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Rafael Pérez Ortolá
Disyuntivas
Rafael Pérez Ortolá
Siempre son horas decisivas y solemos hacerles poco caso

Cada momento tiene su enjundia, sucede con el mundo, el Cosmos; como en cualquier individuo ceñido al transcurso del tiempo, a sus circunstancias biológicas, incluidas las psicológicas. Nada está parado aunque pudiera parecerlo, cada célula activa sus enlaces. El sujeto pensante amplía estas influencias. Pequeñas alteraciones influyen en los entornos, quién sabe hasta dónde alcanzan. Estos mecanismos son DECISIVOS en los fenómenos habituales, pero también en los imprevistos.

Estamos involucrados en el dinamismo de las conexiones, conscientes o no, con afanes de participación o con ese pretendido alejamiento que nunca consigue ponernos al margen de la trama.

Esas conexiones activadas en todos los sectores, les confiere una complejidad para la cual no damos abasto; hemos de conformarnos con el reducido campo de la percepción. La deducción es un tanto frustrante en cuanto a los intentos de una comprensión global, auténtica utopía. Esa evidente limitante no debe confundirnos; pese a ella, enlaza con el resto de diferentes maneras, incluida la pasividad, es una de las maneras. Son decisivas hasta las breves INSTANTÁNEAS, de alguna forma condicionan el flujo de los fenómenos. De donde sale una cierta conclusión, la implicación no es un acto voluntario, en todo caso lo será la calidad participativa introducida por cada uno.

Contra la avalancha de sabelotodos circundante, la resolución de los problemas es comedida; ya se delimita bien la distancia de lo que somos al resto. Esa lejanía nos provoca una confusión habitual, la de pensar únicamente en el presente, también extenso, también complejo. Cuando solventamos algunos problemas momentáneos, la insuficiencia es manifiesta para el logro del acomodo existencial. Los ENIGMAS CRECEN en vez de su desaparición progresiva. Nos vemos obligados a tenerlos en cuenta para la buena calibración de los pensamientos, intenciones, así como de las actuaciones proyectadas a la hora de relacionarnos con el entorno material y humano que nos corresponde.

Eso de las cuitas nunca vienen solas nos introduce en la penosa acumulación de entuertos; nos acechan con variados matices, hasta poner en cuestión la magia de la felicidad. En el espacio cercano y en el tiempo, nos caen chuzos en vertical y de costado, en los instantes más inesperados. Por ello podemos argüir el carácter beneficioso de cualquier recurso ante la serie de tropiezos.

Podremos decirlo también así:

TOCADOS E ILUSIONADOS

Tocados

Por infinitos alambres,

Nos creemos conocedores

De serias motivaciones.

Salimos de casa,

Entramos en ella,

Con ideas vanas

De gente encerrada.

Cercados

Por voces intolerantes,

Con enormes confusiones

De disfraces y mentiras.

Las infancia pujante

Sus lazos extiende,

Por dentro rebulle

El fondo rebelde.

Ilusionados

Por renovados sentires,

Lanzamos las expresiones

En vitales actuaciones

Divagamos en el tratamiento de los orígenes ancestrales, y no digamos en torno al destino final. No logramos fijar estas ideas tan cargadas del misterio envolvente, nunca escritas en ninguna parte. Es más, también nosotros formamos parte de ese desconocimiento radical de lo que representamos.

Quedamos al descubierto en la realidad con un indudable poder decisorio, mediatizado por las limitaciones, pero real a todas luces. En esa tesitura, el SENTIDO de la labor individual está por configurar. Serán las actuaciones emprendidas quienes lo delimiten, decidirán las influencias aportadas en determinadas direcciones. Por lo tanto, es un valor insustituible ligado a cada persona.

La confrontación de diversas decisiones provoca inhibiciones o exaltaciones en el devenir del proceso vital. En mayor o menor grado, modifican los procesos cercanos, sin dejar de afectar a los distantes, como ocurre con el denominado efecto mariposa. La confluencia de participantes en la comunidad global refrenda la consideración decisiva de las intervenciones, por cuanto REPERCUTEN en el conjunto. El desconocimiento de los mecanismos en su totalidad no sirve para eludir la responsabilidad a la hora de tomar una decisión. A través de la actitud adoptada perfilamos el sentido de nuestra presencia en particular, siendo inesquivables las implicaciones correspondientes.

Estamos asentados en el dinamismo de un fenómeno tridimensional cuanto menos; entre el fondo desconocido constituyente, los individuos pensantes y el complejo social circundante. Los flujos interactivos corren por direcciones inverosímiles, con innumerables incidencias aplicadas a las realidades, en el momento adecuado. Esa PEQUEÑEZ del individuo y del instante nos define mientras nos mantiene adheridos al proceso. La participación en este engranaje no permite imposiciones caprichosas de sus integrantes, no tienen esa capacidad. Quienes se extralimitan en esos intentos dominadores contribuyen a su propia enajenación, pendientes del desarrollo de los aconteceres.

Las evaluaciones serán ineludibles; aunque eso sí, centrados en la parte accesible que nos toca. No podemos detenernos en un estado contemplativo, estamos en continua actuación; en el juego fascinante de la razón y el sentir, en su reto permanente. Qué vamos a decir después de todo esto, no disponemos de alternativas eficaces; sin más, hoy es el instante, el día, la HORA DECISIVA para plantarnos en la existencia con dignidad, estamos dentro de ese momento crucial. Si no lo aprovechamos, a continuación seguiremos habitando en horas cruciales, pero el tiempo perdido ya no regresa. No cabe duda, la dignidad es exigente, requiere de la presencia activa.                                                                                               

Artículos del autor

En el área de las comunicaciones se han incrementado las comunicaciones a un ritmo acelerado; todo está al alcance, como diríamos en una primera aproximación. Es evidente, pero con una contrapartida quizá inesperada; el aumento de las posibilidades lleva aparejada la dispersión. Cada uno se arrincona alrededor de sus apetencias hasta completar su saturación.

Vivimos en momentos complicados. Quizá otros lo fueron incluso en mayor medida, pero eso no consuela de las angustias actuales. Nadie negará las maravillas modernas; con todo ello, es evidente que algo falla. A las dificultades surgidas se añaden los empeños absurdos por incrementar las insatisfacciones. Mientras tanto, da la impresión de que la complejidad nunca la vamos a desentrañar. Ni los gustos, las preferencias, ni las posesiones, parecen suficientes.

Sin olvidar tampoco la enormidad de enigmas incrustados en el funcionamiento del mundo; estableciendo esa frontera inestable entre los ocultamientos provocados por los humanos y los interrogantes de carácter natural.La tarea prioritaria se impone, esa de desentrañar la serie de incógnitas siempre renovadas.

Es la condición humana en esa salsa aventurera dominada por la incertidumbre, inmersa en un nudo de dimensiones inabarcables. Las limitaciones nos convierten en menesterosos, porque nunca conseguimos el total de cuanto hemos deseado. Corremos el riesgo de quedarnos lastrados por el peso de la ingente suma de inconvenientes, siempre acumulando quejas.

En los momentos actuales, todo apunta a un deslumbramiento nefasto. El exceso de luces no deja vislumbrar las necesidades reales. Con la pulsación de una sola tecla disponemos de los incontables matices de cualquier asunto.

Los ejemplos proliferan en los ámbitos de la vida corriente. El pronunciamiento es fácil, ya nos hemos apropiado del gran concepto, convertidos en los protagonistas de su puesta en práctica. De una manera populista nos hemos convertido en el centro de esas influencias nominales.

Entre los abundantes corifeos manipulando las conductas ajenas en cualquier sector, resulta apasionante vislumbrar el destello de algún comportamiento en sentido contrario. Como decía, no para quedarse sentado observando el desarrollo de los hechos, sino para participar en la medida posible en la generación de nuevos BROTES ilusionantes. El vigor de estos brotes requiere de buenos estímulos y acompañamientos, para no naufragar en las potentes marejadas de las malversaciones.

Por si alguna duda quedara, vivimos a diario la experiencia de las diversas manifestaciones en torno a las VACUNAS. Ocupados en la historia de las enfermedades, nos enumeran la serie de remedios para combatirlas. La amplitud argumentativa es notable, leemos publicaciones de las más diversas, con estadísticas acomodaticias y de las otras, centradas al albur de las tendencias.

 
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