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PL no es PH

Nunca antes el partido que ganó las dos rondas presidenciales se ha quedado sin nadie en su dupla presidencial y sin el 60% de sus congresistas
Isaac Bigio
sábado, 2 de julio de 2022, 11:08 h (CET)

Perú Libre (PL) es un partido cerrado que acaba de pedir al Presidente que renuncie a sus filas. En Colombia, el Pacto Histórico (PH), en cambio, es una coalición amplia donde su líder siempre va a ser el actual Presidente electo. Mientras la Coalición de Petro fue conquistando gradualmente apoyos tras 4 intentos de llegar a la presidencia y lo más probable es que logre terminar su mandato (incluso con posibilidades de que PH sea reelecto), PL ha entrado en un proceso de aguda crisis.


En todas las historias del balotaje que ha habido en el mundo no conozco de ningún caso como este. Nunca antes el Partido que ganó las 2 rondas presidenciales se ha quedado sin nadie en su dupla presidencial y sin el 60% de sus congresistas.


Colombia Humana


El partido de Gustavo Petro de llama Colombiana Humana. No ha optado por la terminación "libre", pues esta, tal como pasa con PL, implica ir hacia un país supuestamente libre de "opresores extranjeros" y de EEUU. A diferencia de PL, el cual se ha venido acomodando a Washington pese a sus abiertas simpatías por Cuba, Petro ha venido teniendo una prolongada buena relación con el Partido Demócrata de Joe Biden. En Colombia Humana militan desde izquierdistas a centro izquierdistas, socialdemócratas, ecologistas, feministas y partidarios del capitalismo "democrático", "humano" o "verde".


Por su parte, PL no se denomina "Perú Humano", pues ello implicaría una política similar a la del partido humanista peruano de Yehude Simons y a Juntos Por el Perú (JPP), los cuales, a su vez, le dan una gran importancia a los derechos de los LGTB y al medio ambiente. Para PL ello es sinónimo de "caviarismo", un concepto que inicialmente Fujimori empleó para referirse a todos aquellos que cuestionaban sus políticas económicas y represivas, y que ahora PL la extiende al grueso del resto de la izquierda.


El Pacto Histórico es, como su nombre lo indica, un abanico muy amplio en el cual se encuentran numerosas vertientes. Hay más de 20 organizaciones que le integran o apoyan explícitamente. Dentro de estas hay están todos aquellos que han venido de las guerrillas (como el mismo Petro y otros que salen del M-19 o los sectores de las FARC que antes impulsando la Unión Patriótico y hoy los Comunes), el Partido Comunista, maoístas (como los del Partido del Trabajo), desgajamientos del liberalismo (como los dirigidos por Piedad Córdova), colectivos y movimientos de las naciones indígenas y de los afrodescendientes, centristas, social-liberales, varios sindicatos (incluyendo el magisterio), grupos de militares, entre otros.


De allí que las palabras PACTO o PETRO estén escritas con letras, cada una de diferente color, pues la idea es que se trata de una conjunción histórica entre diversas fuerzas que quieren ir gradualmente sacando a Colombia del uribismo, la violencia y la extrema pobreza y desigualdad social.


El Partido Socialista de los Trabajadores (PST) apoyó al Pacto, pero no lo integra, pues lo considera un Frente Popular, y postula que hay que empujar a sus bases hacia la izquierda, puesto que Petro quiere petrificarse dentro del capitalismo. También hay distintos sectores que provienen de la derecha (como del liberalismo o de los verdes) que apoyan al PH, pero no quieren saber nada de cualquier forma de radicalismo.


Un equivalente del Pacto Histórico en Perú debiera ser una amplia alianza que incluya, además de a PL y a Castillo, al Frente Amplio, Nuevo Perú de Vero Mendoza, a medios de centroizquierda como La República o Hildebrandt en sus Trece, a sectores que provengan del centro (como de los morados, Somos Perú, el belaundismo como Yohny Lescano y Mesías Guevara, etc.) a sindicatos (como la CGTP), organizaciones campesinas (como la CCP y CNA), ronderos, licenciados, etnocaceristas, indigenistas, chavistas, naciones originarias, afrodescendientes, colectivos juveniles, a los Partidos Comunistas (Unidad y Patria Roja), a exguerrilleros del MRTA y del senderismo, entre otros.


Posiblemente, Pedro Castillo quiso crear una coalición de esa naturaleza para la segunda vuelta o para estabilizar su Gobierno. Sin embargo, no ha podido hacer ello debido a su carencia de experiencia, aparato propio y de larga presencia política en el escenario nacional. Además, PL no ha compartido esa visión y la extrema derecha peruana, a diferencia de la colombiana, nunca ha querido reconocer su derrota electoral.


A pesar de que Castillo y PL han felicitado a Petro, ninguno de los 2 comparte su visión de un Pacto Histórico, temen trabajar con exguerrilleros (pues no quieren ser acusados por la ultraderecha de ser terroristas) y tampoco son muy proclives a los sectores feministas, pro-LGTB o ecologistas.


Perú Libre


PL no tiene la visión de hacer un frente amplio, algo por lo cual ha rechazado hacer pactos electorales con el resto de la izquierda. A la mayor parte de esta la tilda como "caviares", concepción con la cual admite la posibilidad de hacer acciones conjuntas con la derecha en contra de estos.

A pesar de dicha negativa, PL si ha demostrado la capacidad de llevar como candidatos propios a figuras que no concuerdan con su ideario "marxista-leninista-mariateguista". Para las elecciones municipales de Lima 2018 postularon a Ricardo Belmont, quien en 1990-95 fue el primer alcalde que empezó a privatizar servicios públicos y quien nunca ha dejado de proclamarse como un anticomunista. Para las elecciones legislativas del 2020 en Lima pusieron como cabeza en Lima al etno-nacionalista Isaac Humala, padre del expresidente Ollanta y del mayor Antauro. Para las elecciones generales del 2021 postularon a Castillo, quien nunca realmente ha roto con su escuela toledista.


Cuando el 6 de junio PL obtuvo más de 8,8 millones de votos, esta fue una cifra récord para cualquier partido en la vertiente sud y centro americana del Pacífico. Ningún otro partido "marxista leninista" de occidente ha logrado tantos votos en el mundo de esta década. Con dicho caudal, PL pudo haber abierto sus puertas a las izquierdas, sindicatos y organizaciones sociales y convertirse en un partido amplio de masas (como los del Partido de los Trabajadores del Brasil, el laborismo británico o el MAS boliviano).


No ha querido seguir ese camino. Aún hoy, PL, pese a reivindicar a Marx, Lenin y Mariátegui, en contraposición a ellos, no busca entroncarse en el movimiento obrero, campesino, estudiantil o popular. No han participado o promovido marchas contra las leyes antilaborales de Maricarmen Alva, por el día internacional de los trabajadores o para apuntalar los paros nacionales. Tampoco han querido incorporarse a la Asamblea Nacional de los Pueblos, ni coordinar con la CGTP, la CCP o la CNA.


En vez de haber promovido un bloque único parlamentario para defender al Gobierno contra los golpistas, los directivos de PL han hecho varias acciones conjuntas con ultraderechistas, lo cual ha generado cismas internos. Varias figuras de PL han acabado abrazando a Alva cuando esta buscaba hacer frente a intentos de removerla de la mesa directiva, y otros se han aliado al fujimorismo para nominar al actual Tribunal Constitucional (el más conservador de todos los que haya habido) o contra la SUNEDU.


PL, si bien reivindica a Maduro, Correa y Boric, no ha querido crear un frente unitario (como lo es el Gran Bloque Patriótico de Venezuela, la Alianza País de Ecuador, Apruebo Dignidad de Chile, etc.) para tratar de ganar por doquier en las elecciones regionales y locales del 2 de octubre, con lo cual se puediese dar un duro golpe al golpismo y consolidar un proyecto de cambio social. La intención de PL ha sido presentarse sólo buscando así demostrar que ya son el mayor partido electoral de la izquierda. Y, ahora, distanciándose de un Castillo que pierde popularidad, creen que van a cosechar más votos.


PL no quiso integrar a sus organismos directivos a los únicos sindicalistas que estaban con ellos (los del magisterio). Más bien, han acabado por producirse una ruptura. Tampoco, PL ha incorporado a su Comisión Política o a su Comité Ejecutivo Nacional a los 2 integrantes de su plancha presidencial.


Por el contrario, a la vicepresidenta Dina Boluarte la expulsaron en un proceso muy rápido en el cual ella sostiene que no se le permitió defenderse o apelar, y que fue emitido por un comité regional (y no uno a nivel nacional). Con Castillo no se han atrevido a hacer ello. Más bien, le han mandado un comunicado sugiriéndole que renuncie, pues, caso contrario, van a iniciar su proceso de expulsión.

Estas decisiones se han dado sin que medie un congreso o conferencia del partido. Pese a que PL supera los 13 años de haberse fundado, nunca ha tenido un congreso preparado con anticipación. Apenas 4 días antes de que Castillo se posesione como Presidente improvisaron uno de 1 día en Lima, donde el objetivo era presionarlo para que les entregue el premierato a PL.


