Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
18º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Firmas y Blogs
Ángel Pontones Moreno
Ángel Pontones Moreno
Manual para gritar en libertad en 2021

978844604870

Hoy este rincón lo destino a hablar de un libro. Mi fascinación por él viene acompañada por la sorpresa, la de ser la primera obra de alguien que lleva toda la vida teniendo mucho que contar, y que al parecer siempre supo como hacerlo. Hay algo de fascinante en muchas operas primas, pero sin duda lo que más es la existencia en ellas de un estilo tan personal que parece más propio de una obra de madurez, de esas en las cuales los autores compendian su carrera cuando quieren resumírsela a los iniciados.


No nos taparan (2021, Editorial Akal) es una radiografía, tan amena como incómoda, acerca de una lucha. Una lucha que se desarrolla a cámara lenta, fuera de plano y sin acompañamiento de banda sonora. Todo acontece lejos de nuestra mirada condescendiente porque no queremos verlo, porque no terminamos de creerlo, o porque pensamos que vivimos en el Edén impermeable donde estas cuestiones no nos tocan ni de lejos. En No nos taparan se nos cuenta la historia de una marea imparable que va tiñendo de oscuridad conciencias, realidades, y con ellas naciones enteras, desde el momento en que el volante pasa a manos de unas mentes enredadas en una psicopatía particular, que les permite retroceder a la Edad Media a la hora de interpretar la realidad en la que viven.


Aunque narrada en primera persona por su autora, la activista Mimunt Hamido Yahia, ésta va dejando sabiamente el testigo a otras voces que nos irán a su vez contando su particular historia de terror. No nos taparan es un anecdotario de vivencias propias y ajenas que van tejiendo un intrincado tapiz de chantajes, hipocresías y vejaciones alrededor de la más pura y dura sumisión. Habla en definitiva del cambio de valores que se opera en una sociedad que pasa a ser invadida por una corriente integrista más propia del siglo XI que del XXI, y que parte de una interpretación pervertida y degradada del Corán, que por circunstancias del destino, ha ido pasando a ser mayoritaria en este siglo de extremos que nos ha tocado en suerte. Aunque lo que leemos nos parezca increíble por intolerable, su repiqueteo nos suena familiar, y es en esa familiaridad donde nos reconocemos como espectadores/as de la tragedia a la que asistimos.


Pero el libro no es un grito desesperado sin respuesta. Hay en él un estudio pormenorizado sobre el tema. Mimunt no solo ha visto lo que cuenta, sino que se ha sumergido y documentado en sus causas y consecuencias, y en ellas apunta las soluciones de las que queramos o no, todos debemos de formar parte.


Es difícil que la lectura de No nos taparán no nos sacuda, puesto que nos pone de frente a muchas contradicciones como sociedad que presume de igualdad, y nos señala ese reloj del progreso social que demasiadas fuerzas intentan hacerlo marchar hacia atrás, a menudo disfrazándolo de una tolerancia y comprensión muy sui generis, simbolizada en ese caballo de batalla que es el Velo, reivindicado como signo de independencia y liberación, cuando su propósito real pasa por invisibilizar y enterrar todo lo que le resulte incómodo, en este caso a todo un género. Hamido no deja en ningún momento de recordárnoslo, pues así es como entiende su compromiso, siempre alrededor de una negativa a ser ninguneada y ocultada. Y lo hace con el lenguaje más didáctico y sencillo posible, a menudo salpicando el camino de una ironía que desnuda cualquier pliego de excusas.


Su grito “No nos taparan” (convertido además en blog reivindicativo que conviene visitar de vez en cuando para no dejar de empaparse de la magnitud del problema) comienza desde el momento en que de niña imaginaba el año 2000, como un mundo en el que todos iríamos desnudos. 20 años después de ese futuro, ella sigue sin pelos en la lengua, y peleando por él. Y por ello podemos disfrutar de esta lectura que pasa en un suspiro, y que como todo lo trascendente, consigue penetrar bien dentro de nosotros casi sin darnos cuenta.


Y es entonces cuando descubres que lo mejor del año lo has leído en abril.

Artículos del autor

- Entonces se interrumpe la administración general de esta vacuna por haber detectado que afecta a un 0,0001% de la población.

(hace el gesto de alargarle un cubata al otro para que se lo sujete)-¿Se puede?.-Claro que sí, pero hay que ser paciente.-No entiendo.-Basta con vender menos dosis de vacunas.-Entiendo aún menos.

Isabel Diaz Ayuso subcontratará a una nueva empresa que fabrique un salero gigante que sostenido por un grupo de drones, vaya esparciendo su contenido por la ciudad. De ese modo la gente seguirá viendo caer copos blancos por la ventana sin que estos le hagan la vida imposible

Y lo más paradójico, 400 años sin hablarse y el hijo pródigo decide volver a casa en el momento en que lo que se demanda es prudencia y distancia. Más o menos la misma de la que no había rastro hace unos días en el Wizink.

Al calor de "Gambito de dama", la serie del momento, preveo una invasión de nuevas series alrededor de ese juego de estrategia que se disputa sobre un tablero que me recuerda mucho al suelo de

la salita de mi tia Eufrosina.

Año 2037, Congreso de los diputados de la República libre, centésimo octava segunda prórroga del Estado de Nueva Alarma. Toma la palabra Inés Arrimadas, portavoz del gobierno y del partido gubernamental Pudimos.

No, ahora dice que los médicos ya están viniendo y eso son buenas noticias.-¿Qué chorrada es esa?-Ahora le dicen que si puede dar cifras.-Dile que diga que todo está previsto.-Ha dicho que el hospital será muy grande y fuerte.-Repíteme eso.-La repera de hospital.-¿No le dijiste que no improvisara?-¿No se lo dijiste tú?-Dile que...-La madre de todos los hospitales.-Ha entrado en bucle.-Le comentan que si no puede ser más precisa.-5000.

Conforme pasaba el tiempo seguía flipando con hazañas de otros que le siguieron. Jugaba un tal Lendl que lo ganó 3 veces y por ello fue considerado el mejor de su tiempo. Otro sueco, Wilander, lo mismo. McEnroe y Connors, dos de los mejores jugadores de todos los tiempos, no pudieron lograrlo, y mira que lo intentaron.

 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris