Siglo XXI. Diario digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Tienda Siglo XXI Grupo Siglo XXI
21º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas | Noticias | Temas | Terremoto | Aborto | Gobierno de España
Ignoro si podré realizar mis intenciones positivas o si trata de la confusión de un viejo que no sabe por dónde van las cosas

¿Podré tratar solo de cosas positivas?

|

Este es mi segundo articulillo después de mi “recuperación”. Algún amigo me ha indicado que en el anterior puse “guerra de Croacia” en lugar de guerra de Ukrania. Arreglado mi error, aunque no la guerra.


Hice propósito de tratar cosas positivas, pero no parece que pueda hacerlo. La situación política de España no puede ser peor, en mi opinión. (Por el momento no hemos tenido ningún terremoto como en Turquía y Siria, gracias a Dios.)


Pero la democracia que estrené con tanta ilusión ha resultado un fracaso. No se trata de diversas posibles soluciones de un problema que puedan resolverse negociando con calma sino de una declaración de guerra en toda regla de unos contra otros.


Y las discrepancias no son sobre cuestiones baladíes sino en cuestiones medulares. Nos ponemos histéricos cuando nos hablan de 30.000 o 40.000 muertos por el terremoto pero si sigue adelante la aceptación del aborto, serán muchos más muertos inocentes por el simple capricho de mujeres que quedan embarazadas y quieren terminar el embarazo como quien termina un grano.


Otra cuestión, entre muchas, es el cambio de sexo. Un sector de la sociedad cree que es un avance que un niño o una niña puedan cambiar de sexo. Se trata de una garrafal aberración que no se sostiene por ninguna idea científica, pero una parte de la sociedad que se hace llamar “progresista” defiende tales cambios que pueden hacer desgraciadas a muchas personas.


Veo a los partidarios de estos cambios de sexo desfilar como locos aporreando tambores. Pero lo malo es que no tienen enfrente un colectivo importante que lo combata.


Acabo de escuchar en la televisión al presidente del gobierno decir, muy serio, que no se puede consentir que haya quienes pasen dificultades mientras otros gozan de riqueza. Para mí se refiere precisamente a ellos, que viven a costa del presupuesto y gozan de todos los beneficios de mesa y viajes.


Pero no es lo malo que este personaje diga tales imbecilidades, sino que el otro partido parece que lo acepta. Del aborto que aprueba, después de trece años, el Consejo General del Poder, dicen que judicial, bajo la toga polvorienta del Sr. Conde Pompidu, el partido en el poder se congratula y el contrario no se inmuta demasiado.


También están en la televisión constantemente entidades como el Consejo de Europa y la Organización para el Tratado del Atlántico Norte, donde el presidente español luce su mejor facha, pero todo esta tramoya ¿sirve para algo?


Los telediarios, sospechosamente idénticos, nos aburren cada día con sus peroratas pero las cosas suben de precio, la gasolina y el diesel son cada día más caros, pero nos dedicamos a no se qué acciones sobre Marruecos.


Me parece que mi idea original de no tratar más que cosas positivas no va a ser posible. Ojalá me equivoque y nuestra democracia funcione, los precios se contengan y tengamos algún partido en el que podamos confiar.


Hasta la semana que viene.

¿Podré tratar solo de cosas positivas?

Ignoro si podré realizar mis intenciones positivas o si trata de la confusión de un viejo que no sabe por dónde van las cosas
Francisco Rodríguez
martes, 14 de febrero de 2023, 10:00 h (CET)

Este es mi segundo articulillo después de mi “recuperación”. Algún amigo me ha indicado que en el anterior puse “guerra de Croacia” en lugar de guerra de Ukrania. Arreglado mi error, aunque no la guerra.


Hice propósito de tratar cosas positivas, pero no parece que pueda hacerlo. La situación política de España no puede ser peor, en mi opinión. (Por el momento no hemos tenido ningún terremoto como en Turquía y Siria, gracias a Dios.)


