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Opinión
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Peripecias creativas

La espontaneidad y la apertura de miras engrandecen las iniciativas
Rafael Pérez Ortolá
viernes, 28 de octubre de 2022, 11:16 h (CET)

Las dificultades naturales suelen acrecentarse por la incoherencia de las actuaciones humanas. Quien más, quien menos, podrá sintonizar con la afirmación de Henry Miller, “El caos es la partitura en que se escribe la realidad”. De entrada, nos vemos asociados a la TOSQUEDAD de la tierra y los materiales incrustados en ella de manera irregular. De como establezcamos la relación con estos elementos dependerá una parte importante de las circunstancias involucradas en los planteamientos humanos. La asimilación de dichas realidades se inicia con los esfuerzos para lograr el mejor conocimiento de ese sustrato. Las aplicaciones conceptuales y sobre todo las decisiones prácticas derivan de esas actitudes.


Hemos progresado sin pausas en la obtención de datos referentes al entorno físico, amplificado al contar con el conjunto de seres vivos. Las similitudes compiten con las diferencias, potenciadas por los añadidos de cada observador con sus apreciaciones, se multiplican las perspectivas. Junto a la evidente complejidad, es inevitable prestar atención a la INCOMPLETUD de los conocimientos adquiridos; a través de ellos brotan infinidad de nuevas incógnitas. Resalta sobre todo el dinamismo implícito en cuanto nos rodea, cargado de inestabilidad e incertidumbre. Su apertura evolutiva es incesante, enemiga de las pretendidas fijaciones, y a su vez, una invitación a las alternativas e iniciativas por parte de los humanos.


Percibimos las peculiaridades de los diferentes elementos, sólidos, líquidos o gaseosos. El soporte físico comienza a relacionarse con los matices de la vida humana y sus necesidades; con el ensamblaje insoslayable orientado al resto de los seres vivos. A partir de ahí, los AVANCES se han sucedido con ritmos acelerados e irregulares. En estos logros, la heterogeneidad ha sido la regla. La distribución de los beneficios ha sido bien diferente según los sectores y asuntos involucrados. Los efectos indeseables tampoco se reparten con equidad. Las notables aportaciones al progreso son evidentes; como queda patente también la apertura permanente de los horizontes, con renovadas necesidades e incertidumbres.


Al hilo de las actividades emprendidas, la adaptación adquirió características definidas. Aprovechamiento de los materiales, bien para construcciones o para idear artefactos útiles para aplicaciones concretas. Establecer enlaces con otros seres vivos a través de cultivos determinados o agrupaciones en torno a otros animales. También practicando manera de vivir en relación con la disponibilidad de sus entornos. Con la suma de modificaciones surgieron variados panoramas DESCUBRIDORES para concentrar las posibilidades de una convivencia gratificante. Y en esas continuadas experiencias, en las sucesivas épocas, han brotado ejemplos de significados contrapuestos y no por eso menos representativos.


Entre la multiplicidad de adaptaciones y descubrimientos surgen posicionamientos bien razonados, junto a los peor elaborados e incluso los maliciosos. La complejidad del Universo extiende sus tentáculos desde el magnetismo de las galaxias a las intrincadas relaciones subatómicas de las células. Esas dimensiones de la realidad promueven influencias de corto y largo alcance, conocidas unas pocas, la mayoría pertenece al enorme componente de misterio subyacente. El conjunto se torna en un ente INABARCABLE. Sólo accedemos a pequeñas parcelas en su conocimiento. De ahí nacen las iniciativas lógicas de cara al progreso, pero las pretendidas soluciones son pasajeras, su empoderamiento apunta a dominios abusivos injustificados.


Aunque las referencias apunten por lo general a los casos de mayor resonancia, estos no suelen ser ni los más frecuentes ni siempre los más meritorios. Las iniciativas creativas nacen en el núcleo de la PERSONA, cada una con sus particularidades. Se trata de una labor intransferible sometida a cualidades individuales, al empeño puesto, a las dificultades ambientales y al mar de incógnitas asociado. Incluso las creaciones consideradas como colectivas devienen de la suma de aportaciones personales. Aplicadas al sector de su intimidad, al familiar o bien al profesional, pueden permanecer en el anonimato de cara a la sociedad. Su importancia, sus descubrimientos, sus logros, no se miden por la popularidad.


La cualidad y la calidad de cuantas obras consigamos realizar no está determinada por ningún preboste. Las configuraciones obtenidas mantienen la expresión abierta a quienes estén interesados en su apreciación. Si acaso, su grado de apertura hacia las personas y hacia la complejidad cósmica, será su principal valedor. Las fijaciones muy concretas, cerradas en sus encuadres, recortan sus posibilidades hasta anularlas. Las carencias nos abruman. Por esa imperfección constitutiva, el INCONFORMISMO resulta crucial en nuestras labores creativas. Supone la renuncia a las fijaciones mentales, para dar paso a la búsqueda infatigable de las mejores perspectivas donde ubicarnos como personas.


Precisamente, esa tenacidad tratando de conseguir mejores conocimientos no presenta limitaciones absolutas, las condiciones vitales se acercan a los infinitos. Quien no se conforma con los datos conocidos, se enfrenta al reto de abrir nuevos horizontes. Y en esa capacidad de revelar descubrimientos expuestos para todos radica la GENIALIDAD artística, que no se puede encerrar en cuatro detalles descriptivos. En la imprecisión de las fronteras se configura el halo misterioso y real al mismo tiempo de su grandeza evocadora. Esas obras reflejan la comunidad armónica de los condicionantes, cuyo dinamismo evolutivo y polifacético no permite los encasillamientos facilones. Sólo sugieren la posible participación de las sensibilidades.


Es algo que podemos observar si prestamos atención a las obras formidables creadas por los artistas a través de las distintas épocas. Sin menospreciar ninguna otra, me centro ahora en el PEINE del VIENTO de Eduardo Chillida. En San Sebastián se asoma desde las rocas al Cantábrico y al espacio abierto. Los materiales sólidos fueron trabajados para configurar su silueta relacionada con los entornos sin ningún tipo de cortapisa. Con el aleteo del aire marino, en contacto con el viento de las múltiples procedencias. Todo un símbolo invitando a las diferentes mentalidades a participar de esas posibles sensaciones. Los caracteres particulares intransferibles asimilando sus relaciones constitutivas.


Hay lugar para todas las actitudes. En el extremo de la pasividad, abundan las acomodaticias; en el polo opuesto, las que se pasaron de rosca en su protagonismo hasta resultar abrasivas para el resto. En ambas direcciones se refleja su disposición OBSTRUCTIVA, sus propias exageraciones impiden el ensamblaje de sus razonamientos con las más elementales condiciones vitales subyacentes.

La insatisfacción permanente del talante participativo entraña esa condición de caminante animoso implicado en las relaciones naturales. Considerando estos términos, adquiere especial relevancia una especie en riesgo de extinción, esa noción de RESPETO, como engarce necesario. Su progresiva desaparición no presagia nada satisfactorio. Si dejamos de tenerlo en cuenta es muy complicado recuperarlo.

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