Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
18º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Firmas y Blogs
Jorge Hernández Mollar
Artículo de opinión
Jorge Hernández Mollar
Se le ha ocurrido sentenciar que las flatulencias de las vacas contaminan más que los coches

Creo que le haría un flaco favor a mis sufridos y admirados lectores si no fuera capaz de transmitirles la realidad de los aconteceres que un día si y otro también, protagonizan los ministros y ministras del gobierno que tenemos la paciencia de padecer, encabezados por el radical peronista Pedro Sánchez.


Hoy toca hacer una referencia al Ministro que dice velar por la salud alimentaria de todos los españoles, el malagueño Alberto Garzón. Inmerso como está en la batalla cultural de las ideas al más puro estilo Gramsciano –Errejón, toma nota-, se le ha ocurrido sentenciar que las flatulencias de las vacas (pedos en lenguaje de nuestro inolvidable Camilo José Cela) contaminan más que los coches.


Si a ello le unimos que las heces de los cerdos son también peligrosamente contaminantes, (sic) nos encontramos con el grave problema de qué hacer para contener los pedos de cerca de siete millones de vacas en España o los excrementos de más de veintiocho millones de cerdos que conforman la cabaña española de uno y otro ganado, según datos del Ministerio de Agricultura.


La solución nos las da el comunista Garzón. A la pesadilla de las mascarillas, de la tasa de incidencias acumuladas, de las variantes del virus o de los indultos de la cabaña independentista, hay que sumar ahora la vigilancia a la que estaremos sometidos por la policía alimentaria para impedir que los españoles podamos disfrutar de un buen chuletón de vaca gallega o de un cochinillo segoviano.


En el fondo el Ministro Garzón, al que le auguro menos porvenir que a un vegano con indigesta de jamón de bellota, ha demostrado tener un ramalazo de buen cristiano. Nos recomienda prolongar la abstinencia de carne más allá de Cuaresma y Semana Santa, cosa que es muy de agradecer o quizás sea que es más aficionado a consumir  las deliciosas raciones de gambas de su tierra malagueña o las abundantes mariscadas de las que han disfrutado en Andalucía algunos de sus compañeros sindicalistas a costa de los ERES.


Sr. Ministro, sea por una vez sincero y honesto consigo mismo y reconozca que le han regalado una cartera colegial con  lápices de colores y una cuaderno para que se entretenga pintando hasta que el divino Sánchez se la expropie. Si se aburre, déjenos al menos que podamos disfrutar de lo poco que nos va quedando a los españoles, la buena mesa y el poder saborear junto a un buen vino, un hermoso solomillo de nuestra bendita tierra española. No haga bueno al refranero español que dice que “cuando el diablo no tiene que hacer, con algo se tiene que entretener”

Artículos del autor

Sr. Presidente: nos sentimos inseguros, desconfiados, engañados y hasta el límite de nuestra paciencia. Si la “verdad nos hace libres” como dijo Jesús a los judíos, a sensu contrario, la mentira nos esclaviza y hoy la mayoría del pueblo español ansía su libertad. ¡Váyase  Sr. Sánchez!

A la vista de la actitud y las palabras pronunciadas por los hoy indultados, es imposible también pensar en la más mínima posibilidad de que tengan voluntad o intención de reintegrarse ni personal ni colectivamente en la sociedad española. Sus pronunciamientos a la rebelión constitucional e independencia del Estado son constantes y auguran nuevos episodios de enfrentamientos y desafecciones inevitables.

He decidido dirigirme a Vd, ante el cúmulo de acontecimientos disparatados  que hoy padecemos millones de españoles desde su acción de gobierno y creo que es  esta vía epistolar, la más adecuada para manifestarle mi estupor y desasosiego por el último episodio que ha protagonizado en la Cumbre de la OTAN y que ha dañado profundamente  la credibilidad, la dignidad y el prestigio de nuestra querida y maltratada España.

He de confesar que cuando escribí el primer acto de La Parodia Nacional, mi propósito era concluir no más allá de un tercero en el que pondría punto y final a este género literario que solo pretende hacer una sátira o imitación burlesca de una persona,  de un discurso o como es el caso, de todo lo que rodea a la vida política de nuestra querida y maltratada España.

He de reconocer que me fascina  la profunda fe de quien, sin gozar de la percepción visual como consecuencia de la información captada por los ojos, es capaz de ejercitar su cerebro a través del tacto, del oído o del gusto para disfrutar de la realidad visible que el resto de la humanidad detenta a través de la retina de sus ojos. Están ciegos pero ven…

Ya  advertí hacia el final del segundo acto y en mi último artículo sobre “Mi reflexión electoral”, que la campaña se iba a convertir en la madre de todas las batallas y que sus prolegómenos anunciaban una lluvia de lodo y cenizas que, como se ha visto, además de dejar petrificados a algunos candidatos, ha provocado una explosión y estampida de votos que han buscado refugio en la ciudad abierta, acogedora y libre que es Madrid, de la mano de Isabel Ayuso.

No es necesario haber sido un político comprometido y muy activo durante los apasionantes años de la transición, para poder afirmar, como cualquier ciudadano, que esta campaña para las elecciones de la Comunidad de Madrid nos ha enseñado la cara más negativa y zafia de la actual izquierda española.

Nos estamos acostumbrando a vivir en dos mundos contrapuestos pero interrelacionados, porque la ruptura de barreras espaciales aproximan  la realidad física a la apariencia de la realidad.

 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris