Hace tiempo se escuchaba en Andalucía, en Sevilla, que en el palacio de San Telmo, lugar donde está la Junta de Andalucía, los pasillos que tenía incluso sonaban que tenían oscuros pasadizos. Al principio no me lo creía, pero por lo observado y ahora visto, estos pasadizos tienen ahora cloacas. No el palacio de San Telmo, ahora los tienen hasta en cualquier cuchitril de mal agüero. Aquí quien no tiene padrino no se bautiza.
En esta España siempre hubo másteres, diplomas y nombramientos, como cualquier hijo de vecina, se dice vecino, pero no vaya ser que se enfaden las féminas. Aunque, a decir verdad, somos hijos, más bien de las mujeres. Yo tenía un conocido que poseía másteres hasta debajo de la cama, ya que no tenía lugar en sus habitaciones y despacho. Cualquier diploma lo buscaba como máster. Tenía un certificado de asistir a un coloquio matrimonial, aunque, a decir verdad, se casó ya muy mayor, nada más y nada menos por tener un diploma más.
Los oscuros pasadizos los tenemos en cualquier empresa y de cualquier jerarquía más próxima. Hace unos días escribía en este diario una carta al director. ¿Qué tiene Begoña que no tenga María Dolores? Lo presagiaba un día antes y lo anunciaba, lo que iba a pasar en esto del juicio de la señora de Pedro Sánchez. Con esto de la ley, aún tengo mis valoraciones bastante ajustadas. Con ello preciso que mis matemáticas no fallan, no porque sea adivino, ya que las canas, supongo, son por señal de algo más sabido y palmario. Este gobierno, con sus oscuros pasadizos, puesto que los hay donde habita un bicho viviente, los tiene como los tenía el Palacio de San Telmo. Hoy día en España tenemos oscuros pasadizos en cualquier esquina de nuestra nación. Yo también tengo un máster: partida de casamiento.
|