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¿Era eso la vida?

Esa era la vida que nos inocaularon en nuestras párvulas mentes
Mario López
sábado, 28 de mayo de 2016, 11:00 h (CET)
Allá por el 66 del siglo pasado yo tenía diez años. Vivía en la calle de Hilarión Eslava de Madrid, enfrente de la fábrica GAL (no confundir con el GAL, aunque, no sé qué tendría aquello porque unos años más tarde, sobre las ruinas de aquella fábrica se levantó un bloque enorme de edificios en uno de los cuales se planificó la conspiración Galaxia que, más tarde, desembocó en el tejerazo de 23-F). Por las mañanas temprano, yo bajaba al portal a esperar el pequeño autocar del cole que me llevaba a eso, al cole. Enfrente de mí, pegados a la pared de la fábrica, dos carteles se repetían a diario: uno decía: “Vota eficacia, vota a Fanjul”; y el otro: “25 años de paz”. Así que durante todo ese curso, esperando al autocar, me empapé de la eficacia de Fanjul y de la paz que llevaba ya, ni más ni menos que 25 años, sosegando nuestros espíritus nacionales.

Luego me subía al autocar, al lado del chófer (Santiago) y escuchaba siempre la misma sintonía de un programa de Luis del Olmo y la canción de Manolo Escobar, aquella que decía: “por un beso que le di en el puerto a una dama que no conocía, por un beso que le di en el puerto me vi encerrado en… no recuerdo, seguramente no era el penal del Puerto de Santa María, pero algo parecido sí era”. El caso es que la canción concluía con una oración, no sé si propositiva o… no sé, pero venía a decir que si Manolo Escobar hubiera sabido que le iban a encerrar en la prisión del Goloso, por besar a esa dama en el puerto, la hubiera llenado de besos hasta el corazón.

Me empapé de Luis del Olmo y de Manolo Escobar, hasta el punto que me prometí que jamás le daría un beso a una dama que no conociera y (a toro pasado) no se me abriera de piernas, sin dobleces. Normal, ahora estoy soltero.

Esa era la vida que nos inocaularon en nuestras párvulas mentes. Hoy, yo ya no sé qué pensar, sobre todo cuando observo que se nos van a Venezuela sin pasar por la Guaira y sin homenajear la memoria de Juan Sebastián Picornell ¿Qué quién era ese señor? Pues el que no lo sepa que se lo pregunte a la dama desconocida y mal besada de Escobar (por cierto, ¿era el tonadillero familiar del famoso narco?).

Esta es una vida de renuncia y sacrificio.

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