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Liberticidas

Las actitudes serviles están muy extendidas lamentablemente por los diferentes sectores de la actividad comunitaria. El grado de complicidad con los liberticidas es evidente
Rafael Pérez Ortolá
viernes, 5 de noviembre de 2021, 09:24 h (CET)

Sobre la libertad se acumulan las impresiones procedentes de cualquier ángulo de apreciación. Los obstáculos para su ejercicio también proliferan de forma desigual en los diferentes sectores. Los impedimentos naturales representan un reto permanente para liberarse de ellos, aunque son recios los límites de nuestras posibilidades. Los comportamientos cotidianos nos abocan al conflicto de la diversidad de libertades deseadas por cada sujeto, sobre todo cuando dificultan la práctica de las libertades ajenas. Por lo tanto, giramos en torno a una ASPIRACIÓN continua, pero tropezamos en exceso con numerosas actuaciones en sentido contrario, no pocas veces solapadas traicioneramente.


Para conseguir un acercamiento lo más sensato posible a este asunto, hemos de atender al TRIÁNGULO de captación correspondiente. Mirando el lado de las declaraciones de los actuantes, como simple orientación a la vista de sus engañifas. Como es lógico, cobra mayor relevancia el campo de las experiencias propias, su grado de soltura alcanzado; aunque tampoco adquiere un valor inusitado si prescinde de las demás experiencias o de las circunstancias del resto del ente mundano en su magna extensión. En estas apreciaciones personales aparece una exigencia del mayor conocimiento de los condicionantes foráneos e íntimos. La mejor comprensión requiere ese esfuerzo en el aprendizaje.


Con diversos grados de responsabilidad generamos espacios favorables o dificultosos para las actuaciones libres; si atendemos o no a dichas repercusiones será cuestión aparte. Pero con certeza podemos afirmarlo, no se trata de simples elucubraciones, las actitudes adoptadas provocan innumerables despropósitos, algunos de enorme gravedad como comentaremos. La complejidad social es evidente en este sentido, siendo el POLIMORFISMO, que denominaré como libertario, el ocupante del panorama convivencial. Los mayores alardes devienen en sospechosos de autoritarismos conceptuales y abusivos. El entramado de los hechos, su diversidad, no autoriza las afirmaciones contundentes.


Los antecedentes, los preparativos son tan importantes como el propio desarrollo de los acontecimientos. Desligarlos no conduce a nada bueno porque representa una huida de la realidad del momento. Los métodos coercitivos encierran estrategias de fondo que suelen permanecer ocultas; con la presión sobre quien sea, suprimen las libertades de los sufridores de esos abusos. Lo apreciamos de forma notoria en el caso de los DESAHUCIOS contra gente desvalida; las normativas fueron elaboradas en foros reglamentarios, pero sin tomar en cuenta las mínimas libertades de los menesterosos. Los gestores, incluso demócratas, ahogaron los brotes vitales, favorecieron las desigualdades previas.


Las casualidades ocurren a veces, pero en los ambientes en que nos movemos están muy manoseadas las estructuras para pensar en la inexistencia de causas y causantes. Tenemos bien actualizado en estos tiempos el fenómeno de los OCUPAS, con todo lo concerniente a su desarrollo. Ya es un lamento clamoroso de la ciudadanía, hacia quienes se dirigen las medidas coercitivas establecidas. El ensañamiento legislativo contra los propietarios respetuosos tiene sus autores por más que se disimulen en los parlamentos u oportunismos políticos, en ese afanoso progresismo nefasto e incongruente; porque no toma en cuenta los análisis pormenorizados del fenómeno.


Un ejemplo notorio de la coincidencia de varios causantes para el desarrollo de actos de índole coercitiva para mucha gente, lo tenemos en un rabioso incremento cotidiano. Me refiero a las ALGARADAS con destrozos alevosos fuera de los controles presumibles. No cabe duda de la autoría inmediata de sus elementos violentos. También participan sus parentelas en sentido amplio, toleran, se inhiben y con ello apoyan a dichos energúmenos; es una situación muy experimentada en torno al terrorismo. La tibieza de las leyes y autoridades no se entiende; sirve de trampolín a esas conductas. En el ciudadano inmerso en sus cuitas cotidianas sí que se aprecian las limitaciones provocadas.


Algo similar en cuanto a la confluencia de participantes en el entuerto viene a traducirse en las AGRESIONES grupales, aprovechando la indefensión de la víctima o provocándola con artimañas. Se sirven de cualquier resquicio vulnerable para perpetrar sus acciones; con mujeres solitarias, homosexuales, niños o gente con otras aficciones incluso deportivas. No habrá que reiterar donde queda la libertad de las víctimas. Pero sí convendrá insistir en el papel jugado por otros sectores sociales. La educación permisiva, las parentelas una vez más, la actitud en la práctica de los legisladores; junto con la cobardía de esconderse en la manada, mutilan las posibilidades de los afectados.


Hemos entendido mal eso del pluralismo como un campo expedito para cualquier ocurrencia sin cortapisas. Por todos los medios disponibles propagamos esa consigna educativa, con la consiguiente suelta de globos, cada intención a su aire. Tremendo equívoco, nos aboca a las consecuencias actuales. Orientamos la EDUCACIÓN en términos divergentes, relegando a páginas secundarias las limitaciones, las cualidades diferenciadas, el respeto a los demás y la coherencia. El resultado es obvio, el desbordamiento general nos aprisiona de forma alarmante, sin lugar para las opciones personales. Circulamos entre esta paradoja cruel, sometidos a esa ausencia de criterios comunitarios.


Olvidamos de manera negligente la importancia de las estructuras sociales para permitirnos o no la vida en términos razonables de autonomía personal. Caemos en ese tipo de reiteraciones pese a los impedimentos originados. Lo comprobamos con una mirada atenta a las desviaciones ECONOMICISTAS, lanzadas de forma invasiva a costa de cuantos inconvenientes provoquen sus desplantes. Una cosa es el ordenamiento racional, muy alejado de los manejos bancarios, la succión por parte de las grandes empresas, estructuras de gobierno y las legislaciones acompañantes. Las libertades de la autonomía personal caen sin justificación, su dirección opresiva no admite otras direcciones.


Recalco la profusión de estratagemas para doblegar a las personas, utilizando métodos injustificables, sobre todo cuando se practican a favor de los manipuladores. Como estamos hartos de contemplar, dichas prácticas mantienen SOLAPADO el auténtico sentido de sus maquinaciones. El examen superficial sólo detecta grandes maniobras bien presentadas en aras de un progreso irrenunciable, no pocas veces calificado incluso de altruista.


Queda por ver el APRECIO que les demos a las libertades. La comodidad, la ignorancia, la estupidez o la impotencia, nos abocan a las actitudes serviles, muy extendidas lamentablemente por los diferentes sectores de la actividad comunitaria. El grado de complicidad con los liberticidas es evidente.

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