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Jaime Fomperosa Aparicio, Santander

En esta breve frase se encierra todo. Hemos establecido un sistema político, que llamamos democracia, del cual se ha eliminado a Dios. Dios no existe, somos libres y hacemos lo que nos place, las normas las ponemos nosotros, y así vemos como en España por ejemplo, llevamos más de un año confinados, con mascarilla, sin libertad; claro, Dios no existe y las normas las ponen ellos, Dios no existe, ellos son los dioses.


Este sistema absurdo de negar la existencia de Dios, que es totalmente irracional, por que de donde no hay nada no sale nada, es  extremadamente peligroso, ya lo estamos viendo con la situación que estamos sufriendo. No entiendo nada, mejor dicho lo entiendo todo ¿Cómo es posible que España una Nación cristiana desde hace dos mil años niegue la existencia de Dios? Esto solamente se puede comprender por que un poder maléfico, es decir Satanás, se ha infiltrado en el Templo Santo de Dios, es decir “El humo de Satanás” como dijo el Papa Pablo VI. Esto indica con toda claridad que el fin de esta era se aproxima, las profecías tienen que cumplirse. Tenemos que recuperar la sensatez, el temor a este virus carece de sentido, porque la persona humana el débil, vulnerable y frágil y tiene que morir, por tanto si somos cristianos tenemos que vivir nuestra vocación que es la santidad, con la certeza que después de la muerte si hemos sido fieles, nos espera la vida eterna donde no hay dolor ni muerte, solo gozo y felicidad, pues veremos a Dios tal cual es.

Artículos del autor

Después de cinco años de paralización absoluta por el denominado “Procés”, en los que el independentismo ha fagocitado las instituciones, y con una sociedad partida por la mitad, el hecho de que Cataluña tenga al fin un gobierno debería ser una buena noticia. Pero como ha pronosticado el candidato socialista, Salvador Illa, todo apunta a que estamos ante la crónica de un fracaso anunciado.

Hamas necesitaba un pretexto para reabrir la herida en Palestina y dotarse de una supuesta legitimidad que después de 15 años es cada vez menor entre la población de Gaza, que tiene hambre y sed de futuro. Y la ha encontrado en la expulsión de los palestinos del barrio de Shaikh Jarrah, en Jerusalén. En principio Netanyahu y Hamas reforzados, después se ha visto que no. Los israelíes y los palestinos más lejos de la paz.

Recuerda el Segundo Mandamiento de la Ley de Dios: No se puede usar el nombre de Dios en vano. Es precisamente en el nombre de Dios, como ha hecho Francisco, en el que hay que pedir que cesen las hostilidades, especialmente a los que tienen la responsabilidad de hacer cesar el ruido de las armas y de recorrer el camino de la paz, con la ayuda también de la comunidad internacional.

La crisis desatada con la oleada de inmigrantes llegados a Ceuta tiene como responsable principal, aunque no único, a Marruecos. Es obvio que nuestro vecino del sur está lanzando un desafío para calibrar hasta dónde estamos dispuestos a llegar para defender nuestra soberanía.

Desde 1989, la Fiesta del Corpus Christi, salvo algunas excepciones, ya no se celebra en jueves. Debido a las restricciones sanitarias, la procesión con el Santísimo Sacramento –única obligatoria- ha sido, por segundo año consecutivo, en el interior del templo, acompañando el pueblo fiel con himnos eucarísticos y otros cánticos inspirados.

Lo que ocurre en el mundo carece de importancia. Lo importante es la forma de enfocar los acontecimientos en el papel. Un  hecho intrascendente se puede convertir en algo importantísimo. Y un suceso trascendental, se podría transformar en una anécdota digna de risa. Lo que cuenta es la forma en que está escrita. Esa es la verdad. Fuera del texto, nada existe, nada es verdad. Es lo que el relato diga que sucedió.

El Papa Francisco clamaba el domingo, 16 de mayo, por la paz en Tierra Santa. Como le sucede a tanta gente de bien, en todo el mundo, el Papa reconocía que está siguiendo con grandísima preocupación lo que estaba sucediendo en esas tierras esos días, con los violentos choques armados en la franja de Gaza y en Israel, que se multiplicaban y corrían el riesgo de degenerar en una espiral de muerte y destrucción.

«Pujol, el poble, et vol». «El PSOE, Felipe y Guerra, ofenen la terra». Estas rimas se sentían o se leían hace décadas, aquí en Cataluña. Eran miles de convergentes defendiendo a su lider. Recuerdo que, con indicios claros de culpabilidad, se había presentado una querella contra los responsables de Banca Catalana, incluido Pujol. Como sucede a menudo, el pueblo se utilizó como escudo.

 
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