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Opinión
Etiquetas:   OTAN   Geopolítica   Turquía  

Turquía: entre el Occidente y Eurasia

​El giro de Turquía en Oriente Medio (defendido por el excanciller Ahmet Davutoglu) no es un avance excepcional en la política exterior del país
Peter Tase
lunes, 29 de marzo de 2021, 14:00 h (CET)

El 21 de marzo del 2021, Emil Avdaliani, profesor universitario en la República de Georgia ha publicado un análisis sobre la política exterior de la Republica de Turquía en la página oficial del The Begin-Sadat Center for Strategic Studies. Compartimos aquí la versión en castellano del articulo completo, articulado por el Prof. Avdaliani. El Profesor de Historia Emil Avdaliani ha publicado mas de 300 ensayos sobre la región de Eurasia. Actualmente enseña historia y relaciones internacionales en el Tbilisi State University y el ILIA State University.

“Por varios canales de información se afirma a menudo que Turquía rompió definitivamente con el Occidente en 2003 cuando el Partido Justicia y Desarrollo (AKP) llegó al poder. El argumento es que al cambiar de dirección internamente, Ankara se alejó de lo que Occidente esperaba lograr en términos de sus relaciones con Turquía.

Desde el 2003, Turquía ha aumentado su influencia en todas las regiones de importancia geopolítica en sus fronteras: el Mar Negro, el Cáucaso Meridional, los Balcanes, el Mediterráneo y Siria-Irak. Se encuentra un concepto general que pueda explicar este desarrollo mirando el mapa. No hay otra gran potencia en la vecindad de Turquía, lo que abre la puerta a un mayor compromiso económico y militar turco a lo largo de sus fronteras. Incluso Rusia, posiblemente la mayor potencia en el vecindario no pudo evitar que Turquía brindara su apoyo decisivo a la República de Azerbaiyán durante la reciente Segunda Guerra de Karabaj. Las tropas turcas ahora están estacionadas en el suelo azerbaiyano junto con las rusas.

La verdadera razón del compromiso cada vez mayor de Turquía sigue siendo el colapso soviético, aunque ese compromiso se produjo durante un período más largo de lo que muchos analistas esperaban. Turquía tardó décadas en construir su posición regional. En 2021, se puede argumentar con seguridad que Ankara ha logrado que este emprendimiento sea un verdadero éxito. Ha logrado un corredor terrestre directo al Mar Caspio (a través de la prospera región de Nakhchivan de Azerbaiyán) y ha aumentado su posición militar en el Mediterráneo, y considera que el norte de Siria e Irak son territorios que pueden proporcionar una profundidad estratégica para la defensa de Anatolia.

Un elemento revelador de la política exterior de Ankara es que la geografía todavía domina la percepción que el país tiene de sí mismo y de su lugar en el mundo, quizás más que cualquier otro país grande. En lugar de estar unido únicamente al eje occidental, durante las últimas dos décadas Turquía ha seguido un enfoque multifacético (multi-vector) de los asuntos exteriores.

El país está en la periferia de Europa. Su experiencia es similar a la de Rusia en el sentido de que ambos han absorbido una gran influencia occidental, ya sea en las instituciones públicas, la política exterior o la cultura. Ambos han estado anclados durante siglos en la geopolítica del continente europeo. Debido a que un modelo de política exterior de múltiples vectores proporciona más espacio de maniobra, beneficios económicos y crecimiento del poder geopolítico, ambos países querían liberarse de su enfoque de política exterior de un solo eje.

Pero ni Turquía tampoco Rusia han tenido la oportunidad de romper por completo sus dependencias del Occidente. Occidente simplemente ha sido demasiado poderoso. La economía mundial gira en torno al continente europeo y Estados Unidos.

Ambos estados tienen territorios importantes en las profundidades de Asia o el Medio Oriente, así como escuelas de pensamiento geopolítico que consideran el pensamiento geopolítico orientado hacia Europa contrario a los intereses estatales, particularmente porque el Occidente colectivo nunca ha considerado que Turquía o Rusia sean completamente europeos. Los dos estados siempre han buscado anclas geopolíticas alternativas, pero tuvieron dificultades para implementarlas y sacar provecho. Ningún polo geopolítico asiático, africano o de cualquier otro tipo ha demostrado ser suficiente para permitir que Turquía o Rusia equilibren el Occidente.

No es de extrañar, entonces, que durante las últimas dos décadas Turquía haya estado buscando activamente nuevos ejes geopolíticos. Para Ankara, las estrechas relaciones con Rusia - lamentadas por los observadores occidentales - son un medio para equilibrar su dependencia histórica de la geopolítica europea. El mismo modelo de política exterior puede explicar el pensamiento geopolítico de Moscú desde finales de la década de 2000, cuando sus vínculos con los estados asiáticos se desarrollaron rápidamente como una alternativa a la dependencia y el apego a la geopolítica occidental.

Así llegamos al primer mito de la política exterior turca: que Ankara se está distanciando de Occidente con el objetivo de romper eventualmente esos lazos por completo. Romper relaciones con la OTAN no es una opción para Turquía. Su objetivo es equilibrar sus profundos lazos con el Occidente, que no estaban produciendo los beneficios deseados, con una política más activa en otras regiones. De ahí ocurre el resurgimiento de Turquía en el Oriente Medio.

El giro de Turquía en Oriente Medio (defendido por el excanciller Ahmet Davutoglu) no es un avance excepcional en la política exterior del país. Durante la Guerra Fría, cuando el enfoque de Turquía en el eje occidental era fuerte, el primer ministro de izquierda Bulent Ecevit promovió la idea de una política exterior "centrada en la región". La conclusión principal fue que Ankara debería buscar la diversificación de los asuntos externos más allá de su tradicional fijación occidental, lo que significa una participación más profunda en Oriente Medio y los Balcanes. En 1974-1975, el entonces viceprimer ministro turco, Necmettin Erbakan, intentó orientar a Ankara hacia el mundo árabe. Incluso hubo intentos de estrechar lazos con el régimen soviético.

La búsqueda de una política exterior de múltiples vectores ha sido un sello distintivo del pensamiento político turco. Incluso durante la época otomana, cuando era ineludible una política exterior centrada en Europa, los sultanes buscaron alternativas a su dependencia de Gran Bretaña y Francia. Después de la desastrosa guerra de 1877-1878 con Rusia, el sultán Abdul Hamid comenzó un cauteloso esfuerzo de equilibrio estableciendo lazos más estrechos con la Alemania imperial, una tendencia que contribuyó a la alianza germano-turca forjada durante la Primera Guerra Mundial.

Volviendo al presente, el factor chino está provocando una reconfiguración en las relaciones Turquía-Occidente. El giro asiático trae consigo una promesa económica y aumenta la maniobrabilidad de Ankara frente a potencias más grandes como Rusia y la UE. Esto encaja en el auge del "Euroasianismo" turco, cuyas aspiraciones son similares a las que han motivado a Rusia durante la última década.

La política de Turquía hacia el Occidente y los problemas en curso en las relaciones bilaterales pueden describirse mejor como oposición dentro de la alianza en lugar de un esfuerzo por liberarse del Occidente. A través de diversos medios, Turquía se esfuerza por aumentar su posición dentro de la OTAN. Es cierto que, en los últimos años, la oposición de Turquía a Occidente dentro de la alianza se ha intensificado notablemente, pero no ha pasado del punto sin retorno. Ankara es muy consciente de que sigue siendo un valioso aliado para el Occidente colectivo. Si bien puede parecer que se está alienando deliberadamente de Occidente, en realidad hay más valores comunes que diferencias.”

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