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Opinión
Etiquetas:   Herodes   Cristianismo   Dictadura  

Dictadores

El poder de los dictadores se desvanece como el rocío a la salida del sol
Octavi Pereña
lunes, 7 de diciembre de 2020, 18:01 h (CET)

El libro Hechos de los Apóstoles describe la muerte del rey Herodes Agripa I cuando se encontraba en Cesarea. Perteneció a una familia que no se caracterizó por la justicia. Sus antecesores en el trono se mantuvieron en él gracias a las intrigas palaciegas y los asesinatos. Su abuelo Herodes el Grande intentó matar al niño Jesús por considerar que podría destronarlo. El relato dice. “Y Herodes estaba enojado contra los de Tiro y Sidón…pedían paz porque su territorio era abastecido por el rey. Y el día señalado, Herodes vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y los arengó. Y el pueblo aclamaba gritando: ¡Voz de Dios, no de un hombre! Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios, y expiró comido de gusanos” (Hechos 12. 20-23).


El historiador judío Flavio Josefo que se puso al servicio de Roma, se refiere a Herodes Agripa I que se encontraba en Cesarea dando una fiesta en honor al emperador Claudio. Herodes vestía una túnica tejida con hilo de plata que reflejaba los rayos del sol. En medio de los aplausos de los presentes comenzó a encontrarse mal, siendo trasladado a su residencia en donde murió al cabo de cinco días.


Ambos textos coinciden en el vestido. El bíblico dice “vestido de ropas reales”, es decir no ordinarias. El de Flavio “túnica tejida con hilo de plata”. Los textos difieren en el comportamiento de los asistentes al acto. El bíblico dice: “El pueblo aclamaba gritando: “¡Voz de Dios y no de hombre!” El de Flavio: “En medio de los aplausos de los presentes”. Ambos textos coinciden en decir que Herodes murió pero no de la manera que sucedió. El texto bíblico dice: “Al momento un ángel del Señor le hirió por cuanto no dio la gloria a Dios, y expiró comido de gusanos”. El de Flavio. “Comenzó a sentirse mal, siendo trasladado a su residencia en donde murió al cabo de cinco días”. El texto bíblico dice que la muerte repentina de Herodes se debió a un acto de la justicia divina. El de Flavio que Herodes murió de muerte natural como la mayoría de las personas..


El lector que ha llegado hasta aquí se preguntará el motivo por el que he expuesto la muerte de Herodes explicada por dos fuentes. Me ha impulsado a hacerlo una breve nota d prensa que lleva por título: “Torturas y violaciones. El “inhumano” sistema de prisión en Corea del Norte”. Al texto le acompaña una fotografía del dictador Kim Jung-un ante un fondo que viene a representar un sol brillante. Todos los dictadores creen que tienen el cargo por la “gracia de Dios” y por ello están autorizados a defender a capa y espada el cargo con toda clase de crímenes porque se sienten legitimados a cometerlos. Es cierto lo que dice el apóstol Pablo: “Sométase toda persona a las autoridades superiores, porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay por Dios han sido establecidas”. Si el texto bíblico terminas aquí podríamos entender que las autoridades están autorizadas a actuar como ancha Castilla. Hacer y deshacer a placer. Pero no, el texto sigue diciendo: “Porque las autoridades no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo.


¿Quieres, pues, no temer a la autoridad? Haz lo bueno y tendrás alabanza de ella, porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo” (Romanos 13: 1, 3, 4). Lo que está mal o bien no lo dictan los dictadores, lo determina la Biblia. Las autoridades como servidores de Dios deben gobernar guiados por los principios bíblicos de la justicia.


Debido al reyezuelo que todos llevamos dentro nos comportamos como pequeños dictadores en el hogar, convirtiéndolo en un infierno. La cosa va en aumento en la escuela haciendo muy difícil la convivencia con los compañeros por el carácter autoritario. La situación alcanza el disloque en el momento en que Dios dispone que un pequeño dictador obtenga el poder. “Estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad, llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños, malignidades, murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia” (Romanos 1. 29-31). Comportamiento que se manifiesta con más o menos intensidad en el ciudadano de a pie pero que se percibe de manera extrema en el dictador.


Un informe de Human Right Watch que acompaña la nota de prensa citada previamente, se puede aplicar con matices en todas las naciones, incluso en las que presumen ser “democracias consolidadas”. La investigación titulada: “Valemos menos que un animal”, habla de abusos y violaciones del debido proceso durante la detención preventiva en Corea del Norte, subrayando las lagunas del sistema penal y del marco jurídico del preso que resulta en la tortura generalizada y sistemática de aquellos que están arrestados. El informe da varias recomendaciones al régimen para poner fin a la tortura endémica y degradante en centros de prisión preventiva e interrogatorios. Según la nota de prensa el informe es el resultado de entrevistas realizadas a 46 norte coreanos que habían sido detenidos.


A pesar de que los dictadores pueden terminar sus vidas no siendo “comidos por los gusanos” como le sucedió a Herodes Agripa I, no podrán justificar sus crímenes cometidos cuando tengan que presentarse ante el tribunal de Cristo y tengan que escuchar de los labios del Juez: “Os digo que no sé de dónde sois, apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad. Allí será el llanto y el crujir de dientes” (Lucas 13: 27,28). No les valdrá la excusa: “Tú nos has dado la autoridad y el poder”.

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