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Opinión
Etiquetas:   Disyuntiva   Esencia   Ser humano   Retos   Reflexiones  

Emergencias fugaces…, reiterativas

Con frecuencia nos escapamos del tiesto constitutivo
Rafael Pérez Ortolá
viernes, 20 de mayo de 2022, 09:49 h (CET)

Aún no ha nacido nadie capaz de explicarnos la esencia de lo que somos, y por lo tanto seguimos braceando en busca de dicha información. Al profundizar sobre cualquier concepto, se desvanece sin dejar rastro. Como consecuencia, las actuaciones carecen de la consistencia interpretativa deseada. Los magníficos descubrimientos sobre las estructuras genéticas han aportado muchas satisfacciones, aunque no impiden el inquietante DESCONCIERTO derivado de las frecuentes variaciones combinatorias entre las moléculas implicadas. Las secuencias en su ubicación, asociaciones y conexiones con el exterior, extienden sus efectos hasta términos insospechados. Los sucesivos hallazgos agrandan los enigmas.


Incluso los investigadores han comunicado detalles referentes a que el porcentaje de genes activos es irrisorio, alrededor del 90 % no muestran actividad. Algo similar a la cantidad de materia oscura indetectable en el espacio cósmico. Fascinados por las novedades, topamos con esas proporciones indicadoras de un auténtico AGUJERO NEGRO situado en el seno de las estructuras genéticas. Mantiene abiertas las especulaciones, quién sabe hasta donde serán desvelados sus contenidos en las futuras investigaciones. El inicio de las minúsculas actividades a estos niveles está plagado de incógnitas, sus ráfagas provocan efectos notorios sin ocultar los misterios subyacentes.


A partir de la trama genética inicial se desgranan una serie de fenómenos relevantes para los humanos. Surgen en torno a una TRÍADA expresiva. Son ya habituales sus signos testimoniales, de utilidad para la identificación de paternidades o huellas diversas; datos extensivos a la raigambre de personas y determinados colectivos. Además de los mecanismos bien reconocidos, las mutaciones juegan con el azar para configurar resultados novedosos. Son curiosas las sorpresas. En los estudios de rastreos genéticos se han detectado casos cuyos rasgos antecesores nunca se hubieran pensado, incluso de continentes distintos y ámbitos primitivos en sujetos muy presumidos de un perfil identitario superior.


Para cualquier persona los cambios son inevitables a lo largo de su vida, condicionados desde las circunstancias externas, aunque son también importantes los originados desde su interior. En medio de semejantes estímulos es imposible el reposo plácido, la adaptación se convierte en el requisito primordial. Esa integración existencial aboca a cada persona a una tensión permanente; sea cual sea la situación se activan las dimensiones de cada sujeto para elegir la respuesta conveniente. Su CREATIVIDAD se relacionará con dichas estructuras ambientales o personales. Los rasgos y señales emitidos configuran la identidad intransferible del protagonista, para confluir con el resto de elementos participantes.


Más que grandes soluciones o conquistas colosales, se trata de actitudes dispuestas ante los sucesivos encuentros con las dificultades. El cuerpo no permanece indiferente, su respuesta varia con las acciones rutinarias o con las mejor dispuestas al emprendimiento. El área de la química molecular, a través de melatoninas o serotoninas, activa desde las neuronas a los músculos, configurando tonalidades diferentes según los comportamientos previos. La sensación de BIENESTAR y el ánimo levantado, acompañan a la referida explosión funcional, mejorando de paso la predisposición a insistir en las tareas emprendedoras, ilusionantes; un mecanismo fundamental accesible a todos para el buen desarrollo de la vida diaria.


Los grandes ideales están expuestos a la manipulación por parte de quienes detentan poderes fácticos, suelen orientarlos a través de los medios de comunicación al servicio de sus intereses. Sus efectos conducen a la información defectuosa de la ciudadanía, de donde resultan sospechosos los planteamientos desde esas alturas. Los problemas habituales de la gente exigen decisiones acordes con su grado de conocimiento y posibilidades reales. Las disyuntivas APREMIANTES muestran sucesivas opciones accesibles en relación con sectores familiares, profesionales o cualquier otro. Ante los retos cotidianos cobra prestancia el talante adquirido con la experiencia y la coherencia requerida en cada exigencia.


Las cuitas se suceden, no hay día sin problemas que solventar, de dimensiones y características muy variadas. La atenta mirada de los observadores, todos lo somos y practicantes también, descubre una amplia gama de maneras de comportarse en cada situación. Influyen numerosos factores en cada confrontación, pero destacan las respuestas de los INDOLENTES haciendo caso omiso del reto planteado. Dejando aparte que pueda tratarse de una mera apariencia, una pose, en realidad pasan de largo sin hacer caso de las circunstancias novedosas. Aunque nunca lograrán ese aislamiento radical, constituyen una rémora contraria a la sana vitalidad de cara a la convivencia insoslayable.


La acumulación de los retos es notoria, los hay esporádicos, pero muchos otros son persistentes, porque van asociados a los ámbitos en los cuales nos desenvolvemos. Los cuidados familiares son exigentes y no desaparecen, en las diversas profesiones llegan a ser acuciantes, y de no fijarnos en ellos, aún atendemos a las obsesiones particulares con la demanda de las atenciones pertinentes. Esa continuidad apremiante de ciertos retos nos adsorbe en un adiestramiento RUTINARIO de rasgos laborantes e incluso competitivos. La actividad incesante obstaculiza las posibilidades para la expansión de las inquietudes mentales hacia horizontes nuevos, en una mezcla de conformismo e impotencia.


Por extraño que pudiera parecernos, en el extenso panorama social proliferan los elementos PERTURBADORES, promotores de confusiones malintencionadas difíciles de catalogar por sus ladinas e intempestivas actuaciones. Para su infiltración se sirven de triquiñuelas inusitadas. Pocas veces son atribuibles a su ignorancia simplona que pudiéramos calificar de inocente. Sus recursos adoptan sesgos muy preocupantes, no siempre detectados ni afrontados por la ciudadanía a pesar de su intensidad y repercusiones. El supuesto pensamiento intolerante generado por la tribu, las falsedades intercaladas con reiteración, la agresividad exultante, enturbian los planteamientos y soluciones.


He mencionado las bondades de la respuesta creativa y personal como la potencia propia para afrontar la emergencia crucial de SER LIBRE con buenas artes, expuestos a toda la serie de condicionantes en circulación, por nuestros interiores, o bien procedentes de un sinfín de agentes externos. Para conocer los entornos desde perspectivas menos contaminadas y adaptarnos con destreza a las circunstancias biológicas e individuales.


En esta época de la digitalización se renuevan un tanto los procedimientos para resolver las inquietudes. Varían menos los PRECIOS a pagar por los objetivos anhelados. La paz, la vida confortable, la cuota de libertad, la solidaridad, son pretensiones escurridizas, no solemos estar dispuestos a lanzarnos con las actuaciones requeridas. Las ocasiones se pierden en el vacío.

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