Siglo XXI. Diario digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Tienda Siglo XXI Grupo Siglo XXI
21º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas | Elecciones | EEUU | Noviembre | 2024 | Donald Trump

Lejía y sol

Cuando en plena pandemia Donald Trump sugirió tratar el coronavirus inyectándose desinfectante y luz solar, me acordé de toda la fauna que conocí en el bar que mis padres tuvieron y donde me crie
Manuel Rebollar Barro
martes, 5 de noviembre de 2024, 10:24 h (CET)

Cuando en plena pandemia Donald Trump sugirió tratar el coronavirus inyectándose desinfectante y luz solar, me acordé de toda la fauna que conocí en el bar que mis padres tuvieron y donde me crie. Allí, como el expresidente de los EE.UU., los clientes sabían de todo, algo que, a mí, muchacho observador donde los hubiera, me fascinaba. Daba igual el tema sobre el que se hablara –política, medicina, deporte, física cuántica, toros, la cría del ocelote en cautiverio, ...–, rápidamente alguno de los parroquianos sentaba cátedra y afirmaba, con el consenso del resto, cómo se debían hacer las cosas y cuánta inutilidad había en todas las áreas de la existencia por parte de los especialistas que lo gestionaban, gente inepta, a ojos de estos sabios arbitristas de salón. 


De vez en cuando, surgía algún intercambio de pareceres entre los contertulios, opiniones enfrentadas que, lejos de mostrar altura dialéctica, se zanjaba por el nivel de decibelios con el que cada uno defendía su postura, griterío que crecía al compás de otra cerveza, vino o whisky, que ahí sí que no había pensamiento único, y que, en alguna ocasión, propició enfados eternos de barrio, de esos que pasan de generación en generación y que justificaban el origen de por qué ciertos clanes dejaban de tratarse.


Desde que mi padre abría, como perrillos empapados en busca del calor de una toalla, se iban acodando en la barra, mientras la radio, exacta con la llegada de cada hora en punto, iba comunicando las noticias del día. Esos cinco minutos eran el pistoletazo de salida mediante el cual se iniciaba el ritual del comentario en voz alta, negando y corrigiendo lo que el locutor decía si no se estaba de acuerdo, haciendo aspavientos y dirigiéndose directamente al aparato para exhibir, con gesto de desprecio, sus fórmulas infalibles para solucionarlo todo.


Según fui creciendo y acumulando conocimiento, les vi las costuras, comprendiendo que aquellas personas, que eran incapaces de sostener sus propias vidas con algo de orden (todas tenían problemas con la familia, con el alcohol, con sus trabajos…), cuyo universo se desmoronaba, habían emprendido una huida hacia delante buscando culpables de la pésima gestión personal de su existencia, de ahí que mostrasen una seguridad propia del que no sabe realmente de lo que habla para opinar con arrogancia sobre todo.


Hoy se celebran las elecciones norteamericanas y Donald Trump es uno de los aspirantes. Antes del resultado, y tras haber asistido durante su campaña a un sinfín de nuevos y exitosos eslóganes falsos y populistas, vuelvo a pensar en ello, poniendo el foco esta vez en la perplejidad que me deja lo imperturbable de sus votantes, que, como los clientes del bar de mi padre, culpan al sistema de sus frustraciones y aceptan realidades tan rocambolescas como las sugeridas por el candidato republicano: lejía y sol.

Noticias relacionadas

Los nuevos mandatarios surgidos de los procesos electorales son débiles por principio, de ahí la propensión de derivar la base de su poder hacia el autoritarismo, pero dado el estado actual en la vía de progreso no es tarea fácil. Promover el desorden para restablecer el orden es una estrategia seguida desde los primeros tiempos para reafirmar el protagonismo de los dirigentes.

El control de la enfermedad y los miedos del futuro son una falta de sabiduría, pues nos dice Jesús que estamos en manos de Dios, que el mañana está en manos de Dios, que procuremos vivir solo el presente. La historia de Cande, Luisma y su hija Rochi es un testimonio de esta confianza. 

El dos de abril. Esa es la fecha que el nuevo colonialista americano ha decidido llamar como el «Día de la liberación». Con ello, el actual presidente americano Donald Trump pretende simbolizar el cambio drástico en la política económica americana. Su estandarte, la implementación de aranceles a la mayoría de los países que pretendan vender sus productos en el interior de las fronteras americanas.

 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© 2025 Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris
© 2025 Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto