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César Piqueras
Un lugar llamado desarrollo
César Piqueras
Estarás de acuerdo conmigo en que no todos los “cómos” nos pueden acercar a los “qués” que deseamos
A veces los valores de una empresa se subestiman, no se tienen, o se tienen enmarcados en algún lugar en la entrada del edificio principal, con el ánimo de que sean vistos o leídos por los que por allí pasan. Sin embargo, los valores son el centro desde el que todo lo demás se puede construir.

Valores en las empresas
Una empresa o grupo empresarial es un conglomerado de proyectos, accionistas, equipos y sobre todo empleados, cada uno de su padre y de su madre, diversos y también similares en muchos aspectos. Pero cuando todos nos ponemos a trabajar juntos, es posible que no lo hagamos de forma coordinada, trabajando en la misma dirección.

En muchas empresas existe caos porque no hay una “una forma de ser” consensuada, porque unos se permiten ser y actuar diametralmente opuestos a los otros.

Por eso los valores (bien utilizados) son importantes, porque nos hacen caminar en la misma dirección.

El equipo más pequeño al que podemos aspirar es una pareja de dos personas. La pareja o la familia que has creado (para mi un lugar donde aprendo muchísimo), es un lugar dónde puedes empezar a comprobar esto teniendo unos valores compartidos.

Los valores definen la forma en la que somos y también definen lo que “no somos”.

Si por ejemplo en mi pareja el “respeto” como valor es importante, esto incluye tratarnos con cariño, no alzar nunca la voz y otra serie de comportamientos asociados. Los valores siempre llevan unos comportamientos asociados.

Si llevándolo al terreno empresarial, para nosotros “la innovación” como valor es importante, esto incluye toda una serie de comportamientos que veremos en las personas, por ejemplo:

No cerrarse a nuevas ideas.
Si algo funciona cuestionarlo para cambiarlo y que funcione mejor.
Crear foros para innovar deliberadamente.
Que se escuche menos veces la palabra “pero” en las reuniones.
No tener demasiadas normas y procedimientos, más allá de los necesarios, para que las personas puedan pensar out of the box.


La misión de una empresa nos define el “qué”, mientras que los valores definen el “cómo”.

Si analizas esta frase de cerca podrás entender por qué muchas empresas no consiguen sus objetivos.

La cuestión es que hay muchas empresas con valores geniales: La cohesión, el trabajo en equipo, la mejora continua, la excelencia en atención al cliente, el esfuerzo y otros tantos. Pero se quedan habitualmente en papel mojado. No preguntes a nadie porque no te los sabrá decir.

Sin embargo, cuando los valores además de ser consensuados (creados por el máximo número de personas posibles), son difundidos, vividos y disfrutados, entonces forman parte de nuestro ADN; ya no se pueden despegar de nosotros.

Aquí tienes un pequeño video sobre los valores de Zappos, comentado por sus propios empleados, te recomiendo verlo y escucharlo (pido disculpas si esta semana he hablado varias veces de esta empresa, tiene algunas buenas prácticas que merece la pena nombrar).

Como decía en este artículo de HBR, Zappos induce la cultura que desea en sus equipos a través de sus 10 core values. Los valores son una de las formas más efectivas de crear una cultura, de hacerla posible.

Pero la mayor parte de las empresas no han entendido el mensaje, no se lo han tomado en serio. Y al final ocurre que la cultura es definida por… por… (um… ¿qué define la cultura?)

Fundamentalmente si la cultura no la definimos consciente y deliberadamente se define sola, gracias al comportamiento de: los accionistas o dueños de la empresa, los que la dirigen y los empleados. Incluso en el sector en el que operamos existe una cultura.

Todos ayudamos a definirla, pero si no la definimos conscientemente se define sola. De ahí que lo mejor sea definirla.

En un departamento se crea una cultura determinada porque existe alguien que se pone siempre a la defensiva y que crea un mal clima…
En una empresa se define una cultura porque el dueño de vez en cuando pierde los papeles…


La cultura nos habla de “cómo somos” y ese cómo somos se puede definir conscientemente, al igual que uno cada mañana se puede levantar con una actitud concreta, con unos objetivos y metas por conseguir.

Los valores nos ayudan a corregir el rumbo cuando nos equivocamos, a decir: “¡Eh! nosotros no somos así”.

Si tienes una empresa no permitas que la cultura se defina sola. Crea junto con tu equipo unos valores fuertes y que os ayuden a caminar en un futuro. Además, ayuda a difundirlos y contagiarlos tanto como sea posible.

En estos años he ayudado a algunas empresas y grupos a crear sus valores, suelen ser sesiones llenas de inspiración, debate y sobre todo de ilusión por el futuro. En este tiempo, algunas se lo han tomado muy en serio posteriormente y todavía hacen estandarte de estos valores en sus conversaciones cotidianas. Puedes ver los valores en la forma de actuar de sus empleados. Una de ella incluso puso el nombre de cada valor a una sala de reuniones, ¡no es lo mismo reunirte en la sala 3 que hacerlo en la sala “Pasión”!

Con el tiempo he llegado a estar convencido de que sin valores compartidos no hay proyecto.

Que tengas un gran día.

Artículos del autor

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