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Benjamin Netanyahu, quien ha sido primer ministro de Israel en varios periodos, es una figura política muy controvertida, tanto en Israel como en la comunidad internacional. Benjamin Netanyahu es una figura política altamente polarizadora, no solo dentro de Israel sino también a escala internacional, debido a su papel central en políticas y acciones que han generado fuertes acusaciones de crímenes de guerra y violaciones de derechos humanos.
Reacciones internacionales: entre la condena y la inacción Aunque organismos como la ONU, la International Federation of Journalists (IFJ) y el Committee to Protect Journalists (CPJ) han condenado enérgicamente los ataques contra periodistas en Gaza, la respuesta de los Estados ha sido tibia.
Los tertulianos y analistas políticos son unos curiosos individuos: por mucho que llueva, ellos y ellas, no se mojan. Trabajen en prensa, radio o televisión, cuando uno los escucha o lee tiene la misma sensación que cuando va al médico y ante unos resultados analíticos preocupantes le receta «pañitos calientes».
Muchos problemas del Medio Oriente se han agudizado tras que hace siete años Israel se definió como el Estado-nación solo para todos los judíos del mundo, y para nadie más. El 19 de julio del 2018 se aprobó esta norma transformándolo en el único país en la historia universal en reconocer como nacionales solo a sus correligionarios dentro y fuera de sus fronteras.
A ocho décadas del holocausto antisemita en Europa se viene produciendo otro contra los descendientes de los israelitas bíblicos que nunca salieron de su milenario territorio. El epicentro de este es la franja metropolitana más archi-bombardeada de la humanidad, la cual hace 3.500 años fue el principal centro administrativo, cultural, comercial y militar de "Tierra Santa".
El 25-26 de mayo Israel conmemoró el “día de Jerusalén”, pues 58 años atrás este conquistó el este de dicha ciudad. Dicho acontecimiento no fue festejado por multitudes. Solo pocos millares marcharon sobre esta. Según “Ha’Aretz”, el diario hebreo más antiguo, sus manifestantes coreaban muerte a los árabes o musulmanes, quemar aldeas palestinas o que en Gaza ya no hay escuelas o niños.
El actual holocausto de Gaza viene destruyendo a quienes la han aplastado. El sionismo, movimiento que surgió para crear un Estado hebreo, ahora se encuentra muy desacreditado, dividido, aislado y hasta generando numerosos cuestionamientos por parte de cada vez más creciente cantidad de judíos en el mundo.
Para el primer ministro hebreo Benjamin Netanyahu su tabla de salvación es Donald Trump, a quien siempre describe como el mejor presidente norteamericano ante Israel. Sin embargo, en su segunda visita a La Casa Blanca (lunes 7), él sufrió un poco de la humillación que Trump antes propinó contra Volodymyr Zelenski, el presidente judío de Ucrania.
"¡No habrá guerra civil!". Eso es lo que tuiteó el premier Benjamin Netanyahu a poco de que Aharon Barak, expresidente de la Corte Suprema, sostuviera que su país pudiese estar entrando en tal dirección debido a los intentos del mandatario de remover a los dos principales funcionarios públicos: Ronen Bar, jefe del Shin-Bet (la policía secreta) y Gali Baharav-Miara, Fiscal General.
Cuando las leyes se convierten en adorno, mandan los tanques, las bombas y los discursos vociferantes y, no es que estemos volviendo a los años treinta: es que algunos ni siquiera se molestaron en salir de ellos. La historia, burlona, nos guiña un ojo mientras repite los mismos trucos con distinto decorado.
Lo de Donald Trump con Gaza es una locura de invento geopolítico digno de figurar en los anales de la desfachatez histórica. Su idea de vaciar Gaza de palestinos y quedársela, para hacer "la Riviera del Medio Oriente", -dice-, con la bendición de Marco Rubio y su "to make Gaza beautiful again", tiene todos los ingredientes de una mala película: ignorancia, cinismo y un toque de delirio imperialista.
“Estados Unidos tomará el control de la Franja de Gaza […]. Seremos dueños de ella”, anunció Donald Trump durante una conferencia de prensa que brindó esta semana en la Casa Blanca junto al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. La asombrosa afirmación no fue improvisada, sino leída de un discurso previamente escrito.
Desde hace más de 15 meses estamos asistiendo todos los días a los intentos de genocidio contra el pueblo palestino por parte de Israel, con la ayuda de Estados Unidos y el silencio cómplice de la unión Unión Europea. Todo empezó con un ataque, por sorpresa, de Hamás a una fiesta al aire libre que estaban celebrando cientos de jóvenes judíos y a algunos 'kibutzs' de la zona del norte de Gaza.
Cuando era pequeño y vivía en Jaén, debía tener siete u ocho años, entre los niños que entonces eran mis amigos y vecinos se decía que cerca de nuestra casa vivían «los judíos», un matrimonio a quien, según ordenaban los mayores, no se debía visitar. Eran años en los que la dictadura consideraba que los comunistas, masones y judíos eran los enemigos de España.
La propuesta de Trump para Gaza, que incluye la reubicación de palestinos y la transformación del territorio en una "Riviera de Oriente Medio", no es una idea descabellada, sino un plan con objetivos claros: Trump busca garantizar la seguridad de Israel, uno de los aliados más importantes de Estados Unidos en Oriente Medio. Al proponer la reubicación de palestinos, pretende eliminar la presencia de grupos como Hamás, que consideran a Gaza un bastión de resistencia.
Este 15 de enero, cuando faltaban 5 días para que Donald Trump vuelva a la Casa Blanca, se concretó el acuerdo Israel-Hamás para cesar las hostilidades en Gaza. Mientras los trumpistas se jactan de que este acuerdo se debe a la elección del nuevo presidente, Jose Biden quiere cogerse todo el crédito afirmando que se ha producido un alto al fuego total que podrá devenir en permanente.
Lo que viene pasando en el Medio Oriente es una muestra de la gran hipocresía que rige a las relaciones internacionales. EEUU aún mantiene una recompensa de $US 10 millones por Abu Mohammad al-Golani, jefe del HTS, una organización tipificada por todas las potencias y por la ONU como tan terrorista como lo son el “Estado Islámico de Irak y Siria” y Al-Qaeda, del cual esta ha emergido.
El Tribunal Penal Internacional ha emitido órdenes de detención contra Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel, y a su exministro de Defensa, acusándolos de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad relacionados con la ofensiva militar en Gaza. Sobre estas órdenes surgen interrogantes clave: ¿qué alcance jurídico tienen? ¿Pueden ser ejecutadas? ¿Qué implicaciones prácticas generan para los acusados, para Israel y para la comunidad internacional?
Aparte de EEUU, donde Donald Trump ganó con un 51% de los votos, él no es popular en ningún país del mundo, excepto en Israel donde casi el 60% de sus ciudadanos le apoyan. El premier hebreo Benjamín Netanyahu fue el mandatario extranjero que más hizo por lograr que él gane. Un factor clave en la derrota demócrata fue la guerra de Gaza.
El 16 de octubre cayó en combate Yahya Sinwar, el hombre más buscado por Israel. Para el premier hebreo Benjamín Netanyahu esto fue un colosal éxito que debiera levantar su alicaída popularidad. Sinwar fue quien reemplazó a Ismail Haniyeh como líder del buró político del “Movimiento de Resistencia Islámico” (Hamás) seis días después de que el primero de octubre fue asesinado en Teherán.
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