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Jorge Hernández Mollar
Artículo de opinión
Jorge Hernández Mollar
La enfermiza vanidad de Pedro Sánchez está situando a España al borde del ridículo

Bajarse al moro es una película española argumentada sobre una obra de teatro de José Luis Alonso de Santos de 1985.  Utilizo el título porque me parece muy ilustrativo en relación con los comentarios que me sugieren este nuevo sainete en el que el gobierno de Sánchez viene convirtiendo las relaciones entre España y Marruecos.


Los acontecimientos que se vienen sucediendo desde el grave error de política exterior que protagonizó entonces la Ministra del ramo, González Laya, cuando acogió en España al líder del Frente Polisario Brahim Ghali, se sitúan entre la parodia y el drama, dos géneros teatrales que encajan perfectamente con el autor y la compañía que los protagonizan, que no son otros que el gobierno y su presidente.


Solo conociendo someramente la idiosincrasia de nuestros vecinos  marroquíes (tengo buenos amigos entre ellos), se puede advertir lo fácil que les está resultando “someter” a nuestro gobierno al vaivén de los intereses políticos, económicos e incluso territoriales de Marruecos. El último episodio de la parodia que ha protagonizado la ”compañía” de los doce ministros en la Reunión de Alto Nivel en Marruecos, nos ha dejado a los españoles una sensación de humillación y honda preocupación.


La enfermiza vanidad de Pedro Sánchez está situando a España al borde del ridículo. Ya lo dijo el ingenioso Tarradellas: “En política se puede hacer de todo menos el ridículo”. Nada hay más ofensivo para la mentalidad alauita que los interlocutores no tengan el mismo rango. Frente al Rey Mohamed VI solo cabe la interlocución del Rey de España, aunque sus funciones constitucionales tengan una diferente dimensión. El “secuestro” al que está sometido nuestro Rey Felipe VI en el ámbito exterior, está causando graves perjuicios al Estado en todas nuestras áreas de influencias internacionales.


De la lectura de los 74 puntos del “rimbombante” Acuerdo que han firmado los gobiernos de  Marruecos y España, lo único destacable es que se ratifica el  giro que el presidente del gobierno español, bajo su exclusiva y personal responsabilidad, dio a la tradicional posición de España sobre el Sahara a favor de los intereses marroquíes y además que una vez más, tira del bolsillo de los españoles, para regar con 800 millones de euros a la monarquía alauita.


Pero lo más sorprendente de este encuentro es que se renuncie a la defensa de nuestros intereses territoriales y soberanos para no “ofender” a quien de una forma directa o indirecta nos viene ofendiendo permanentemente, con sus reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla a nivel internacional junto al acoso permanente sobre ambas fronteras, a través de su asfixia económica y la presión migratoria.


¿Desde cuándo defender nuestra soberanía es ofender a quien pretende violentarla? Si el compromiso que dicen haber adquirido, tiene el mismo valor que el de la “carta personal ” de Sánchez al Rey de Marruecos para decidir sobre la soberanía del Sahara, me parece lógica la preocupación de mis paisanos melillenses y ceutíes después de esta teatral e inservible reunión. 

Artículos del autor

No resulta fácil sustraerse a acontecimientos como los ocurridos a lo largo de esta semana, y que al menos a mí me han producido una profunda desazón interior. Reconozco que han sido dos noticias que me han sobresaltado porque coinciden con algunas de las raíces que dan sentido a mi vida: la universitaria y la católica.

Hacer una llamada a la serenidad, al sentido común y a la honestidad intelectual de los dirigentes políticos actuales, resulta obligado en estos difíciles momentos por los que estamos atravesando la sociedad española y especialmente ante el reto de poder pronunciarnos libre y democráticamente en las próximas elecciones municipales y autonómicas.

Como si de un centro comercial se tratara este gobierno que padecemos, ha puesto España en venta a precio de saldo. Los enemigos de la Nación española, léase independentistas catalanes, herederos de ETA y fenicios vascos, han descubierto que Sánchez era el mercader apropiado para que, a cambio de unos votos ignominiosos, se las sirviera en bandeja para poder trocearla y humillarla.

Acabamos de cruzar la frontera de un nuevo año. El pasado forma parte ya de nuestra historia personal para lo bueno y para lo malo. Pero no está de más reflexionar sobre los hechos acontecidos, tratar de entenderlos y encarar el nuevo año con un espíritu renovado para luchar y no dejarse vencer por los acontecimientos indeseados que a veces nos sobrevienen de una forma inesperada.

"Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mt 16,13-20). Desde hace más de dos mil años, la Iglesia de Cristo navega en las aguas procelosas de este mundo, bajo el gobierno de los sucesores de Pedro.

Soy uno de tantos millones de españoles que la noche del día 24, esperaba con impaciencia y no sin ciertas reservas, las palabras de S.M el Rey. Palabras que tradicionalmente y siguiendo una costumbre cristiana, preceden a la cena de Navidad.

Todos los años una gran parte de la humanidad ilumina de una forma extraordinaria las calles y plazas de sus pueblos y ciudades huyendo de la oscuridad de la noche para acercarse a la luz que proyecta la alegría de una buena nueva: el nacimiento del niño Dios.

 
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