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¿Cómo conquistar bastiones y abatir la felonía, si el honor y la hidalguía se fueron de vacaciones?, Roberto Gómez Bolaños

Nadie puede pensar que, este enorme despilfarro que Pedro Sánchez está llevando a cabo, se puede mantener sin que existan importantes grupos económicos, masones, grandes capitalistas interesados en debilitar a Europa, como el señor George Soros el financiero y sus redes de influencia al que, en un estudio de los periodistas Castro y Ferrer “Agentes oscuros y hostigamiento en la zona gris” desvelan el papel que este señor tuvo en el 2017, en los acontecimientos que condujeron al referéndum ilegal del 1º de octubre y a la fallida declaración de independencia, por parte de la Generalitat catalana. La aportación de Soros alcanzó la desorbitante cifra de 300.000 dólares para la causa del independentismo catalán. En la misma Cataluña, otro personaje al que le sobran los millones, Jaume Roures, fundador de La Sexta y del diario Público, amén de presidente de la multinacional del sector audiovisual “Mediapró” que gestiona en España, para vergüenza del Gobierno español, los derechos televisivos del negocio especulativo por excelencia: el fútbol.


Se dice que, gracias a las ayudas de este señor, el trásfuga Puigdemont, está viviendo como un sátrapa en su palacio de Waterloo, jugando a ser presidente de una república catalana inexistente que, no obstante, nos cuesta a todos los catalanes miles de euros mensuales de nuestros impuestos a la Hacienda catalana, para que él y su corte de vividores, sigan disfrutando de la hospitalidad de los belgas.


Sin perjuicio de que hablemos de la relación de Soros, su hijo y el señor Pedro Sánchez, nos vamos a centrar en aquellos empresarios catalanes que vienen contribuyendo con sus simpatías por el independentismo, a la causa que vienen apoyando con sus aportaciones económicas y con sus contribuciones personales, para seguir manteniendo vivo este catalanismo excluyente que, desde el propio gobierno de la nación española, en un acto de traición que no debiera ser tolerado desde ninguna institución estatal, se les permite que sigan desafiando e incumpliendo la normativa constitucional de nuestra nación, en aras de conseguir apoyos para sus ambiciones independentistas.


Empresas localizadas en Cataluña, como la farmacéutica Grifols que lleva apoyando sin fisuras la ruptura de Cataluña con España o el grupo Agrolimen, propietario de Gallina blanca propiedad de los Carullas y grandes amigos de Artur Mas. Como propietario de uno de estos diarios infumables, el diario ARA, cuya línea editorial ha sido tradicionalmente más partidaria de la secesión, es uno más de los que apoyan una Cataluña fuera de España. Otra de las empresas que se vienen caracterizando por su catalanismo independentista, es la empresa de mensajería Unipost. Su presidente Antón Raventós ha apoyado al independentismo con hechos. Esta firma se ocupó de enviar material para la celebración del referéndum ilegal del 1 de octubre, que fue incautado por la Guardia Civil. Sería prolijo extenderse más en intentar encontrar más participantes que, de alguna manera, fueron los que colaboraron de una forma más o menos pública en aquellos des graciados acontecimientos que tuvieron lugar en aquella muestra de traidores a España.


Pero no piense nadie que el señor Pedro Sánchez, actual presidente del Gobierno español y, recientemente nombrado como secretario general de la Internacional socialista Europea, no está directamente involucrado en esta maniobra de intentar que, desde España, se colabore en la causa de los Soros que, aparentemente intentan, en compañía de sectores de la masonería internacional, destruir la actual estructura financiera, económica y socialeuropea,en un intento de hacerse con el poder, con el claro objetivo de favorecer el debilitamiento de las instituciones y la paulatina penetración desde España, convertida en uno más de los centros logísticos del progresismo filocomunista, de nuevos poderes fácticos dirigidos por gobiernos marioneta, cuya función sería la de seguir, al pie de la letra, las consignas y órdenes deaquellos grupos mafiosos que, como ya viene ocurriendo en naciones como Venezuela, han conseguido poner un títere al frente de la nación, que bailará al son de las instrucciones que vaya recibiendo de aquellos estamentos superiores que, desde la clandestinidad, van a ser los que decidan como dirigir la nueva estructura del poder.


Es posible que no haya mucha gente que lo sepa, pero una de las primeras personas con las que contactó el señor Pedro Sánchez, cuando se hizo con el gobierno de la nación española, fue con el mismísimo hijo del señor Jorge Soros. De lo que hablaron o lo que acordaron no es posible saberlo para quién no dispone de los medios de los que está dotado el gobierno; pero de lo que no hay duda, es de que lo que se trató en tan extraña entrevista no fue, precisamente, de temas sobre la forma de darle más impulso a la economía del país o a la forma de mejorar nuestro actual y desfasado plan de pensiones nacional. Posiblemente cuando podamos enterarnos de lo que se maquinó entre semejantes tahúres de la política, no lo sabremos hasta que, un día u otro, sucedan cosas en España que nunca pensábamos que pudieran ocurrir y que, si la derecha y el centro español, no espabilan y se preparan para enfrentarse a este tipo de maldades y contubernios de las fuerzas del mal, es muy posible que nos encontremos, en un momento determinado, bajo la dictadura de un sistema que, de todo va a tener menos de democracia participativa.