Pero la democracia que estrené con tanta ilusión ha resultado un fracaso. No se trata de diversas posibles soluciones de un problema que puedan resolverse negociando con calma sino de una declaración de guerra en toda regla de unos contra otros.


Y las discrepancias no son sobre cuestiones baladíes sino en cuestiones medulares. Nos ponemos histéricos cuando nos hablan de 30.000 o 40.000 muertos por el terremoto pero si sigue adelante la aceptación del aborto, serán muchos más muertos inocentes por el simple capricho de mujeres que quedan embarazadas y quieren terminar el embarazo como quien termina un grano.


Otra cuestión, entre muchas, es el cambio de sexo. Un sector de la sociedad cree que es un avance que un niño o una niña puedan cambiar de sexo. Se trata de una garrafal aberración que no se sostiene por ninguna idea científica, pero una parte de la sociedad que se hace llamar “progresista” defiende tales cambios que pueden hacer desgraciadas a muchas personas.


Veo a los partidarios de estos cambios de sexo desfilar como locos aporreando tambores. Pero lo malo es que no tienen enfrente un colectivo importante que lo combata.


Acabo de escuchar en la televisión al presidente del gobierno decir, muy serio, que no se puede consentir que haya quienes pasen dificultades mientras otros gozan de riqueza. Para mí se refiere precisamente a ellos, que viven a costa del presupuesto y gozan de todos los beneficios de mesa y viajes.


Pero no es lo malo que este personaje diga tales imbecilidades, sino que el otro partido parece que lo acepta. Del aborto que aprueba, después de trece años, el Consejo General del Poder, dicen que judicial, bajo la toga polvorienta del Sr. Conde Pompidu, el partido en el poder se congratula y el contrario no se inmuta demasiado.


También están en la televisión constantemente entidades como el Consejo de Europa y la Organización para el Tratado del Atlántico Norte, donde el presidente español luce su mejor facha, pero todo esta tramoya ¿sirve para algo?


Los telediarios, sospechosamente idénticos, nos aburren cada día con sus peroratas pero las cosas suben de precio, la gasolina y el diesel son cada día más caros, pero nos dedicamos a no se qué acciones sobre Marruecos.


Me parece que mi idea original de no tratar más que cosas positivas no va a ser posible. Ojalá me equivoque y nuestra democracia funcione, los precios se contengan y tengamos algún partido en el que podamos confiar.


Hasta la semana que viene.

Noticias relacionadas

No voy a matarme mucho con este artículo. La opinión de mi madre Fisioterapeuta, mi hermana Realizadora de Tv y mía junto a la de otras aportaciones, me basta. Mi madre lo tiene claro, la carne le huele a podrido. No puede ni verla. Sólo desea ver cuerpos de animales poblados de almas. Mi hermana no puede comerla porque sería como comerse uno de sus gatos. Y a mí me alteraría los niveles de la sangre, me sentiría más pesada y con mayor malestar general.

En medio de la vorágine de la vida moderna, donde la juventud parece ser el estándar de valor y el ascensor hacia el futuro, a menudo olvidamos el invaluable tesoro que representan nuestros ancianos. Son como pozos de sabiduría, con profundas raíces que se extienden hasta los cimientos mismos de nuestra existencia. Sin embargo, en muchas ocasiones, son tratados como meros objetos de contemplación, relegados al olvido y abandonados a su suerte.

Al conocer la oferta a un anciano señor de escasos recursos, que se ganaba su sobrevivencia recolectando botellas de comprarle su perro, éste lo negó, por mucho que las ofertas se superaron de 10 hasta 150 dólares, bajo la razón: "Ni lo vendo, ni lo cambio. El me ama y me es fiel. Su dinero, lo tiene cualquiera, y se pierde como el agua que corre. El cariño de este perrito es insustituible; su cariño y fidelidad es hermoso".

 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto