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Etiquetas:   Reseña literaria  

‘Todo Sherlock Holmes’ de Arthur Conan Doyle

Edición a cargo de Jesús Urceloy. Un magnífico regalo navideño para los amantes del género policíaco más clásico.
Herme Cerezo
martes, 25 de noviembre de 2014, 08:39 h (CET)
Dentro de la denominada Bibliotheca AVREA, Ediciones Cátedra reeditó en marzo de 2014 su volumen ‘Todo Sherlock Holmes’, título que apareció por primera vez en el mercado en el año 2003. La presente edición corre a cargo de Jesús Urceloy y reúne todas las novelas protagonizadas por el famoso detective de la pipa y la lupa, escritas por Arthur Conan Doyle, con la particularidad de que están clasificadas no por el criterio cronológico de su publicación, sino por ese otro orden, el orden “biográfico” que impone la vida del propio protagonista y en el que las aventuras se suceden unas a otras con su lógica interna, que es la que realmente interesa al lector. Hay que dejar claro que, como ocurre con otros muchos autores de novela y también del mundo del cómic, las aventuras de Sherlock Holmes y su fiel Watson han seguido escribiéndose después de la muerte de Conan Doyle. Son múltiples las recreaciones publicadas en torno a Holmes y cía, pero no constan en este volumen porque, tal y como señala en su prólogo Jesús Urceloy, de haberlas incluido “a buen seguro entraría holgadamente entre los volúmenes de mayor paginación de toda la historia”.

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Los relatos y novelas contenidos en ’Todo Sherlock Holmes’ forman lo que se llama Sacred Writers, o sea, los ‘Escritos Sagrados’, el ‘Canon Holmesiano’ o simplemente el ‘Canon’ como se ha venido a llamar. Y son los siguientes: ‘Estudio en escarlata’ (Novela, 1887); ‘El signo de los cuatro’ (Novela, 1890); ‘Las aventuras de Sherlock Holmes’ (Relatos, 1892); ‘Las memorias de Sherlock Holmes’ (Relatos, 1894); ‘El sabueso de los Baskerville’ (Novela, 1902); ‘El regreso de Sherlock Holmes’ (Relatos, 1905); ‘El valle del terror’ (Novela, 1915); ‘El último saludo de Sherlock Holmes’ (Relatos, 1917); y ‘El archivo de Sherlock Holmes (Relatos, 1927). En total Conan Doyle escribió 60 episodios de Sherlock Holmes, 56 contados por el Doctor Watson, 2 por el propio Holmes, y otros 2 más (‘El último saludo’ y ‘La aventura de la piedra de Mazarino’) sobre los que los expertos no terminan de ponerse de acuerdo acerca de a quién pertenece la voz narrativa. Algunos de ellos han sido traducidos de nuevo para esta edición.

Por supuesto, no se puede reseñar este ‘Todo Sherlock Holmes’ sin hablar, aunque sea someramente de sus tres protagonistas principales: el propio Sherlock, el Dr. Watson y el padre de ambas criaturas, Arthur Conan Doyle, utilizando para ello la profusión de datos que Jesús Urceloy proporciona al lector en la Introducción.

