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Etiquetas:   Ley Celáa   Pedro Sánchez   Zapatero  

La mediocridad como norma y forma de vida

​¿Qué excelencia se puede pedir a quienes, según la ministra Celaá, puede pasar de curso sin límite se suspensos?
Manuel Villegas
martes, 30 de marzo de 2021, 15:06 h (CET)

Ciertamente esto es lo que se está viviendo en España desde que los Socialistas con el nefasto y jamás bien denostado Zapatero lograron la Presidencia de nuestro Gobierno.

El refranero español que se puede aplicar a la mayoría de las situaciones que se presentan en la vida, ya nos advierte “Otro vendrá que bueno te hará”.


Ciertamente se puede emplear en toda su extensión a la situación que padecemos los españoles. A nuestra España, la han llevado estos perniciosos gobernantes hacia un plano inclinado, en pendiente descendente, que desconocemos hasta qué punto puede caer más bajo.

Así ha sido; si pernicioso y nefasto fue el que hemos mencionado, execrable y dañino en el culmen de su actuación está siendo esta innombrable inutilidad llamada Pedro Sánchez.

Hoy día se ha implantado la cultura de la insuficiencia, de la medianía y de la inutilidad. El esfuerzo, la abnegación, el deseo de superación y la excelencia están postergados, no se valoran, ni se les reconoce mérito alguno.

De pequeñito me enseñaron que había que respetar a los mayores en edad, saber y gobierno. Los mayores en edad y saber merecen nuestra veneración y estima ya que nos han legado su sabiduría y conocimientos, con la obligación de que nosotros los incrementemos y los dejemos en herencia a los que nos sucedan.

Pero hablando de gobierno, esto son, como diría el castizo, “Otros López”. Pocos, muy pocos, por no decir ninguno de los que ostentan, por no decir detentan, en muchos casos es así, el poder para dirigirnos.

El dicho que cito a continuación tiene más de dos mil años de antigüedad, pero que debería de estar vigente en total plenitud hoy día:
“La esposa de César no solo debe ser honesta, sino parecerlo”.

Frase que pronunció Cayo Julio César cuando se divorció de su esposa Pompeya después de que un patricio violase un rito religioso solo accesible a las mujeres, las Saturnales, en las que estas cometían toda clase de excesos y liviandades. Además añadió: “Mi esposa debe estar por encima de toda sospecha”.

Yo me pregunto ¿se podría aplicar esta locución a la mayoría de nuestros políticos? La respuesta es que no. Especialmente a Pedro Sánchez. ¿Es honrado? Rotundamente no ¿Es honesto? Incuestionablemente que no.

No puede ser honrado, honesto, ni digno de aprecio quien basa la norma de su comportamiento en la mentira, la falacia y el engaño.

No podemos pedir que nuestros gobernantes estén por encima del bien y del mal, pero sí podemos exigirles el mínimo y suficiente decoro y vergüenza para que puedan servir de ejemplo y modelo como personas de Gobierno, como hemos dicho antes.

Posiblemente con este hombre estemos ante un caso de doble personalidad, no soy yo quien lo dice, la inefable Carmen Calvo, en cierta ocasión, llegó a decir que Pedro Sánchez había expresado una cosa antes de ser Presidente y, tras serlo, defendía la contraria.

En cualquier país medianamente decente y honrado no ostentaría la presidencia del Gobierno quien ha presentado una tesis doctoral que, según fuentes bien informadas, basta consultar las hemerotecas, fue escrita por el “negro” Carlos Ocaña, alto cargo del Ministerio de Industria en el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, quien además hizo lo que vulgarmente se llama un “corta y pega”, hasta de resoluciones del BOE.

¿Qué excelencia se puede pedir a quienes, según la ministra Celaá, puede pasar de curso sin límite se suspensos?

¿Por qué se van a esforzar nuestros estudiantes si, tienen asegurado acceder al curso superior, aun sin haber aprobado ninguna asignatura del anterior?

Celaá se educó en un colegio religioso que, a no dudar, los profesores exigirían el máximo rendimiento antes de conceder un aprobado.

¿Estaremos acaso ante una situación de revancha por lo mucho que tuvo que rendir para pasar de un curso a otro? Pienso que no, pero nada es imposible en la vida.

En mi examen de Bachiller, suspendían a quien cometiese una falta de ortografía. Hoy las he visto en escritos de licenciados universitarios, ¿es esto excelencia y afán de superación?

Lo dicho, la medianía, la incompetencia y la falta de perfección se han implantado en nuestra cultura y se da por bueno lo que cualquier indocumentado pontifica como si fuese una verdad inamovible.

¡Pobre España y españoles! ¿a dónde nos llevarán este hatajo de inútiles que nos gobiernan?

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