Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
19º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Pedro Sánchez   Gobierno de España   Oposición   Liderazgo   Temas   ACTUALIDAD  

Cuestión de Estado

El problema de España se llama Pedro Sánchez
Jorge Hernández Mollar
sábado, 26 de marzo de 2022, 12:03 h (CET)

La crisis por la que hoy atraviesa España en el plano nacional e internacional es de tal gravedad, que la figura del jefe de la oposición se hace imprescindible para actuar como portavoz de los sectores de la sociedad que en estos momentos manifiestan su inquietud y desacuerdo ante la caótica y desnortada actuación del gobierno socialcomunista encabezado por Pedro Sánchez.


Núñez Feijoo no puede demorar ni un minuto más sus comparecencias para tranquilizar a una población sumida en la confusión y el desconcierto ante los vaivenes, los titubeos y las incapacidades de Sánchez y de sus ministros y ministras para enfrentarse a los graves problemas que hoy nos agobian.


A España le urge hoy un líder que dé certezas frente a la improvisación, un líder que se rodee de un gobierno capaz, frente a la incapacidad manifiesta del actual y a un líder que recupere el crédito y prestigio internacional perdidos, por las alianzas ideológicas del desconcertante Pedro Sánchez que se ha convertido en el verdadero problema de los españoles.


La creciente  espiral de los precios de la energía, la paralización de sectores productivos como la agricultura, pesca, transportes o comercio, además del desprestigio que España está sufriendo en el escenario internacional es más que suficientecomo para censurar al gobierno y pedir su dimisión inmediata un día si y el otro también, aunque su ninguneada y sumisa mitad comunista lo mantenga en el poder solo por un interés espúreo y mercantilista.


Y por si no teníamos pocos frentes, además de la guerra de Ucrania y nuestras implicaciones bélicas, Sánchez nos embarca en un conflicto como es el del Sahara occidental que desde 1976, ni la ONU,  EEUU,  la Unión Europea, Marruecos y Argelia han sabido ni han podido resolver.


Descolgarse con una carta personal al Rey de Marruecos exponiéndole sus “ideas” sobre el conflicto y tomando partido, sin encomendarse ni a Dios al diablo, sobre una solución que solo avalan EEUU, Alemania y Francia en función de sus intereses, además de ser imprudente e impropia en cuanto a las formas, nos coloca en este difícil momento, en una posición muy incómoda y arriesgada frente a nuestro principal proveedor de gas, como es Argelia, así como ante la ONU y la Unión Europea que abogan, desde el fallido referéndum, por un acuerdo tripartito entre Marruecos, Argelia y la RepúblicaSaharaui.


Las cuestiones de Estado conciernen al Estado y a sus representantes como son el Rey y  todo el arco parlamentario y no solo al presidente del gobierno, que ni cuenta con su propio gobierno para cartearse con reyes y mandatarios y contarles sus ocurrencias personales.

Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

​El liderazgo de Putin diseña la ceremonia de anexión

Toda la organización y desarrollo del acto giró en torno al presidente ruso

Números cantan

¿Por qué este gobierno no nos aplica a todos los contribuyentes del IRPF los beneficios fiscales de que disfrutan senadores y diputados?

BlackSpain, el agujero negro

El cada vez mayor control sobre la economía nacional por el gran capital extranjero aumenta nuestra dependencia

"Hoy las ciencias adelantan"

El avance en la investigación y la excelente formación de las nuevas generaciones nos permiten mirar al futuro con esperanza

Testimonio cristiano

¿Quién convierte en santos a personas pecadoras?
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris