Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
18º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Firmas y Blogs
Octavi Pereña
Momento de reflexión
Octavi Pereña
La irritabilidad que tan prontamente se manifiesta no se debe a un problema educativo sino a una cuestión espiritual

“Las moscas muertas hacen heder y dar mal olor al perfume del perfumista, una pequeña locura al que es considerado sabio y honorable”, (Eclesiastés 10: 1).


“Hoy no estamos de humor, mañana tampoco”. Esta frase puede resumir el estado actual en que se encuentran muchas personas por la presencia del Covid-19 que ya dura demasiado tiempo. El persistente malhumor se manifiesta claramente en las relaciones personales y que se ha intensificado debido a que la pandemia nos presenta un futuro incierto y haber cambiado nuestro estilo de vida. La pandemia tiene la virtud de agriarnos el carácter. No son grandes cosas las que nos hacen subir por las paredes. Son pequeñeces las que nos hacen subir la adrenalina al máximo. La agresividad se manifiesta en el día a día.


Unos jubilados juegan a cartas o al domino o al billar. La pareja comete un error, o se supone que lo ha cometido, y enseguida estalla la ira y la boca vomita blasfemias y palabrotas como si se hubiese comido pescado en mal estado. Se está conversando amigablemente mientras los tertulianos están de acuerdo en lo que se dice. Si uno de ellos disiente de lo que se está diciendo se arma la marimorena. Un adelantamiento improcedente, ¿quién no lo ha cometido nunca? Los insultos saltan por la ventanilla y el claxon suena estrepitosamente. A todo ello se le podría añadir infinidad de menudencias que nos estropean el día. ¿Por qué somos tan sensibles a aquello que no nos gusta? La causa se debe a que nos creemos tan especiales que nada ni nadie debe cuestionar nuestra valía. Lo valioso que uno cree ser. En el fondo, la irritabilidad que tan prontamente se manifiesta no se debe a un problema educativo sino a una cuestión espiritual. No tiene nada que ver con la filosofía ni con la religión. La esencia del mal carácter que estalla impulsivamente es un problema relacional. ¿Qué representa Jesús para nosotros?


Termino de leer La reina oculta de Jorge Molist. El autor presenta un Jesús mitológico que nada tiene que ver con el Jesús de los evangelios. Un Jesús al que se le puede manipular a conveniencia. Este Jesús no es el Hijo de Dios que hace nuevas a las personas a quienes creen en Él como Señor y Salvador. Este Jesús imaginario, como cualquier otra persona, real o literaria, no cambia el corazón de las personas. El embrollo imaginado por Jorge Molist al escribir La reina oculta, distrae pero deja indiferente al lector. Este Jesús convertido en leyenda literaria no es el Jesús que necesitan las personas para liberarse del malhumor que les persigue como galgo hambriento.


La conversión a Cristo de Saulo de Tarso que más tarde se le conocería como el apóstol Pablo fue muy dramática. Dirigiéndose a Damasco con el propósito de detener a los cristianos que vivían en aquella ciudad para llevárselos a Jerusalén para ser juzgados y castigados, un repentino resplandor celestial lo cegó y le hizo caer del caballo. Una vez alojado en la ciudad Jesús envió a Ananías para que entre otras cosas le dijese: “Cuánto le es necesario padecer por mi Nombre” (Hechos 9: 16). Recién convertido a Cristo judíos fanáticos empezaron a perseguirle con el propósito de matarlo. Los discípulos protegieron a Pablo “tomándole de noche, lo bajaron por el muro descolgándole en una canasta” (v. 23).


En 2 Corintios 11: 23-28 el apóstol describe una serie de incidentes debido a su celo evangelizador. Si el lector se detiene a leer el texto bien seguro que un escalofrío le descenderá de arriba abajo de la columna vertebral. La manera de reaccionar  el apóstol ante los dolorosos sufrimientos que le sobrevinieron debido a su fe en Jesús no tienen comparación con los suaves dolores que padecemos y que nos roban el bienestar emocional que, para librarnos de ellos nos atiborramos de fármacos que nos libren del malestar, más que físico mental. El remedio que le ayudó a salir victorioso de las situaciones dolorosas por las que tuvo que pasar y que no dañaron su salud mental nos la receta cuando escribe: “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia, en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado, como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad”. El apóstol no nos enseña a permanecer tranquilos esforzándonos a superar  las adversidades como enseña la filosofía del pensamiento positivo, sin lograrlo. Nos instruye a hacerlo saludablemente cuando al final del texto leído hace esta declaración de fe: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4: 11-13).


