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Etiquetas:   Política   PP   PSOE  

​¿Se imaginan al PP gobernado, con la pandemia del coronavirus?

Probablemente, en estos momentos, estaríamos enfrentados a una revolución en las calles y con las acusaciones desde todos los estamentos políticos de las izquierdas, tildando al Gobierno de incapacidad para gestionar la pandemia
Miguel Massanet
jueves, 16 de abril de 2020, 13:18 h (CET)

¿Se han planteado ustedes lo que estaría sucediendo en España si un gobierno de derechas, por ejemplo el PP, hubiera tenido que asumir la responsabilidad de enfrentarse a la pandemia del Covid19 y se encontrara ante la triste realidad de que se hubieran producido, no los 18.056 fallecidos, como se tienen registrados, por causa de la epidemia, sino que hubieran sido sólo 5.000 y no los 172.551 contagiados por el virus que hay registrados ( los que lo estuvieran, pero no han sido detectados por no haberles hecho el test, que alguien aventura que pueden ser muchos más) que sólo hubieran llegado a los 50 0 60 mil? Pueden ustedes estar seguros de que la propaganda comunista ya hubiera saltado a las gargantas de los gobernantes para hincarles sus colmillos envenenados de odio, acusándoles de falta de previsión, de haber sido responsables por haber sometido a la sanidad a recortes con motivo de la crisis del 2008 y por haber sido un “gobierno corrupto” que se cebó en la “desgracia” de los trabajadores a los que “perjudicó” cuando puso en marcha la reforma laboral que, por otra parte, se le vino impuesta desde la propia UE. Ni una palabra sobre los resultados del gobierno de Rodríguez Zapatero, de la España que dejó el gobierno socialista que fue derrotado en las urnas en noviembre del 2011 ni, por supuesto, de la herencia de deudas, mala administración, corrupciones como la de los ERE de Andalucía y comportamiento indecente de las centrales sindicales culpables, en gran medida, de las estafas a los trabajadores que dejaron de cobrar las indemnizaciones que les correspondía por las cancelaciones de sus contratos.

Se habría acusado al PP de haberse preocupado más de los empresarios que de los obreros, de no haber estado a la altura de las circunstancias y de haber favorecido más a la sanidad privada que a la sanidad pública. Conviene recordar que, tanto el Seguro de Enfermedad (1942) como el Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez (SOVI) (1947) se crearon durante los tiempos del general Franco, algo que parece ser que, a algunos de estos comunistas que nos gobiernan, se les ha olvidado o, lo que aún es peor, se niegan a reconocerlo.

Claro que, seguramente, al PP no se le hubiera ocurrido acudir a empresas sin solvencia alguna en materia sanitaria para intentar paliar la escasez de medidas de seguridad para la ciudadanía y es posible que lo primero que hubieran hecho hubiera sido mantener reuniones con los principales fabricantes del sector farmacéutico español para intentar activar, dentro del país, la fabricación a gran escala de test para la detección del virus, mascarillas, guantes y batas para la protección de los sanitarios y de aquellas otras personas que corrieran el mayor riesgo de contagio como, por ejemplo, las personas mayores. Con toda seguridad que no se hubieran permitido manifestaciones multitudinarias como las del día 9 de marzo para dar satisfacción al feminismo recalcitrante, ignorando las advertencias que, desde el ámbito sanitario, de la OMS y de todos aquellos científicos e investigadores que ya avisaban, hace meses, de las posibles consecuencias de permitir grandes aglomeraciones de personas ante la virulencia del Covid19 que ya había demostrado su potencia y letalidad, tanto en China como en la cercana Italia.

Es verdaderamente incomprensible la negativa del Gobierno a dar información acerca de los contratos concertados para la adquisición de material sanitario a empresas que no estaban acreditadas para vender sus mercancías por carecer de las autorizaciones pertinentes de las autoridades sanitarias de la propia China, para exportar sus productos fuera de la nación china. El Gobierno tiene la obligación legal, como ya le han recordado desde la Hacienda pública, de dar a conocer públicamente todos los contratos que concierte, en virtud de la transparencia que está establecida para todas las transacciones que lleve a cabo con el dinero de los contribuyentes del que sólo es administrador y no propietario.

Por el contrario, el Gobierno, disponía de una lista de empresas chinas que sí estaban en condiciones de exportar productos de calidad y que hubieran evitado el desconcierto debido a que, todos los productos que se recibieron en los primeros envíos no reunieran las condiciones para ser usados tal y como era necesario.

El carácter autoritario, excluyente y evidentemente hipócrita de este Gobierno presidido por el señor Pedro Sánchez ha quedado demostrado por su renuencia a informar puntualmente al resto de partidos de la oposición, en mantenerlos apartados de las reuniones en las que se tomaban medidas para la lucha contra el Covid19, en haber hecho caso omiso de las recomendaciones que se le han venido haciendo en relación con la pandemia y en haber rechazado la propuesta de la creación de un gobierno de “salvación nacional”, del que quedaran excluidos los comunistas liderados por Pablo Iglesias e Irene Montero, por haber demostrado a través de su comportamiento público y de sus intentos desestabilizadores que, para ellos, el coronavirus ha venido siendo una mera excusa para atacar con descalificaciones, mentiras, calumnias y difamaciones a los partidos de derechas y centro-derecha y, con especial vesania y desconsideración, a la monarquía de Felipe VI.