Sherlock Holmes (Yorkshire, 6 de enero de 1854) fue hijo de Siger, militar retirado ¾ otros afirman que era un conocido hacendado¾, y Violet, tercera hija de Sir Edward Sherringford, y tuvo dos hermanos: Sherringford y Mycroft. Tras residir en Francia durante varios años, en 1864 regresó a Inglaterra, donde contrajo una grave enfermedad que le mantuvo postrado durante todo 1865. Volvió a Francia para estudiar en la ciudad de Pau y, finalmente, entre 1872 y 1877 ya lo encontramos en Oxford y Cambridge como estudiante, pero sin alcanzar ninguna titulación específica. Practicó esgrima, ajedrez, artes marciales, remo y defensa personal. En 1877 se trasladó a Londres para vivir en Montague Street y trabajar como “detective-consultor”. Escribió algunos textos e ingresó en la Compañía Shakesperiana Sasanoff de teatro, con la que llegó a realizar una gira por Estados Unidos y donde destacó por su gran capacidad de caracterización. Esta habilidad le sería muy útil más tarde en sus investigaciones, traducida en su costumbre de utilizar disfraces. Haciendo un inciso, es innegable la influencia del personaje de Holmes en las historietas de Mortadelo y Filemón, obra del barcelonés Francisco Ibáñez, en la que el primero es un maestro del disfraz y el segundo, en sus primeros tiempos, un amante de fumar tabaco en pipa. Volviendo a Holmes, en 1881 y ya en Inglaterra conoció al Dr.Watson, militar licenciado por herida de guerra, con el que compartirá habitaciones en el 221B de Baker Street hasta el año 1903, periodo en el que desarrollará su conocida estela de investigaciones detectivescas. El 4 de mayo de 1891, Watson informó de la probable muerte de Sherlock Holmes tras una lucha con el famoso criminal James Moriarty, sostenida en las cataratas de Reichenbach. Sin embargo, el detective reaparecería en 1894, explicando que había sobrevivido al duelo mantenido con Moriarty, que había muerto mientras se despeñaba sobre el interior de una sima. Qué ocurrió y a qué se dedicó Holmes durante esos tres años constituye un auténtico misterio, ya que el propio investigador proporcionó detalles muy vagos al respecto. Su actividad detectivesca se reanudó sin nuevas interrupciones hasta el año 1903, momento en el que Sherlock se retiró a una casa sita en las colinas de Sussex para dedicarse al estudio de la apicultura. Urceloy afirma que murió en 1957, llevando una vida sosegada y tranquila.

Por su parte, John Watson, el Dr. Watson, nació en Hampshire el 7 de agosto de 1847, hijo de Henry y Ella. Tras la muerte de su madre, la familia vivió en Australia hasta 1865, en que Watson regresó a Inglaterra para estudiar Medicina en la Universidad de Wellington, especializándose en cirugía militar. En noviembre de 1878 partió hacia Afganistán con el 5º de Fusileros de Nortumberland. A resultas de las heridas sufridas en la Batalla de Maiwand, Watson fue retirado del servicio por un tribunal castrense, asignándosele una pensión. En 1881 atravesó por unos momentos confusos de su vida y decidió buscarse un compañero con quien compartir el alquiler de unas habitaciones. Ése fue, como se ha visto antes, Sherlock Holmes. Hasta la fecha de su separación definitiva en 1903, Watson abandonó en tres ocasiones el domicilio de Baker Stret 221B, coincidiendo con sus tres matrimonios (Constance Adams, Mary Morstan y una tercera esposa, cuyo nombre ocultó el propio Watson), de los que no tuvo descendencia. Aunque ejerció la medicina, su fama proviene de su oficio de relator de las aventuras de Holmes. Murió el 24 de julio de 1929.

