los 70 los españoles nos dimos la mano. Los abrazos no fueron con máscaras, sino cara a cara, mano con mano y con la decisión COMPARTIDA de comenzar una ERA NUEVA.


Ya que buscamos, como sea, una LMD, comencemos por borrar de nuestra historia a los que utilizaron las ideologías para matar las ideas de todos, a los que trajeron la hombruna, a los que arruinaron las industrias, a los que calentaron los pueblos para matarse entre sí, a los que no admitieron sus errores, a la Iglesia institucionalmente comprensiva… Más tarde, tiremos edificios sociales, borremos calles, quememos ferrocarriles y volvamos a comer con la mano extendida, pidiendo.


No soy jurista ni político, creo que lo que sí soy es un ciudadano inquieto y objetivo. Viví aquella época y sufrí con mi familia las consecuencias. Siempre pregunté en mi internado de Valladolid:

¿Qué pasó antes del año 1936, para que unos militares dirigidos por el general Franco se levantaran contra un gobierno legalmente establecido? Franco, dos años antes, había sido enviado a solucionar la insurrección minera de Asturias… Franco, no era un REVOLUCIONARIO.


Creo que las CAUSAS FUERON OBJETIVAS… Las CONSECUENCIAS IMPREVISIBLES y su futuro mezcla de DURA DICTADURA Y FIRMEZA PARA MEJORAR ESPAÑA.


¿Horrores?... Que se lo digan a los Romanos, a Aníbal, a los Bárbaros, a los Descubridores…

El DESARROLLO SOCIAL DEL MUNDO estuvo siempre “ambientado” en una mal llamada “disciplina” moralista… Ese mismo mundo ha ido históricamente “dosificando” las injusticias sociales… Pero, la historia, escrita en el ADN de todos nosotros, no puede cambiarse.


El hombre SÍ puede estudiar la HISTORIA y tomar decisiones: puede legislar cirugía ideológica, que sólo acarrea “sentimientos” contrapuestos, de dudosa independencia social. Puede programar, para una formación obligatoria, un compendio de las causas y efectos de los sucesos históricamente demostrados. Puede legislar para EVITAR.


La historia, juzgada con las herramientas y criterios de hace más de 80 años, corre el riesgo de convertirse en folletines ideológicos. La historia no tiene dos caras, simplemente es el compendio de realidades asumidas de forma "socialmente pragmática". La historia no se construyó con "referéndum", se ESCRIBIÓ; la sociedad recogió lo bueno y lo malo de ella. ¿Cómo condenar un régimen y aprovecharse, a su vez, de los aspectos positivos del mismo? No son iguales los "golpes de estado" que los "levantamientos sociales".


Ya, en el espacio Nacional, es de honor reconocer que el pueblo español, desde el interior del "Régimen franquista" comenzó a revisar los errores y a dar los pasos necesarios para mejorar la convivencia entre todos, a base de relanzar una mejor justicia, una mejor economía, una mejor sanidad y una mejora laboral...


La década de los 70, fue un periodo de instauración de una democracia, mediante la concordia entre todos. Si no admitimos eso, entonces CARRILLO, LA PASIONARIA, SUAREZ, CALVO SOTELO, FELIPE, GUERRA…,  no existieron.


¿Cómo terminar?:

Rogando a los intelectuales del Instituto de España, de la Real Academia de la Historia, de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, de las Universidades, de los Institutos de Enseñanza Media, de el mundo editorial y de prensa… a todos ellos que ENSEÑEN LA HISTORIA DE NUESTRA ESPAÑA CON LA OBJETIVIDAD QUE SE MERECEN NUESTRAS GENERACIONES FUTURAS.

Artículos del autor

El hombre siempre ha buscado “algo” o “alguien” que justifique la realidad humana, el universo en continua evolución y el “final” con sentido de esperanza. La idea de un "Dios" universal, encuadrado, con efigie humana, en unos "evangelios llenos de fe”, hace más de dos mil años, ha recorrido la historia con el pragmatismo como guía.

¿Alguien puede afirmar que todo un Gobierno, armado de leyes numantinas, no es capaz de cortar por lo sano los botellones, las fiestas multitudinarias, las reuniones en pisos cerrados, etc.? Si esto es así, es que no hay Gobierno. ¿Qué pasaría si a esas personas que están riéndose de la vida ajena, se les impusieran penas muy graves y se les aplicase inhabilitaciones para sus actividades profesionales o para sus matriculaciones estudiantiles?

Un Estado de Derecho avanzado, debidamente representado por un Gobierno íntegro, de todos y para todos, ante el título de este artículo solo debería, como ejemplo para la sociedad civil, guardar un respetuoso acatamiento y manifestar la intencionalidad de ajustar la sentencia del Tribunal Constitucional a los derechos individuales.

Hacer y deshacer no es gestionar. Convertir en consultoría todo aquello que lleva el “apellido progresista-populista” en vez de “apellido social independiente” es el gran error de un gobernante sin formación para el puesto que ostenta. El agua arrastra. La incultura arrastra. La egolatría destroza. El equilibrio hace buena toda decisión o, por lo menos, respeta la intencionalidad. 

Hoy, la sociedad está pasando un proceso o, mejor dicho, le están “procesando”, con el único fin de, como en los alimentos, parecer que es feliz, parecer que está satisfecho, parecer que es él mismo. Ese proceso nos lo están imbuyendo mediante la generación generalizada de “sequedad mental”.

Situaciones pandémicas, como la actual, requieren decisiones de Estado de Alarma o de Seguridad Nacional, poniendo a disposición de las mismas a todos los medios existentes, personales y jurídicos. Si un gobierno no es capaz de dominar movimientos colectivos como los botellones, las fiestas y celebraciones incontroladas o los eventos musicales multitudinarios…, dice poco de ese gobierno.

La evolución del ser humano, en todas sus facetas sociales, va llevándonos hacía escenas bíblicas terribles que nunca soñamos ver tan cerca. El deterioro de las culturas tradicionales de una Europa, hoy común, dentro de poco no sabemos, va tomando tintes escatológicos. La globalización sin moral, ni historia cultural, nos trae lo aquí expuesto de forma mediocre, pero real.

Cada cual es muy libre de crear una asociación, fundación o partido, como, igualmente, cada ciudadanos es muy libre de vincularse al organigrama que desee. Importante en este razonamiento es saber, conocer y aceptar que cuando estos principios se elevan al concepto de 'Nación', entonces hablamos sencilla y llanamente de 'Constitución', en la que las “normas, mojones, arcenes y linderos” funcionan, mutatis mutandis, como en cualquier organigrama social.

 
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