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Carmen Muñoz
Carmen Muñoz
​¿Que aún queda mucho por conseguir para alcanzar mayores logros?, si, pero no creo que se consiga nada con demagogias dolosas y embaucadoras

Veamos, hoy miles de mujeres vociferaran por las calles que puedan o no puedan, desobedeciendo las numerosas voces que aconsejan no reunirse en multitud para de nuevo evitar los numerosos contagios y fallecimientos que tuvieron lugar el mismo día del año pasado, pues aún sabiéndolo los miembros del gobierno, prefirieron dar rienda suelta a sus ideologías que preservar la salud de los ciudadanos.

Este rebaño de feministas progres, incultas, barriobajeras ¿Qué pretenden? ¿A quién quieren seducir o engañar con su demagogia barata? ¿Saben lo que están diciendo? La mayoría dicen lo que saben, o mejor dicho lo que les han dicho que digan, pero no saben lo que dicen.

¿Acaso existe el día del hombre? ¿Los hombres para sentirse tales tienen que tener un día señalado en el almanaque? ¿Los heteroxesuales salimos a la calle vociferando nuestros derechos? Yo me niego a reivindicar un día señalado para la mujer porque eso significa que asumimos ser inferior al hombre y yo no me considero inferior en nada. El que tengan que decir ellos y ellas, compañeros compañeras, además de quedar horriblemente sonoro y cateto, indica el no conocer la gramática española, pues lo mismo que se individualiza en el singular los géneros, en los plurales entramos todos y no pasa nada. Nadie tiene porque sentirse discriminado y el que así lo haga es porque tiene un gran problema de inferioridad que debería hacérselo mirar.

Las mujeres que han contribuido a la emancipación femenina han sido las que exponiéndose generosamente en un mundo totalmente machista y cerrado a las aperturas sociales e igualitarias para la mujer, lucharon para conseguir lo que parecía imposible, poder votar y elegir libremente. En 1893 Nueva Zelanda fueron las primeras mujeres en ejercer el derecho al voto y Finlandia fue el primer país europeo, luego el Reino Unido y en 1931 fue reconocido en España este derecho.

Por ahí se empezó en un mundo un tanto hostil donde la mujer era ninguneada y considerada un cero a la izquierda o simplemente un florero. Porque la educación era para hombres y a la mujer se le enseñaba las labores del hogar y a la crianza de los hijos.

Ese tiempo gracias a muchas mujeres valerosas, trabajadoras en silencio, haciendo el trabajo fuera y dentro de casa, cuidando a sus hijos, estudiando quitándose horas de sueño, esforzadas en hacer prevalecer sus derechos y demostrando que somos iguales intelectualmente hablando que los hombres, hace tiempo que quedó desfasado.

Que pretenden este rebaño de feministas que todo se lo han dado hecho? Acaso no saben que en la universidad hay un porcentaje más alto de mujeres que de hombres? En investigación la igualdad no se discute, están los dos géneros igual de mal pagados. Que pasa, ¿que en puestos de dirección aún siguen dominando los hombres? Serán porque lo merecen. Los cargos deben ser ocupados por las personas que mejor puedan desempeñarlos, no por cuotas como pretenden ahora los progres. A comienzo de los años 60, el primer satélite que se envió a la luna fue gracias a tres mujeres afroamericanas expertas en matemáticas y físicas. En empresas privadas hay mujeres desempeñando puestos de dirección. En España, EEUU, Alemania, hasta en el Vaticano hay mujeres ocupando altos cargos de responsabilidad. Estas mujeres no pierden el tiempo en vociferar por las calles mamarrachadas incongruentes. Las cosas se consiguen con esfuerzo y estudio, preparación y constancia no por amiguismo, enchufe, dedo o cama, aunque reconozco que estos caminos son más rápidos y fáciles, ya que la dignidad hace tiempo que desapareció en terrenos políticos.

Habrá “feministas” que sientan sumisión y piensen que se elimina gritando, craso error, muy equivocadas están, sino demostrando que al andar se hace el camino, levantando piedras conjuntamente hombres y mujeres, allanando los socavones que quedan por restablecer, limando esquinas y forjando entre todos un mundo más justo. Igualando salarios por el mismo trabajo y facilitando la maternidad en las empresas. Quizás sean esos dos escollos los más importantes en obtener.


¿Que aún queda mucho por conseguir para alcanzar mayores logros?, si, pero no creo que se consiga nada con demagogias dolosas y embaucadoras.

Y a este ministerio de igualdad que se han sacado de la manga para pagar con nuestros impuestos a un montón de enchufadas, que solo sirven para desgañitarse, le sugiero que en vez de perder el tiempo aquí, vayan a países donde aún siguen siendo las mujeres maltratadas, violadas, secuestradas, amenazadas…… y con menos recursos que nosotras. 

Artículos del autor

Las personas que han vivido el miedo que conlleva una guerra, la incertidumbre de una postguerra, la esperanza de ver poco a poco resurgir el país con un sistema educativo universal, veraz y obligatorio para todos los niños, con una economía en auge y una clase media fortalecida, ven todo lo que está pasando de forma muy diferente, más responsable, con una mayor resignación, propia de personas forjadas en un mundo en el que han sobrevivido a todo tipo de problemas y disfrutado más tarde de todo lo beneficioso y productivo que se generó.

Un gobierno que hace leyes con premeditación y alevosía, sin escuchar la voz ciudadana, ni a partidos de la oposición, ni a responsables del concepto de dicha ley, solo a un grupo de personas, que son minoría dentro del país, en las que se apoya el presidente para continuar en el poder y que él solo ha elegido, no el sufragio electoral, está destruyendo todo lo que durante décadas se había, creíamos, consolidado.

El español (cuyo origen es el latín) se puede considerar el tercer idioma más hablado del mundo y quizás sea el más rico como lenguaje en cuanto a fonética, palabras e interpretaciones. En su gramática se distinguen tres géneros, femenino, masculino y neutro.

No tenemos remedio. La falta de conocimientos, el desinterés por conocer la historia, el desencanto, la impericia, el no pensar a la hora del voto y hacerlo por impulsos y tantas cosas más, son las que han propiciado tener el peor gobierno en la peor época de nuestra democracia.

Me gusta empezar los escritos con algo un poco light para irme adentrando poco a poco en materia e hincar el diente en lo que más me atormente, me apasione o simplemente tenga ganas de escribir sobre ello.  En esta ocasión va a  ser diferente porque utilizando un símil taurino voy a entrar al trapo en pase de pecho y en redondo.

Hay varias generaciones, de las que parte de ellas están en el gobierno, que han nacido en una España tranquila, regenerada, sin sobresaltos políticos, en la que se ha ocultado de manera machacona la cruda realidad de un pasado reciente en la que la división, las envidias, el rencor, la represión política, la guerra con lo que supuso en todos los frentes, dio paso a una confraternidad moderada en la que se aparcaron las viejas rencillas de manera generosa, para poder florecer, progresar y traer una novicia democracia en la que todavía, ya bastante deteriorada, estamos disfrutando.

Que la juventud sea irresponsable hasta la saciedad no debe extrañarnos porque ya se encargaron los sucesivos gobiernos democráticos de ir empobreciendo al máximo el sistema educativo, por lo tanto, de esos polvos estos lodos. Ignorantes, irresponsables, irrespetuosos “¡un dechado de virtudes, vamos!”

La pandemia que sufrimos está sirviendo para poner negro sobre blanco y a cara descubierta la forma de actuar de todos en general y la del gobierno en particular.

 
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