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Venancio Rodríguez Sanz

Dice una voz popular: "Somos esclavos de lo que decimos y dueños de lo que callamos". Pero, en algunas ocasiones es así y en otras no tanto. En realidad, somos esclavos de lo que decimos y callamos y dueños de nada. Porque detrás de todo pensamiento, esté éste verbalizado o no, hay un sentimiento y de estos somos prisioneros. 


Cuántas veces me habré callado cuando tuve que hablar y más tarde, lleno de remordimientos,  me dije:” ¿Por qué no dije esto, o lo de más allá?” Y en otras ocasiones, impulsado por el calor de una discusión, dije cosas de las que después me arrepentí. Y lleno de pesar, pensé:” Por qué no me mordería la lengua”. No siempre la prudencia es sinónimo de sabiduría. En según qué contextos, la cautela podría ser prima hermana de la cobardía, de la debilidad, de la traición, de la falta de convicción, de la falsedad, de la ambición. 


En otras ocasiones, también me ha pasado que me arrepentí de haber dicho algo impulsivamente, pero más tarde los acontecimientos me confirmaron que lo hice bien a pesar de que perdí algo... En fin, no vengo aquí para aclarar nada, sino para sembrar dudas en el caso de que lo tuviera claro... Una vez leí que dudar es el principio de toda certeza. Aunque también se puede estar cierto de que la duda es la única verdad. En fin , ¿no sé si me explico? Es que tengo dudas...

Artículos del autor

El título de este escrito no es cosa mía, la pronunció el psiquiatra santanderino Doctor Morales, el cual había sido designado por el Obispado de Santander, para formar parte de una comisión, la cual según dijo el doctor nunca existió, para estudiar los fenómenos sobrenaturales que se producían en las Apariciones de la Virgen en Garabandal.

A su paso por la ribera del Asador de Las Sarras, el río nos sonríe con su cara fresca, de hoy. Y nos trenzamos a un puente. Penetramos en un mundo en donde el tiempo se estanca en la frontera. Traspasamos la aduana y, sin saberlo, nos requisan de las mochilas nuestros problemas por exceso de peso. Y sin percatarnos, el velo de nuestros ojos se corrió y pudimos ver y sentir y oler y tocar como nunca antes lo recuerdo.

La Generalitat, recuerdo, puso en marcha una caja de solidaridad para hacer frente a los gastos judiciales generados por el Procés. Para evitar que algunos implicados se quedaran sin empleo, la Generalitat les ha dado un trabajo. Y así, suma y sigue.

Desde el viernes 25 de junio, día en que entró en vigor la Ley de Eutanasia, España ha pasado a engrosar la lista de los países en los que la muerte se convierte en derecho, y provocarla se considera como una solución médica.

Dejo la pelota en tejado ajeno y así puedo dormir a pierna suelta. El domingo pasado estuve en este lugar con unos amigos. A esta preciosa cima se puede subir por la estación de esquí de Formigal, por la Canal Roya y por la Canal de Izas de Canfranc.

La sociedad actual está sumergida en una inmoralidad mucho más grave, se parece a un buque que se encuentra en altamar; se desencadena un furioso temporal y la nave parece un corcho flotando en el agua violentamente sacudido por las olas.

Llevaba tiempo queriendo contar esto en algún espacio visible, pues ya lo compartí en conversaciones íntimas con varias personas de mi entorno, y casi todas asintieron con una medio sonrisa cómplice antes de que acabara mi exposición.

“Toda palabra ociosa lleva pecado” dice la Biblia. Pecado quiere decir errar en el blanco. Pero no es un blanco al que se haya apuntado, sino que es un error que estaba dormido sin que uno lo supiera.

 
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