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Francisco Rodríguez
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Francisco Rodríguez
Ese día se celebra a San Juan de Dios que vivió para los pobres y comenzó su obra en Granada

Sigue la disputa acerca de si pueden celebrarse o no las manifestaciones del día de la mujer, aunque cuando se publique este articulo tendremos cumplida noticia de lo ocurrido.


Por las calles andan con pañuelos morados que seguramente no se refieren al tiempo de Cuaresma ni a ninguna cofradía de penitencia, sino al partido político que las patrocina, que parece más interesado en atizar el odio de las mujeres a los hombres que a la defensa de la igualdad de derechos y obligaciones de hombres y mujeres.


Quizás tenga más interés recordar que hoy la iglesia conmemora a San Juan de Dios, un portugués que vendía estampas de santos a la entrada de Granada y que oyendo la ardiente predicación de San Juan de Ávila decidió dedicarse a ayudar a los pobres y a los enfermos que entonces no tenían otro amparo que la caridad que podía brindarles la Iglesia o algunos de sus miembros.


A pesar de tanto blasonar de la asistencia pública, la ruina que ha representado la pandemia del coronavirus ha vuelto a llevar colas de gente a las puertas de las parroquias. Los cristianos cada vez seremos menos y mal considerados pero los únicos capaces de conseguir alimentos para los que se encuentran en situación de necesidad.


Los presupuestos del gobierno tienen que atender muchas cosas, aunque quizás reduciendo el número y la remuneración que percibe la inflada nómina de tanto político prescindible, las cosas podrían mejorar algo.


Juan de Dios fue soldado en las guerras del Emperador Calor V donde estuvo a punto de ser ahorcado, luego estuvo en la defensa de Viena atacada por los turcos, pero vuelve a su oficio de pastor, leñador o albañil para ganarse la vida. En Gibraltar se inicia en el oficio de librero que ejercerá en Granada y cuando parece que ya ha dejado de correr aventuras escucha a Juan de Ávila y sus palabras se fijaron en sus entrañas, pide misericordia y se despoja de todo, incluso de sus vestidos.


Unos dicen que se ha vuelto loco y otros que es un santo. Entra en contacto con los más desfavorecidos y lo llevaron al manicomio establecido en un ala del Hospital Real. Se rebela contra el trato que dispensan a los que ocupan el manicomio y pide a Dios que le dé tiempo y gracia para hacer un hospital donde pueda acoger a los locos y desamparados para servirlos.


En Granada se hace famoso al dedicar su vida a los inválidos, huérfanos y desamparados sin más recursos que las limosnas que consigue lanzando a sus oyentes la pregunta ¿quién se hace bien a sí mismo dando a los pobres de Cristo? Hay un fuego en el Hospital y allí acude con toda la ciudad para sacar a los enfermos con éxito y con la ayuda del arcángel San Rafael.


En enero de 1550 tratando de salvar a un joven que se estaba ahogando en el rio Genil, enfermó gravemente y en su lecho de muerte entregó a su sucesor Antón Martin y al arzobispo el libro de sus deudas y de los enfermos asistidos. Este año Granada no podrá celebrar su fiesta como se merece, pero su obra sigue en pie mientras que otras cosas se irán disolviendo con el tiempo sin ninguna duda.

Artículos del autor

Desde el domingo de Resurrección hasta el domingo de Pentecostés son cincuenta días de gloria que al coincidir con la primavera propiciaban ferias y fiestas en tiempos que no sufríamos de ninguna pandemia y había más cristianos con fe.

El año pasado recibí una invitación un tanto desusada: el compromiso de rezar por un político. Contesté que lo haría y di el nombre del político que elegí. He tratado todos los días de incluir a tal persona en mis oraciones.

La respuesta está a la vista: la fe se enfría, las palabras de Jesús no encuentran eco. La bienaventuranzas, el mejor programa que jamás se haya formulado para conseguir un mundo mejor en el que reine el amor y la justicia ha sido abandonado por la oferta marxista, la oferta liberal o la oferta globalita del Nuevo Orden Mundial.

Me pareció una excelente constitución y la acepte ilusionadamente. En el pluralismo político que se me ofrecía opté por la Unión de Centro Democrático (UCD) y sufrí la primera decepción al venirse abajo aquel proyecto novedoso, no obstante lo cual continué considerándome demócrata y votando en cada elección, aunque nunca a los partidos que habían tomado parte en pasadas confrontaciones.

En este ambiente de indiferencia ante la muerte la ley de eutanasia va a pasar casi inadvertida. Los políticos la califican de avance, de progresismo, y no quieren oír hablar de la necesaria prestación sanitaria de cuidados paliativos, aunque grupos de profesionales médicos hayan mostrado su juicio desfavorable pues el médico, desde los tiempos de Hipócrates, Celso o Galeno de la antigüedad clásica hayan promovido el respeto a la vida.

Creo que hay mucho que estudiar en nuestra tierra para hacerla más habitable para más gente, como por ejemplo, quién es el autor del universo y quién es el hombre. Seguro que los científicos me hablarán de la evolución, pero no podrán explicarme quien dio el ser a todos los mundos o a una simple bacteria.

En la oración del Padrenuestro que nos enseñó Jesús y que todos conocemos y más de una vez rezamos, pedimos que Dios no nos deje caer en la tentación y que nos libre del mal, no de cualquier mal como pueda ser una enfermedad o un accidente, sino del mal que nos propone un ser maligno que quiere perdernos, que busca nuestra condenación al igual que Satanás y los suyos fueron condenados por rebelarse contra Dios.

Los sucesivos gobiernos de la nación han abordado los problemas de las autonomías con ansias de independencia con desigual fortuna. El país vasco organizó la resistencia de ETA asesinando a mucha gente. El país catalán ha optado desde los tiempos del ex honorable Pujol en denigrar a los andaluces como “hombres poco hechos” o forzarlos a aprender su lengua. Lo mismo han hecho los gallegos, los mallorquines o los valencianos.

 
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