En los últimos días Israel está atravesando un momento muy complicado por lo que algunos llaman un "amargo fracaso de la seguridad nacional". De hecho, doscientos días después del inicio de la operación contra Gaza aún no se han alcanzado los objetivos militares y no hay acuerdo sobre los rehenes. En Israel hay quien teme que se produzca un escenario "a la ucraniana": un conflicto enquistado que impida el regreso de los ciudadanos a los territorios fronterizos y la plena reanudación de las actividades económicas y el turismo.
Occidente seguirá ejerciendo presión para llamar al Gobierno israelí a la moderación. La incursión de Rafah puede asestar un duro golpe a Hamás, pero quien diga que representará el final de la guerra está engañando a la opinión pública. En realidad, el único avance que puede lograr Israel sería imponer su propia administración en la Franja, y eso es muy difícil porque los palestinos no van a aceptar una administración impuesta por el ejército israelí. La única solución sería una especie de Gobierno de unidad nacional palestina.
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