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César Piqueras
Un lugar llamado desarrollo
César Piqueras
Hay que empezar a quitarse esa vieja costumbre de hacer imperfectos los momentos que vivimos
¿Te gustaría saber cómo eliminar la negatividad de tu vida? Vivimos tiempos en los que es difícil poder permitirnos que la negatividad entre en nosotros, más que nada porque si lo hace, nuestros resultados y felicidad caerán en picado. Hoy te explico como…

Hay dos tipos de energías, puedes pensar que hay muchas, pero me gusta reducirlas a dos. Una energía te acerca a tus objetivos, a tu mejor versión y a la vida que deseas, podríamos decir que es una energía positiva que nace de personas que sienten confianza consigo mismas, con los demás y con la vida en general, personas que aman la vida per se.

Existe otro tipo de energía, en este caso es una energía que nos aleja de los buenos resultados y de encontrar cualquier tipo de felicidad, esta energía es negativa y hace que tu vida sea peor, una energía que tiene su raíz en el miedo, una emoción muy primaria.

Teniendo en cuenta que existen estas dos energías, podríamos decir, que a cada minuto del día estás en una u otra energía, tus pensamientos están enfocados en una u otra dirección: hacia lo positivo o hacia lo negativo.

Siendo así, muchas personas entran en un bucle de negatividad del que sienten que no pueden salir. Quizás te haya ocurrido alguna vez, eso de que una tras otra, vas viviendo malas noticias, momentos, resultados… ¿te ha pasado? A veces sentimos que van en bucle, que uno viene detrás de otro.

Pero no es así, el problema es que cuando tenemos la negatividad dentro de nosotros, encontramos más y más motivos para encontrar más negatividad, para así sentirnos de alguna forma recompensados por un sentimiento de autocompasión “pobre de mi”, pensamos. Y eso, aunque mal, pero reconforta un poco.

Y no sólo en nuestra vida en general, especialmente en el puesto de trabajo la negatividad se cobra muchas víctimas ¡generalmente las que rodean a la persona más negativa!

La cuestión es que hay personas enganchadas a la negatividad, tanto que han perdido la perspectiva y ya no son capaces de ver más allá. Quizás mañana les aumenten el sueldo un 50% y entonces dirán “Ya, pero no veas la cantidad de impuestos que voy a pagar ahora” (prometo que lo he escuchado más de una vez).

Este bucle es muy peligroso, de alguna forma la negatividad se asemeja a una bacteria que entra en tu cuerpo y que se difunde muy rápidamente, mucho más de lo que crees. Si no eres consciente, quizás pronto estés del todo contaminado/a por ella.

Reducir nuestro nivel de negatividad
El primer paso para reducir el nivel de negatividad tiene que ver con tomar mayor conciencia de ti mismo/a. Es decir, con poder alejarte un poco para tomar perspectiva. ¿Cómo lo hacemos? Lo ideal es empezar por la reflexión, meditación y el silencio, tomarse más de un café con uno mismo, no tanto para darle vueltas y más vueltas a un tema, sino para poder darse cuenta de que en realidad uno no es sus pensamientos.

Existe una sutil diferencia entre creerte tus pensamientos y saber que tus pensamientos son sólo una fabricación de tu estado de ánimo y de muchos otros factores, quizás incontrolables.

Las personas que no son capaces de tener esa autoconciencia, pueden entrar en un bucle de negatividad y meterse tan hondo que lleguen a una depresión, y que vivan su futuro en constante estado de negatividad.

Muchos niños entraron en sus primeros años de vida, y hoy son adultos. Otros entraron ya adultos y no saben salir.

Pero nuestra obligación es salir, porque lo contrario es la pérdida de la vida, malgastar la vida viviéndola en negativo, perdernos la vida por estar infectados de este virus.

Algunos piensan que la negatividad es sólo un estado de ánimo, en realidad va más allá y te afecta en todas tus dimensiones, física, mental e incluso espiritual.

La mejor técnica anti-negatividad
Creo que la mejor forma de eliminar la negatividad no es mediante un plan ambicioso, porque la realidad y los estudios nos demuestran que los planes ambiciosos son los que menos se cumplen. Para reducir la negatividad tenemos que conformarnos con dar pequeños pasos en la dirección opuesta, es decir, hacia lo positivo.

Imagina que eres una persona bastante negativa o que has entrado en este bucle por un tiempo y no hay manera de pasar cinco minutos a tu lado sin escuchar cinco quejas, lamentos o críticas. Lo mejor que podrías hacer, además de tomar conciencia de dónde estás metido, es que cada noche, antes de ir a dormir escribas en una hoja de papel tres simples cosas por las que estás agradecido. Pueden ser cosas sencillas, como por ejemplo:

Tengo un colchón en el que dormir.
Hace buena temperatura en la habitación.
La semana que viene empieza la primavera.


La cuestión es que estas cosas sencillas ya empiezan a cambiar de dirección mi forma automática de pensar en negativo. No es lo mismo acostarse en negativo que hacerlo en positivo.

Si la negatividad está muy dentro de ti, es posible que practiques algo tan sencillo como esto, y además le pongas un pero a cada cosa:

Tengo un colchón en el que dormir. Pero está ya para cambiar.
Hace buena temperatura en la habitación, aunque la factura de luz de este mes va a ser muy alta.
La semana que viene empieza la primavera. ¡Uf! las alergias.


Por si tienes la tentación de hacerlo, evita ponerle peros a las cosas positivas. Hay muchas cosas en la vida que llevan un pero.

Si esto te funciona, puedes probar con más cosas sencillas. Por ejemplo, decir a otros cosas positivas sobre ellos mismos:

¡Qué bien te veo!
¿Te has cambiado el pelo?
¿Estás haciendo más deporte?
¿Estás mas delgada?
¡Qué elegante vas siempre!
¡Me encantan esos zapatos!

Lo de los signos de exclamación lo dejo a tu gusto, si te has venido arriba es de lo mejor para tu estado de ánimo.

Fíjate hasta ahora qué sencillo ha sido empezar a eliminar cierta negatividad de tu vida. Simplemente valorando más lo que tienes.

Hay cientos de opciones sencillas, pequeñas y cotidianas.

Despertarse cada día diciendo tres veces la palabra “Gracias”
Caminar de forma más erguida y con una sonrisa (o media) en el rostro
Regalarte una vez al mes algo sencillo, comprarlo, envolverlo y ponértelo en el salón al día siguiente.

Darte un pequeño capricho, como uno de estos postres del Restaurante Don Juan en la Calle Alemanes de Sevilla:

La negatividad no se va por arte de magia de tu vida, pero tienes que empezar a cambiar el signo haciendo cosas positivas, que te hagan sentir bien. De ahí que te sugiera empezar por los pequeños detalles cotidianos.

Muchos piensan que lo ideal sería dar un gran cambio, un gran giro a su vida, dejar atrás toda esa negatividad con un plan ambicioso. No te lo recomiendo, no lo harás. Empieza por lo pequeño y apuntarás a lo grande.

Con la positividad ocurre lo mismo que con la negatividad para el cuerpo, es como una droga, y llega un momento en el que cuanto más la prácticas parece que más hay a tu alrededor, y más fácil es para ti generarla y encontrarla.

Te invito a hacerlo, quizás algún día nos crucemos los dos por la calle, sonriendo.

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