O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, nos estamos dando cuenta de que la libertad de opinión y de expresión están corriendo un inminente peligro con motivo de la Ley de Memoria Histórica que los que perdieron la guerra civil española, contra el general Francisco Franco, han pretendido evitar que la realidad histórica de aquella contienda pueda ser conocida por las sucesivas generaciones de españoles. Traicionar la historia, prevaricar por aquellos a los que se les encargó directamente que falsearan cuando fuere necesario de aquellos hechos históricos, acotando las fechas a partir de la cuales la ignominia podía llevarse a cabo. 


Se olvidan los crímenes que precedieron a la llegada de la II República, se endulzan los que tuvieron lugar durante los meses en los que estuvo vigente, incluidos los de la guerra y se hurtan al conocimiento público las barrabasadas, asesinatos, torturas, checas, robos, venganzas y demás hechos delictivos a cargo de las turbas sindicales de los comunistas, la UGT, la FAI, el POUM y todos aquellos que, aprovechándose de que no había controles por parte de las autoridades que garantizasen el orden, se dedicaron a ejercer la justicia por su mano, de lo que dieron testimonio la cantidad de asesinatos que se cometieron impunemente por aquellas hordas incontroladas. De todo ello se ha prescindido para correr un muro de olvido para que sólo aparezcan aquellos hechos, edulcorados y remozados que pudieran servir para resucitar lo que fue una República que podría definirse por Paracuellos de Jarama, los asesinatos indiscriminados de sacerdotes, católicos, monjas y demás inocentes. que sólo tenían en contra no pensar como los bolcheviques del gobierno.     

Artículos del autor

En ocasiones conviene esperar, no precipitarse ni adelantare a los acontecimientos antes de comentar una noticia, de responder a los que sacan conclusiones de los acontecimientos interesadas o de desmentir a aquellos medios de prensa o propaganda, que siempre están dispuestos a justificar, quitar hierro o desmerecer los triunfos de sus adversarios políticos, cuando las cosas van mal dadas para sus propios intereses.

Nunca, en lo que España lleva de democracia o, al menos, de una supuesta democracia, se había producido una situación tan abracadabrante y peligrosa para la nación, como esta en la que nos encontramos. Nuestro presidente del gobierno ya no se toma la molestia de disimular,  ni se esfuerza en mantener un simulacro de Estado de Derecho.

Nos están machacando hasta la saciedad, insistiendo en que la derecha actúa motivada por el odio ¿hacia quién? Hacia nadie, lo que sucede es que para quienes hacen de la propaganda negativa del contrario su mejor arma para combatirlo, el utilizar expresiones semejantes les suele resultar rentable entre una población que deberemos admitir, en muchos lugares y circunstancias locales se siente atraída por todo lo que sea potenciar viejos resentimientos.

Si alguien tuviera alguna duda sobre lo que se trae entre manos el señor Pedro Sánchez y el ramillete de colaboradores de su gobierno y del resto de instituciones, en las que ejerce su poder absoluto, bastaría con escuchar las declaraciones de la señora Isabel Rodríguez García, ministra de Política Territorial y portavoz del Gobierno, sobre lo que opina del PP, del señor Feijóo y de las responsabilidades que, con toda la cara dura del mundo, le viene atribuyendo.

En España la mordaza, unas veces voluntaria y otras debida a las presiones del actual Gobierno, privan a la ciudadanía de conocer lo que se esconde detrás de cada uno de los actos gubernamentales. Por ejemplo, se ha de rebuscar entre las páginas interiores de la prensa la noticia de que el Tribunal de Cuentas pide a Bruselas cómo se sancionará a España, reprendiendo a la Comisión por ser poco estricta con España en la valoración de los hitos del Plan de Recuperación.

Una vez más hemos estado a punto de cometer una de estas pifias que pueden acabar siendo dramáticas. El PP no puede andar continuamente circulando por el filo de la navaja sin que, en cualquier ocasión, acabe cometiendo un error de estos que pueden significar para España y los españoles, caer definitivamente en manos de estos que, en la actualidad no dejan de hacer méritos para conseguir el poder absoluto sobre la nación española.

Empeño vano, absurdo, desfasado y provocador de insistir en sacar a relucir una vez y otra la guerra civil de 1939, como medida para atacar a una derecha supuestamente “peligrosa”, “golpista”, “extremista” y “revolucionaria” por parte de aquellos partidos que se sienten lacerados, humillados, rencorosos y, en definitiva, temerosos de que pudieran surgir de nuevo quienes recobraran el espíritu de aquellos tiempos.

 
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