Primera parte en La Rosaleda. Minuto 37, el Real Madrid vence 0-4 al Málaga más ilusionante de la historia. Apenas unos días después el Villarreal es la siguiente víctima, esta vez en el Santiago Bernabéu. A los 30 minutos, el conjunto blanco ya gana 3-0 al submarino amarillo. Y después, sucedió lo mismo en ambos encuentros: los de Mourinho se calman, duermen el partido, juegan con el rival, dejan de buscar el gol con ahínco y no hacen un solo esfuerzo que suponga gastar un gramo extra de fuerzas. Todo encaminado a llegar frescos, física y mentalmente, y con las ideas claras al mes de mayo, que es donde verdaderamente se juegan los títulos, y no ahora en noviembre, donde las exhibiciones de 90 minutos pueden tener consecuencias negativas para el futuro.
Así es el Real Madrid 2011-2012. Un conjunto guiado por un José Mourinho más tranquilo, y con un Cristiano Ronaldo que ya no solo marca goles, sino que se ha convertido en el mejor asistente del equipo. Con jugadores muy comprometidos con el proyecto, con un Kaká recuperado para el fútbol, con un Sergio Ramos inconmensurable en el centro de la defensa, con Xabi Alonso en el papel de auténtico `jefe´, y con dos delanteros, Benzema e Higuaín, que todo lo que tocan termina en la red rival. Pero sobretodo, si algo caracteriza a este Madrid 2.0 es su juego, sencillamente, arrollador.
El juego tantas veces criticado está ahora tocado por los ángeles. Llevando el contraataque a su máxima expresión, con goles en apenas diez segundos recorriendo todo el terreno de juego, estamos seguramente ante el mejor equipo del mundo en esta faceta. Pero no solo eso, sino que hoy ya no se tiene miedo a tocar el balón, pues hay jugadores para ello, aunque siempre con esa verticalidad propia del Real Madrid a lo largo de su historia. Ahora ya domina los partidos con un Xabi Alonso prodigioso, controla los tempos del partido y saben cuando es el momento de atacar al rival, sin dejar nada a la imaginación. Por no hablar de la presión que ahoga a los contrarios y que les impide cruzar el círculo central durante gran parte del partido.
Este es el nuevo Madrid. Una versión mejorada del de la temporada anterior y convencido de que hay que llegar a mayo en plena forma, por lo que se hacen rotaciones y se utilizan un total de 15 o 16 jugadores sin importar quien juega, porque la máquina está engrasada. Un Madrid consciente de que da lo mismo ganar 7-0 que 3-0, y si se hace por la vía rápida, nada más arrancar el partido, te deja descansar para próximos envites.
En un momento en el que el juego del Barcelona parece más apagado, la luz del Real Madrid comienza a iluminarse a base de fútbol y goles. Nadie duda de que ambos son los dos grandes favoritos para alzarse con los títulos a final de temporada, pero el Madrid al fin ha comprendido lo más básico para poder luchar contra el “Pep Team”: en noviembre no se gana nada, pero sí se puede perder.
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