Sin embargo, nunca PL ha organizado un Congreso para ver cómo debiera implementarse su Gobierno o luego para remover de su seno a su plancha presidencial.


En la alta noche del 28 de junio apareció esta resolución en las páginas oficiales de Twitter y de Facebook de Vladímir Cerrón (pero no ese día en las de PL o de cualquiera de sus congresistas):

"PERÚ LIBRE INVITA AL PRESIDENTE PEDRO CASTILLO RENUNCIAR A SU MILITANCIA". Una correcta escritura hubiese colocado la palabra "A" antes de "RENUNCIAR". Todo indica que fue hecho a la rápida. Dicho comunicado aparece suscrito así por "COMITÉ EJECUTIVO NACIONAL, COMISIÓN POLÍTICA DEL PARTIDO y BANCADA PERÚ LIBRE EN PLENO".


PL debe esclarecer si a Castillo (y antes a Boluarte) se les ha invitado o no al cónclave que ha decidido su exclusión del partido. Debido a su gran importancia, este documento debería contener las firmas individuales de todos los que lo suscriben (o aunque sea sus nombres). Sin embargo, no aparece una sola.


El 28 de junio en que apareció dicha resolución fue el segundo día del paro agrario y de las jornadas por el cierre del congreso, pero ningún balance sobre eso aparece en el Facebook de PL, donde sí hay un afiche de saludo al Ceviche por ser ese su día.


PL debiera consignar las firmas de los suscriptores de sus acuerdos. Ello no solamente para mostrar transparencia y respeto al público, sino, incluso, como un mecanismo de defensa. Por ejemplo, Hildebrandt en sus Trece había anunciado hacías más de 10 días atrás que ese comunicado se venía y que había unos 4 congresistas de PL (de los 16 que le quedan) que estaban por pasarse al bando de Castillo. Además, el congresista de PL que más se opuso al voto de Waldemar Cerrón y Guido Bellido en favor de los actuales nuevos miembros del Tribunal Constitucional ya no coloca en su Facebook oficial el símbolo del lápiz o cualquier referencia a PL, en tanto que su eslogan es "Hasta la victoria siempre", un lema diferente al de PL que es "hasta más allá de la victoria".


Dentro de las razones por las cuales se pide la renuncia de Castillo está en que él no concuerda con el ideario y el programa partidarios. La verdad es que él nunca ha hecho eso, puesto que jamás se ha definido como "socialista", "revolucionario", "antiimperialista" o "antioligárquico", y menos como "marxista-leninista-mariateguista". Tampoco los más de 200 mil militantes que PL reclama tener asumen su extensa plataforma, la cual nunca ha sido impresa con esos tirajes.


En dicho documento se sostiene que Castillo viene aplicando el modelo neoliberal que es el de los derrotados en las elecciones. Sin embargo, PL ha integrado a este Gobierno con varios ministros. Por eso debiera hacer alguna clase de autocrítica. El primer Premier de este Gobierno fue el perulibrista Guido Bellido, quien mantuvo la economía monetarista, a los mismos neoliberales en las directivas del BCR y SBS y quien aplicó todas las recetas del FMI. Bellido, además, congeló el salario mínimo en el mismo bajo nivel del 2017 (S/ 930 mensuales), no hizo ninguna nacionalización o redistribución de tierras, continuó teniendo a 10 bases militares de EEUU en el país, renovó el acuerdo comercial-militar USAID, desarrolló una diplomacia pro-EEUU, pro-OEA y pro-OCDE, e hizo que el Perú sea la única democracia del mundo que implemente la pena de post-muerte.


Con esta acción, PL se independiza de Castillo y va a aprovechar su nuevo status tanto con él como con la oposición de derecha en busca de mejores cuotas para su partido. Tal vez, también quiere crear una barrera con Castillo buscando evitar que él siga produciendo disidentes en su bancada.

Previamente, PL ha propuesto acortar el quinquenio de Castillo para que se den elecciones generales el siguiente año. En este último escenario, PL quiere sacar ventaja de que es uno de los 2 movimientos de izquierda con personería electoral y que va a denunciar a Castillo por no haber cumplido con sus promesas.


Presidente sin partido


Castillo se viene convirtiendo en el primer presidente electo peruano que se quede sin partido, apenas llega a palacio. Ya antes había sido el primer mandatario constitucional que no dirigía al partido que le había llevado a ganar.


Entre Castillo y Cerrón ha habido una constante relación con muchas lunas de miel y también de fricción. Si bien los cerronistas habían previamente acusado al actual Premier Aníbal Torres de haber sido un fujimontesinista, pues estuvo en el comité interventor de la Universidad San Marcos, se había restablecido una buena relación él cuando Torres le entregó a PL los ministerios de salud y energía y minas. Empero, cuando hubo un cambio en esta última cartera, empezaron nuevamente los choques con PL, los cuales han derivado en la actual carta.


