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Opinión
Etiquetas:   Moda   Política  

Modas

Los leones de las Cortes se taparon los ojos
Carmen Muñoz
sábado, 17 de septiembre de 2016, 11:48 h (CET)
A lo largo de la historia, la moda es algo que se repite a pesar de ser una cosa tan efímera. Cada época tiene la suya de tal modo que por ella podemos descifrar el tiempo de que se trata. Ha habido de todo tipo, incómodas, ridículas, elegantes, cómodas, feas, bonitas, etc., pero siempre acompañada de la distinción, o no, de las personas que las disfrutaban y las exhibían.

La moda es algo que se usa para todo, no solo en el vestir, también en la arquitectura, la música, la pintura, la danza, el lenguaje, el comportamiento……., según los distintos países cada uno lo adapta y acomoda de acuerdo con su idiosincrasia. Actualmente podemos decir que utilizamos la más cómoda, en todo, si hablamos de ropa, cada uno viste como le parece, si la construcción, lo más funcional y así podríamos ir recorriendo las distintas modas en todos las actividades e ir dándonos cuenta de su evolución, en unos casos positiva y en otros menos e incluso negativa, como son por ejemplo el mundo de las drogas de forma tan descarada, la pobreza del lenguaje y el mal uso del mismo, la escasa educación, confundir la libertad con el libertinaje, también podríamos considerar como moda el botellón abriendo la puerta a tan temprana edad para el consumo del alcohol y un sinfín de errores que se van cometiendo a lo largo del tiempo y que por no conocer, o no querer reconocer la repercusión negativa que conlleva, en vez de corregirlo, la sociedad se empecina en conservar y promover.

Es evidente que debemos avanzar con el tiempo para no quedar estancados en una simplicidad de ideas y condicionamientos que llevados a extremos, serviríamos de felpudo a los demás países circundantes, o no, más avanzados.

Cuando un país elige a sus representantes es para todo, es decir, no solo para que gestionen y gobiernen bien sino también para tener una representación digna y adecuada. La educación, el buen estar y el buen gusto no debe estar reñida con el evolucionismo. El ser correcto en el trato, usar un lenguaje cortés y vestir adecuadamente según el lugar al que se asista, no es sinónimo ni de facha, ni de fascista, ni retrógrado, ni de carca, ni de tantos apelativos que pretenden ser ofensivos y que a la postre no lo son, pues no implica nada de lo que pretenden hacer creer que sea. Digo esto porque no me gusta que cuando salgo de mi país me saquen los colores diciendo que vaya pintas que se gastan algunos políticos que tenemos. Esto no lo considero pasar vergüenza ajena, sino vergüenza propia, porque si no fuera verdad sacaría las uñas e irían directamente a la yugular de mis interlocutores y mi desafuero sería tal, que no les quedarían ganas de volver a verme por si persistía mi locura, pero desgraciadamente tengo que asentir y morderme la lengua.

Cuando se ostenta un cargo privado y mucho más si es público, se debe vestir correctamente conforme al lugar al que se va, sobre todo si eres elegido como representante de un grupo más o menos generoso para darles voz. Los medios de comunicación visuales es el gran balcón que no solo nos conecta con el mundo sino que nos muestra tal y como somos, como nos expresamos y como nos vestimos en tiempo real.

El congreso de los diputados es el escenario idóneo para la representación teatral que lleva a cabo un país, y de la interpretación de los actores se entera todo el que esté interesado en saber como va, esté donde esté, en cualquier parte del mundo que haya internet.

Se debería exigir un mínimo de decoro no solo en el comportamiento, sino también en el lenguaje y en el vestir, ya que deben estar a la altura de todos los representados. Se puede comprender, aunque la educación no debe perderse nunca, que en el fragor de una discusión política se digan palabras o frases poco afortunadas o desagradables de oír, pero la ropa la lleva uno puesta de casa, en eso no hay exaltación posible, sino mal gusto en el mejor de los casos, escasa o mala educación, o ganas de fastidiar, sin darse cuenta los que lo hacen, que los que quedan rematadamente mal son ellos mismos.

El otro día al pasar por delante del Congreso de los Diputados vi con asombro como los leones de las Cortes se miraban el uno al otro al ver algunos diputados del grupo de Podemos y sus marcas blancas entrar con rastas, pantalones playeros, chanclas y demás complementos afines y terminaron los dos tapándose los ojos para evitar dar un zarpazo y engullir a más de uno.

Cada uno en su vida privada puede vestir, comportarse y expresarse de la forma que le venga en ganas, pero cuando se asume la responsabilidad de la representación de miles o millones de personas, y por supuesto un país, el comportamiento en todas sus formas debe ser ejemplar.
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