El secreto que le permitió al apóstol Pablo mantenerse sereno en cualquier circunstancia  lo consigue estando en Cristo que le fortalece. El Cristo de Pablo no tiene nada que ve con el Cristo que describe Jorge Molist escribiendo La reina oculta. El Cristo de Pablo es el que no se encuentra inmovilizado entre las páginas de la Biblia, sino el Cristo viviente que por el Espíritu Santo mora en el interior de quienes creen en Él. Vencer el malhumor que se dispara en nuestros días solamente existe una manera de conseguirlo: que sea Cristo quien nos fortalezca.

Artículos del autor

¿Qué hace la justicia cuando una mujer vecina de Torà es agredida por un joven del pueblo que “ya ha ocasionado molestias a los vecinos en otras ocasiones?” Casos semejantes se repiten más de la cuenta. La ciudadanía ante estos casos de violencia cree que la justicia no hace nada. Si se detiene a los violentos entran por la puerta principal y salen por la de servicio. Existe una desconfianza muy generalizada hacia la justicia.

El artículo 56.3 de la Constitución afirma: “La persona del Rey es inviolable, y no está sujeta a responsabilidad…”. Que la Constitución de 1978 diga que la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad nos recuerda a las monarquías absolutistas del pasado amparadas por los teólogos de la Iglesia Católica que defendían el origen divino de las mismas.

Coincidiendo un acto institucional de la policía catalana con una manifestación conjunta de mossos y policías locales reclamando respeto, Josep Lluís Trapero director de la policía catalana pidió “respeto hacia la policía. Ni sumisión, ni los miedos ya superados. Respeto”. Trapero se refirió a “comportamientos preocupantes de intolerancia manifestados en los últimos botellones, no generalizados, pero sí relevantes”.

La impotencia ante los desafíos diarios causa la enfermedad mental. “El Plan Nacional de Salud Mental dispondrá de 100 millones y un teléfono 24 horas”. “Sánchez admite el deterioro de la población debido a la Covid-19 y anuncia nuevas medidas. La Covid-19 ha creado una pandemia paralela que afecta a la salud mental”. La Covid-10 la provocan los virus. La enfermedad mental el pecado.

Estamos viviendo un tiempo de desinformación, confusión y miedo. Todo ello inspirado por el “padre de mentira”, Satanás que desde el inicio del tiempo persigue dos objetivos: Crear división entre Dios y el hombre y, entre el hombre y el hombre. Lo consigue. Sus propósitos malignos se ven claramente en los enfrentamientos raciales y de sexo.

El Roto tiene viñetas muy interesantes que hacen diana en cuestiones cruciales de nuestra sociedad. Un hombre bien vestido, sentado en un peldaño de una escalera lujosa, piensa: “Mi currículum es auténtico, lo que es falsa es mi vida”. Esta reflexión llega al corazón de la situación política actual en que se ha puesto de moda el anhelo de la “titolitis”.

Maribel Verdú actúa como abogada brillante en la serie ‘Ana Tramel. El juego’. El periodista que la entrevista le pregunta: “¿Qué ha aprendido usted del mundo del juego con esta serie?” La respuesta de la actriz es muy explícita: “Que el  juego lleva a la ruina moral y económica y que destruye a familias enteras".

La pedagogía y el civismo deben comenzarse a aplicar en el hogar. Es responsabilidad de los padres disciplinar a los hijos des de su nacimiento. La pedagogía si no va acompañada de disciplina adecuada a la edad, no funciona. Tener hijos es una cosa, educarlos es otra. Requiere vocación y constancia. Tener objetivos cuanto más altos mejor, y perseverancia sin desfallecer.

 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris