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Opinión
Etiquetas:   Fundación Princesa de Girona   Fundaciones   Protocolo   Formación profesional  

​La presidencia de honor de la Fundación Princesa de Girona

La elección de una persona como la imagen corporativa de una institución tiene que estar muy estudiada
María del Carmen Portugal Bueno
@PortugalBueno
lunes, 26 de abril de 2021, 03:31 h (CET)

La Fundación Princesa de Girona fue constituida en el año 2009 con el objetivo de promocionar, desarrollar y fomentar proyectos relacionados directamente con la formación profesional y personal de la juventud.


El gobierno de la Fundación cuenta con una presidencia y vicepresidencia de honor. La presidencia de honor la ostenta la Princesa de Girona, en la actualidad Leonor de Borbón. Y en cuanto a la vicepresidencia de honor, este cargo le corresponde al presidente de la Generalitat de Cataluña.


Uno de los derechos de la presidencia de honor es que la persona que ostente dicho rango presidirá los actos organizados por la institución que representa. Y en su ausencia, lo hará, en este caso, la vicepresidencia.


Estos cargos honoríficos no tienen ninguna autoridad ejecutiva ni administrativa sobre la Fundación. Su función es meramente mediática y de imagen.


En este sentido, se puede poner de relieve la gran importancia que tienen estos cargos honoríficos, ya que se convierten en la imagen pública de la institución hacia la sociedad. Por esta razón, la elección de una persona como la imagen corporativa de una institución tiene que estar muy estudiada y meditada, ya que todo lo que haga y diga puede repercutir sobre la entidad de manera positiva o negativa.


La decisión de nombrar una presidencia de honor debe ser acorde y coherente con los objetivos y finalidad de la institución. Además, debe aportar un valor añadido positivo a dichos propósitos y fines. Si esto no se produce, la figura de un cargo de honor puede desfigurar el valor de la institución y emitir mensajes confusos a la comunidad.


La existencia de esta posibilidad hace recomendable que la institución apruebe un código de conducta de estos cargos honoríficos, con los mismos criterios que los aprobados por la Fundación Princesa de Girona en relación a sus patronos: «su actitud y normas de conducta responderán a los principios de honorabilidad y reputación, credibilidad y trayectoria públicas acreditadas».

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