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Déjate de cuentos y ponte a mejorar tu marca personal

César Piqueras
lunes, 28 de septiembre de 2015, 05:15 h (CET)
En los últimos años se ha hablado mucho de marca personal o personal branding, un término demasiado manido y en ocasiones confundido con aquello de “se simpático”, “se extrovertido”, “asiste a todo evento de networking posible” y “no dejes de mirar a los ojos de tu interlocutor”, tonterías. Yo no soy un especialista en esto de la marca personal, de hecho es la primera vez que creo que hablo de ello, pero hoy me gustaría ayudarte a comprender porqué debes mejorar tu marca personal, especialmente si eres consultor, freelance, coach, terapeuta, formador, escritor, empresario o tienes la oportunidad de marcar una diferencia con el trabajo que haces. Es decir este artículo es para ti.

Porqué mejorar tu marca personal
En el mundillo de la consultoría, que especialmente conozco, se habla mucho de procesos y de métodos:

“En nuestra consultora utilizamos el método Starwars para asegurar la mejor…”,
“Yo utilizo un método propio llamado Popcorn para mejorar el marketing de su empresa”,
“Mi método de coaching se llama Skyline y consigue que…”
“En nuestra universidad utilizamos la metodología…”
En realidad todo esto tiene poco valor. Es inútil. Desconfía de los que te vendan métodos y procesos porque seguramente no tendrán mucho más que venderte.

Hace algunos años que vengo trabajando sin método, sin proceso determinado, sin mapa. Y todo me va mucho mejor ¿La clave? La marca personal. Ya te lo decía.

No con esto quiero decir que uno no tenga que saber lo que se hace, que tenga que ser riguroso, meticuloso e incisivo para conseguir buenos resultados, de hecho es necesario serlo. Pero muchos se pasan de la raya vendiendo “el método”.

El método no existe. El método eres tú.

Voy a ponerte un ejemplo claro. Imagina que quieres ser más feliz y puedes elegir dos opciones:

Opción 1. Recibes una visita del consultor X, certificado en Psicología Positiva por el instituto Happyness que sabe el método infalible para ser Feliz en tres semanas y que trabajará contigo durante más de 20 horas en sesiones individuales.

Opción 2. Recibes una visita de tan sólo 10 minutos de su santidad el Dalai Lama (o del Papa Francisco si eres católico), que se tomará un té en tu compañía, te mirará a los ojos durante unos minutos y te dirá algunas palabras.

¿Qué opción crees que tendría más efecto en ti? Yo pienso que la 2.

Algo equivalente ocurre con esto de la marca personal. Cuántas veces pensamos que tiene que ver con los títulos, con el método que utilizas, con los formularios, con toda esa parafernalia que se debe decir para poder facturar a 300€ la hora a un cliente. Pero no. Los métodos no funcionan.

De hecho ya están inventados hace tiempo, forman parte del mundo lógico y racional que todos conocemos y no consiguen cambiar ni mover de sitio a una mosca. Por eso nadie te pagará más de 60€ la hora por tu método. Pan para hoy y hambre para mañana.

Los consultores de método acaban teniendo problemas, son copiados constantemente y además no consiguen los cambios en sus clientes que estos necesitan.

¿Cuál es la clave entonces?, ¿Parecerse al Dalai Lama?

En realidad, sí. En el sentido de que lo único que va a hacer que un cliente te elija no será tu método, sino tu marca personal, el quién eres tú para los demás. Si tuviera que elegir a un experto en marketing elegiría a Seth Godin, no a alguien que tiene todos los métodos y procesos posibles para hacer que mi marca subiera al cielo. Confío mucho más en Seth aunque el proceso de consultoría se limitara a unas cuantas reuniones para guiarme y darme consejo.

Para llegar a crear la marca personal de Seth Godin ha hecho falta mucho esfuerzo detrás, muchos aciertos y fracasos. Y por este motivo, cuando uno ya ha ido y ha vuelto, lo consideramos legitimado para enseñarnos. Con el Dalai Lama nos pasaría exactamente igual, le damos toda la credibilidad porque creemos que su experiencia de vida, su naturaleza y su mensaje son acertados y dan en la diana.

Así que mi mensaje es claro: olvídate de reforzar tu método, refuerza tu marca personal, tu integridad, tu autenticidad, tu capacidad de sobreponerte a las dificultades, de romperte en pedazos y volverte a construir, de levantarte una y mil veces. Entonces serás más creíble.

¿Eres consultor?, ¿Cambias la vida de las personas? No me vendas un método, véndeme un ejemplo.

Esto es lo que marca la diferencia entre los que están bien valorados por el mercado y los que no.

El mercado no pagará un plus por tu método, sí por tu marca personal.

Mejorar tu marca personal (lo que piensan los demás de ti cuando piensan en ti) hará que tu valor aumente considerablemente. Pero no se puede hacer en modo fake, si alguien pretende engañar se le va a notar y el mercado lo penalizará. Así que es un camino que hay que recorrer poco a poco, con muchas caídas.

Bruce Lee decía que hay que aprender la técnica para luego olvidarla. Creo que nos ocurre igual con casi todo lo que llegamos a dominar con maestría. Llega un momento en el que te olvidas del método, y entonces sientes que todo fluye.

Los métodos se copian, la marca personal no se puede copiar. Por eso es tan valiosa.

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