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Opinión
Etiquetas:   Disyuntiva   Reflexiones   Humanismo   Relaciones humanas   Experiencias   Vivencias  

Sinestesia social

Es preocupante la tendencia a desligarse de las percepciones propias en una serie de imitaciones gregarias
Rafael Pérez Ortolá
jueves, 14 de octubre de 2021, 10:03 h (CET)

En esto de las sensaciones se rebelan las trayectorias emergentes frente a los numerosos intentos de los supuestos expertos. Entramos en el MARAVILLOSO mundo de las experiencias intransferibles e inexpugnables donde la vitalidad personal cobra prestancia por encima de sus enemigos. En tan extraordinario panorama se pone de manifiesto el amplio abanico de las posibilidades personales, con la oportunidad fascinante de la vivencia personal. Ahora bien, la oportunidad se convierte en reto desde el primer momento, porque uno puede cerrarse en banda sin participar activamente o por el contrario involucrarse con toda el alma en el experimento de su propia vida.


Contra lo expuesto en el párrafo anterior, es preocupante la tendencia a desligarse de las percepciones propias en una serie de imitaciones gregarias; como si la incertidumbre particular se solucionara con adherirse a las percepciones ajenas. De esa suerte, caemos en una suerte de INTOXICACIÓN de secuelas incalculables. El núcleo individual queda cercado por ese entorno apabullante; con la mengua lógica de la entidad social al ir perdiendo el grupo auténticos integrantes. La disyuntiva es notoria, la renuncia conduce a un apagado progresivo de la personalidad, frente a la verdadera riqueza de la vitalidad. Cada sujeto decide su posicionamiento o bien se deja arrastrar por la corriente.


¡Ay, si hubiera una única forma de percibir las cosas! ¡Qué aburrido y mecánico sería! Nada relacionado con el concepto del ente entendido como humano. Con ser importantes los cinco sentidos, incluso el sexto, no consiguen abarcar la totalidad de las impresiones detectadas por cada ser humano. Los recortes de las descripciones esquemáticas son insuficientes, nos obligan en muchas facetas a prestar atención a las IRREGULARIDADES de la sinestesia. Aquella fuerza de determinadas percepciones sin aparente explicación razonada, porque sobrepasan la lógica predominante. Inesperadas relaciones del sonido con la luz, del sabor con la psicología o de las emociones con las notas musicales.


El calor de una amistad, la frialdad de unas relaciones, el fuego del amor, sabor de la felicidad, el colorido de las emociones; realzan el valor de la SINESTESIA para habilitar las diferentes capacidades de la propia personalidad. El amor se beneficia de esa amplificación, se expande más allá de los cinco sentidos. La riqueza de matices en las relaciones humanas tiende hacia un infinito misterioso; constituye una característica primordial para evitar las encerronas tan habituales en la contienda social. A su través descubrimos pronto el fraude de quienes enfocan sus actuaciones a delimitar las posibilidades vitales, evitamos así el encogimiento del ánimo, abriéndonos a insospechadas expectativas.


Descubrimos en la sociedad gente de todos los colores, para bien o para mal; esa valoración exigiría otros planteamientos. Estoy seguro, cualquiera conoce a personas reflejadas en la descripción como ARCO IRIS. Nos transmiten una gran belleza espontánea, con la magia de su colorido de gran extensión y diversidad; provocan el embaucamiento general dado su atractivo exento de caracteres preocupantes. Aparecen después de los apuros tormentosos; eso incrementa su atractivo. Luego viene el desvanecimiento de aquellas sensaciones, nos abandonan a la suerte particular de cada cual sin explicaciones ni orientaciones constructivas. Queda por ver el efecto de dicha presencia.


Observamos a muchos individuos en los cuales parece haber desaparecido la mínima capacidad del sentimiento en compañía de los demás componentes sociales. Su dedicación de centra en un sector determinado (Economía, política, ocupación laboral), sin el menor atisbo de atención a la gente con otros sentimientos. Desarrollan sus actitudes con una frialdad mecánica aterradora. Al intentar conectar con ellos, topamos con auténticos TÉMPANOS insensibles; nunca conseguimos el mínimo intercambio colaborador. Quedamos ateridos en su proximidad, deseando escapar hacia relaciones más cálidas; ellos sólo persiguen objetivos muy particulares sin la calidez personal requerida.


También notamos en ocasiones la presencia de personalidades con mejor talante comunitario; aunque conviene insistir en su ambigüedad en el sentido de la bondad o maldad de sus actuaciones. En estos sujetos se manifiestan dotes positivas de cara a la conexión con los diversos tipos de gente. Como ocurre casi siempre, es un don aprovechable, aunque con frecuencia dilapidado en aras de actuaciones frívolas e incluso corruptas. Armonizan a grupos de individuos en torno a funcionamientos concretos. Podríamos denominar a estas personas como CORALES o sinfónicas; siendo importante conocer sus intenciones y su talante, porque la meta establecida modificará el sentido de sus cualidades.


Cabe preguntarse sobre la distancia entre las percepciones individuales o colectivas y la realidad si esta puede considerarse como una entidad indiscutible. Aunque todo sea un sueño, existen facetas bien palpables durante ese recorrido existencial de la vida cotidiana. Junto a ese trajín, la mente nos conduce a través de vericuetos insospechados, de cuya realidad o ficción no siempre sabemos dar una explicación convincente. Me pregunto si eso de la IMAGINACIÓN forma parte también de las mencionadas captaciones sinestésicas. Agrandan sin duda el bagaje funcional de las personas hasta extremos fascinantes, comprobando con frecuencia su gran servicio para aportar soluciones.


Ese carácter elusivo de las percepciones un tanto alejadas de los cinco sentidos tradicionales, además del enriquecimiento aportado, nos libera de la rigidez receptiva. Con excesiva frecuencia, la acumulación de precepciones, sobre todo si son poco agradables, provoca el encogimiento  del ánimo al dejarse apabullar por ese panorama abrumador. Aprovechando estos recursos menos controlables, más abiertos al infinito existencial, se abren las posibilidades para una expansión radical de la personalidad con sus mejores POTENCIAS y por lo tanto con sus gratificaciones en terrenos entrañables. Requieren la implicación personal de talante asertivo, de lo contrario pueden pasar dasapercibidas.


Cuando vienen mal dadas las repercusiones de estas sensibilidades (miedos, intuiciones, subconsciente), habremos de afrontarlas, unas veces a la fuerza, otras por adhesión voluntaria. Ni las controlamos en su totalidad, ni descubrimos sus efectos con precisión, forman parte de un ACOMPAÑAMIENTO de lo más natural con todas sus consecuencias.


En estos tiempos de controles subrepticios, de manipulaciones descaradas, de la proclamación de falsas seguridades; el acoso a la sensibilidad personal es manifiesto. Por eso, frente al individuo constreñido por multitud de gentes y organizaciones, emerge desde el núcleo vital ese DESTELLO liberador. El mejor componente para ilusionarnos en la convivencia.

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