Castillo siente de que si no fuera por él, por su carisma y por los maestros que le apoyaban en cada aldea, PL no hubiese pasado la valla electoral y nuevamente no hubiera colocado a nadie en el Congreso. Cerrón, por su lado, debe pensar que Castillo es un malagradecido que nunca valoró al partido.


Hoy, sin partido, Castillo pudiese tratar de crear una alianza de 4 bancadas (Bloque Magisterial, Perú Democrático y Perú Bicentenario, todas las cuales son escisiones de PL, y de JPP), con lo cual llegaría a 27 de los 130 congresistas. Los 16 que aún tiene PL son claves, pues si ellos se lo proponen no hay un número suficiente de 2/3 de legisladores para la vacancia. Empero, PL debe estar contemplando desaforar a Dina Boluarte en castigo y para dejar a Castillo solo en palacio y supeditado a sus votos.


En la página de Facebool de fans de Guillermo Bermejo hay varios afiches o textos denunciando a Cerrón de buscar querer seguir chantajeando a Castillo para que les dé más puestos o cuotas de poder. Ya antes él ha acusado a los cerronistas de ser buitres y lo mismo le han respondido a él varios perulibristas.


Castillo constantemente va a mítines en provincias mostrando su desagrado con un Congreso que le obstaculiza todas sus propuestas. No obstante, él no ha querido promover una gran movilización a nivel nacional para dar paso a su cierre y a una nueva Constituyente. PL, pese a reivindicarse del legado de Evo Morales, no ha querido hacer en Perú algo similar a lo que él hizo en Bolivia en diciembre (movilizar un millón y medio de personas contra el golpismo).


Castillo ya no puede crear una versión peruana del Pacto Histórico. Hay varios sectores del centro y la izquierda moderada que piden adelantar elecciones generales, mientras que PL ha roto con él. La posibilidad de que él haga un Gobierno con la derecha "moderada" es casi nula, pues esta quiere llegar directamente a la Presidencia mediante una vacancia presidencial.


La única manera que Castillo pudiese mantenerse en el poder sería apelando a grandes marchas o queriendo transformar a la Asamblea Nacional de los Pueblos en un gran poder paralelo. Si PL se plantea como un movimiento a la izquierda de Castillo, debiera promover esas movilizaciones para radicalizar el proceso (pero, en vez de hacer ello, se dedica a buscar nuevas cuotas del poder en el Legislativo y el Ejecutivo).


Si Castillo no promueva una megamarcha y masivas asambleas populares, no le va a difícil sobrevivir 4 años más en palacio o evitar ver acortado su periodo, ya sea mediante un golpe congresal, o que él mismo adelante las elecciones generales.


Petro, por su parte, va a querer gobernar ofreciendo estabilidad y dialogando con la derecha y centroderecha. Seguramente, eso generará desbordes sociales, pero él apostará a su experiencia y autoridad para querer lograr lo que él plantea: un capitalismo humano, democrático y verde.


Perú Guerra civil en el oficialismo


El último día de junio ha culminado con 3 hechos que marcan la gravedad de la crisis que experimenta el Perú. Ese jueves 30 la Comisión de Fiscalización del Congreso aprobó iniciar un nuevo proceso para destituir al Presidente Pedro Castillo. Mientras esto pasaba, se difundía la renuncia irrevocable de Castillo a Perú Libre, el partido con el cual él había ganado las 2 vueltas electorales. De otro lado, PL, ese momento, estaba ayudando con sus votos a censurar al ministro del interior Dimitri.   


El informe de dicha comisión fue aprobado con tanta premura y altercados que aún la prensa desconoce quiénes fueron los 9 que votaron a favor, los 3 que lo hicieron en contra y cual fue el voto de abstención. Esta acusa al Presidente de liderar una "organización criminal". Empero, semejante acusación es la misma que la Fiscalía General de la Nación, tras una ardua investigación, ha dictaminado hace tiempo con respecto a Fuerza Popular, el partido al cual pertenece el Presidente de esa comisión, Héctor Ventura.


Mientras Keiko Fujimori, la candidata presidencial de FP, no puede viajar al exterior, ha pasado varias veces por la cárcel y debe comparecer en un proceso en el que se le solicita a ella (y a una treintena de fujimoristas) penas de décadas en prisión, los fundadores de su movimiento, el exdictador Alberto Fujimori y su lugarteniente Vladimiro Montesinos están presos sentenciados por corrupción y delitos de lesa humanidad.

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