Por supuesto que la Iglesia católica es una, santa, católica, apostólica y romana, imposible de destruir, pero llevamos ya demasiado tiempo preocupados y dolidos, porque en muchos lugares la Iglesia se ha mundanizado, se ha desacralizado, sobre todo la divina eucaristía vida de la iglesia; un detalle que me entristece y me duele, el mes de junio en el cual se dedica especialmente al culto del Sagrado Corazón de Jesús, no he oído ni una canción dedicada a él.
Que en un convento de monjas de clausura, que no es un “club de alterne”, se produzca una resolución de abandonar la Iglesia católica, es una situación de extrema gravedad. Algo va mal. Yo no lo puedo arreglar, pero Cristo sufrió, murió y resucito para librarnos del pecado y de la muerte eterna. No se puede hacer una religión de saldo, “azucarada” porque no atrae a nadie y muchos se marchan.
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