¿Alguien es capaz de imaginar que el PP, en un caso tan grave como este por el que España está pasando, hubiera dejado de buscar apoyo en partidos de la oposición? El mismo comportamiento que ahora está manteniendo el señor Pablo Casado, apoyando al ejecutivo para que implante medidas de extrema dureza, como es la de confinamiento en sus viviendas de todos los españoles, es algo impensable que, en caso contrario, hubiera sido imitado por los señores del PSOE y, ni soñarlo, en el caso de los comunistas de Podemos, incapaces de levantar un dedo para colaborar con la derecha representada por el PP. Estamos viendo como desde el PSOE, kamikazes del insulto, la mendacidad y la injuria, como el señor Ábalos, la señora Lastra, la señora Montero y todos los periodistas que colaboran en la tarea de atacar a la derecha, aunque ello suponga encubrir, ignorar, ser cómplices y colaborar en la labor de ocultar los fallos garrafales del Gobierno, a costa de no dejar títere con cabeza en aquellos partidos que intentan denunciar el peligro de que acabemos con una pandemia incontrolada y una economía, como ya se nos viene avanzando desde el FMI y otros organismos que están siguiendo el desmoronamiento de nuestra economía, sobre la cual ya vienen anunciando que la economía española caerá un 8% y la tasa de desempleo aumentará seis puntos, hasta el 20,8%, este año y en los próximos meses, anticipando que la deuda de España alcanzará hasta el 113,4% de su producto interior bruto (PIB) este año y el 114,6% en 2021, como consecuencia de las medidas fiscales que el país tendrá que tomar para luchar contra los efectos del Covid-19.

Y todos estos pronósticos no vienen ni de VOX, ni del PP ni de Ciudadanos sino, que vienen de organismo muy solventes de fuera de España, que no hacen sino constatar lo que sus estudios sobre nuestras perspectivas económicas, para dentro de unos meses, les informan de las consecuencias que, evidentemente, no son muy halagüeñas, ni con pactos de La Moncloa ni sin ellos; porque el mal ya está hecho pese a que, un Gobierno, como es el español, incapaz de decir una verdad, está intentando vender al pueblo español, valiéndose de que tiene en sus manos todos los medios de propaganda (TV, periódicos, radios etc.) para ocultar la verdad que se esconde detrás de un optimismo forzado y engañoso que ya nadie comparte.

Por desgracia, no vamos a tener que esperar mucho tiempo para que los resultados de esta política de ojos vendados que practica nuestro gobierno, de los resultados previstos y el aumento desmesurado del desempleo ( se fija por encima de un millón más de parados) y derrumbe de nuestra economía, empiece a dejar en evidencia a aquellos que siguen opinando que, lo que ha venido haciendo el PSOE en el tratamiento de esta pandemia, ha sido lo correcto y que su abulia, su reacción tardía y sus maneras autoritarias, no han sido más que pequeños errores que no van a tener trascendencia más allá de las muertes que va a producir la pandemia. Pues, si nadie lo remedia y se produce un milagro, es obvio que con más diligencia, con menos intereses electoralistas en juego, con personas más preparadas y expeditas para afrontar la pandemia, con mucha más humildad, más capacidad de previsión y sentido de Estado, el que seamos el país que más número de fallecimientos tiene, por número de habitantes, por encima de Italia, Francia, Inglaterra y los EE.UU, se hubiera podido evitar. Es muy posible que la catarata de demandas en contra de los ministros y el señor Sánchez, que están registrando los juzgados de lo penal, lleguen a adquirir tal magnitud que al ejecutivo le sea imposible evitar tener que sentarse en el banquillo de los acusados con graves acusaciones sobre lo que para ellos ha sido lo más acertado, aunque el número de muertes diga lo contrario. Que el señor Marlaska, incomprensiblemente, siga diciendo que, el gobierno, no tiene nada de qué avergonzarse, en cuanto a la forma con la que se ha enfrentado a la pandemia; demuestra el grado de sectarismo de este señor que, por ser miembro de la judicatura, debería saber que hay muchas maneras de prevaricar y, una de ellas, es mentir a sabiendas de que lo hace.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tenemos la desagradable impresión de mientras el señor Tezanos siga al frente del CIS, las encuestas con las que nos vayan obsequiando, siempre favorables al PSOE y perjudicando a los partidos de la derecha, va a ser muy difícil que los españoles llegamos a saber, con certeza, lo que verdaderamente se está cociendo en esta marmita llena de caracoles en la que se está convirtiendo la sociedad española sin que, por mucho que muchos lo descarten, pueda incluso darse la circunstancia de que volvamos a situarnos en una situación extrema en la que los españoles deban valorar si, sin que sea delito de odio alguno, como parece que el señor Marlaska quiere atribuir a los que no comparten sus ideas política, lleguen a ejercitar los medios a los que legítimamente tienen derecho, para evitar la implantación de un gobierno antidemocrático de tipo absolutista en España, como el que, sin ambages, nos está anunciando el señor Pablo Iglesias olvidándose de los preceptos constitucionales y de sus mandatos.

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