Dejo para el final al padre de todo el invento, Arthur Conan Doyle (Edimburgo, 22 de mayo de 1859). Sus padres fueron Charles y Mary Doyle. Conan Doyle se doctoró en medicina en el año 1885, especializándose en oftalmología. Ejerció su profesión en un ballenero para luego establecerse en Plymouth. Como su oficio no le rentaba lo suficiente, tras casarse en 1885 con Louise Hawkins, comenzó a escribir novelitas. En octubre de 1886, la casa ‘Ward&Lock’ de Londres le compró su novela ‘Estudio en escarlata’ por 25 libras donde aparece ya Sherlock Holmes y Watson, que al principio no se llamaban así sino Sherringdon y Ormond Sackes. El personaje del célebre detective estuvo inspirado en una mezcla entre lo que Conan Doyle quería ser y lo que era realmente, mezclado con rasgos de su admirado profesor de medicina, el Dr. Joseph Bell. Watson, por su parte, representaría el Doyle real. El relato fue publicado finalmente por la revista ‘Beeton’s Christmas’ y pasó sin pena ni gloria para todos, excepto para la revista norteamericana ‘Lippincott’s Magazine’ de Filadelfia, que pronto concertaría con el autor escocés la publicación de su novela ‘El signo de los cuatro’. Mientras tanto, el editor británico de la revista ‘The Strand’, George Newnes, habló con Conan Doyle para decirle que sus libros eran demasiado largos y que si los acortaba él se los publicaría. A partir de ese momento, cada cuento le valió a Conan Doyle treinta guineas, pero justo en este momento se produjo la paradoja. Conan Doyle se había hartado ya de su criatura, tenía aspiraciones de escribir “literatura seria”, de convertirse en un Poe o en un Wells, y le molestaba su detective. Así que pidió veinte guineas más por cuento a su editor para que rechazase su demanda y acabar con la historia. Sin embargo y para su asombro, su petición fue aceptada, pero no cejó en su obstinación y en 1893 publicó el cuento ‘El problema final’ donde narraba la muerte de Holmes a manos del criminal Moriarty como ya hemos visto antes. Contrariamente a sus deseos, su decisión le sirvió de poco. A partir de ese momento, las manifestaciones pacíficas de los seguidores del investigador británico ante las oficinas de ‘The Strand’ se sucedieron ininterrumpidamente. Incluso su propia madre dejó de hablarle. Por fin, en 1902 reapareció el detective en su novela ‘El sabueso de los Baskerville’. No obstante y a pesar de su enorme éxito de ventas (varias ediciones agotadas en un mismo día), los lectores se dieron cuenta de que el tozudo escritor escocés no resucitaba el mito, ya que ‘El sabueso de los Baskerville’ era una historia situada cronológicamente antes del episodio con Moriarty y las manifestaciones prosiguieron hasta octubre de 1903. Desde ese instante y hasta 1927, no dejaron ya de publicarse las aventuras de Sherlock Holmes, eso sí a cien libras el cuento en Inglaterra y a cinco mil dólares el libro en los Estados Unidos. Tras el fallecimiento de su esposa, en 1907 contrajo nuevas nupcias con Jean Lekie.

Arthur Conan Doyle fue un tipo contradictorio y leal, que se embarcó en múltiples empresas algunas un tanto peregrinas. Sufrió en sus propias carnes el horror de la Primera Guerra Mundial, en la que participó y en la que vio morir a su primogénito, de cuya muerte jamás se recuperó. Vivió sus últimos años cansado y dolorido, agarrándose a creencias mágicas y espiritistas en busca de consuelo. Murió el 7 de julio de 1930.

Como colofón, hay que citar otro apartado interesante de ‘Todo Sherlock Holmes’, que es el de los anexos, constituidos por una Relación completa de todos los casos conocidos, los Comentarios a los cuentos narrados, las Notas finales, curiosidades y algunas estadísticas, así como un Índice completo y alfabético de todos los personajes de entidad que aparecen en los relatos. Estos anexos permiten al lector introducirse mejor en las lecturas y conocer el proceso vital que experimentan los protagonistas a lo largo de las mismas.

Para los amantes del género policiaco más genuino, para los amantes de los relatos de una época que siempre resulta romántica y atractiva, este ‘Todo Sherlock Holmes’ de Arthur Conan Doyle y Jesús Urceloy es una auténtica tentación, un deleite para sus sentidos lectores. Sin duda, es uno de los mejores regalos que podemos, o que nos pueden, hacer durante las próximas Navidades que, inexorables, se avecinan con paso lento y seguro. Y es que Holmes se ha convertido con el paso del tiempo en un tipo entrañable, que ha superado en todo a su autor y del que muchos afirman que “es el más humano de todos los seres de ficción”.

‘Todo Sherlock Holmes’ de Arthur Conan Doyle (Autor) y Jesús Urceloy (Preparador de la edición). Tapa blanca, encuadernación rústica, 1664 páginas. Marzo 2014 (11ª edición). Precio: 30,60 €
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