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Manuel Ibañez Ferriol
Manuel Ibañez Ferriol
Hemos pasado de la pandemia a la liberación de los que practican la sedición cometiendo presuntos delitos contra el estado

Los políticos son especialistas en crear cortinas de humo para despistar al conjunto de la población. Ahora la nueva cortina son los indultos a los independentistas. Hemos pasado de la pandemia a la liberación de los que practican la sedición cometiendo presuntos delitos contra el estado. Pero hemos tenido que soportar durante casi dos años, la inoperancia de los gobiernos, tanto central como los autonómicos, en materia sanitaria. No han sabido gestionar de forma correcta la pandemia que nos han inoculado a todo el Planeta desde distintos lugares o países que solo buscan herirse y claro lo mejor es infectarnos a todos. Pero ¿por qué los enfermos crónicos han sido abandonados sin hacerles ni un sencillo análisis de sangre durante todo este tiempo?


No he sido de los que han salido al balcón a dar aplausos gratis. Me voy a explicar. Los médicos y el personal sanitario lo son de forma vocacional. Su labor es encomiable y apasionante, pero no soy partidario de esos reconocimientos ya que el trabajo es totalmente altruista. Por tanto, si es una vocación ¿de qué nos sirven las palmas?


Los enfermos crónicos, sobre todo los que padecen cáncer, no ha recibido la correspondiente medicación además de la atención porque primaba los infectados por el Covid-19. Si tan maravillosa es la sanidad española como nos hacen creer, ¿por qué no se ha seguido tratando a los enfermos con padecimientos crónicos graves? Es totalmente denunciable el abandono sufrido por los grupos de riesgo, a los que solo se les atendía si estaban infectados. 


Si un sistema sanitario es bueno, todos debían de haber sido atendidos por igual ya que la sanidad es universal para toda la población. Al ver casos así, nos tenemos que cuestionar si la sanidad es solo para los que pueden pagarla. Imagino que será como la justicia: si tienes pecunio, estás salvado porque podrás satisfacer la minuta del bufete de abogados. Por tanto, estamos ante dos situaciones en las que solo prima el vil metal. Y que no nos cuenten el cuento de que somos los mejores, tenemos una sanidad excepcional y que somos tratados de forma magnífica. No me lo puedo creer a tenor de los resultados.


Por otra parte, se ocultan los datos reales de personas fallecidas, no ya en los hospitales sino en las residencias. Quizás porque ha recibido la consigna del silencio para que el poder gobernante salga victorioso ante las cifras que son verdaderamente horrorosas. Si solicitas en el Registro Civil el correspondiente certificado de los fallecidos a diario no solo te lo niegan, sino que te preguntan para que lo quieres. Y si tienes la suerte de conseguirlo resulta no ser real si lo cotejas con las funerarias y los tanatorios. Además, es más sencillo comprobarlo. ¿Por qué en los cementerios municipales se construyen nichos y columbarios a marchas forzadas? En determinadas residencias se silencian en los servicios religiosos los nombres de las mujeres -que son mayoría en las de tipo privado-, colocándose nombres falsos o de familiares o de hombres conocidos o no, pero si la residencia es femenina, omiten pronunciar el nombre de la posible fallecida para así será no crear alarma o seguir percibiendo las subvenciones de la administración.


Se nos sigue conminando nuestra libertad personal. Los hombres -y las mujeres claro está-, somos libres desde nuestro nacimiento. Para los cristianos -y para todos los habitantes del planeta llamado Tierra-, Jesucristo nos hizo libres, independientes y nos liberó de las ataduras de la muerte resucitando. Todas las declaraciones de Derechos Humanos y Constituciones tienen como principio la libertad. ¿Por qué se nos sesga haciendo que nos vacunemos? Somos seres libres y por tanto si no queremos hacerlo, estamos en nuestro derecho. ¿Por qué hay empresas que amenazan con el despido si alguno de sus trabajadores decide no vacunarse?


Seamos consecuentes y no hagamos caso de las cortinas de humo. Reclamemos lo que nos corresponde por justicia y dejemos atrás esas cortinas tan llenas de nebulosas exigiendo a los políticos de turno que nos ha tocado padecer o sufrir que se ocupen de los problemas reales de la sociedad y que busquen soluciones porque, de lo contrario,  el pueblo harto ya de pasarlo mal les castigará no solo con la indiferencia sino con la perdida de la poltrona poderosa. 

Artículos del autor

Hicieron sus cálculos, cogieron provisiones para el camino y las ofrendas que le llevarían al Hijo de Dios. Partieron con sus caravanas, al encuentro del Autor de la Vida. Con ellos, llevaban unos sencillos tributos: el preciado oro, que sería como reconocimiento de la realeza del Niño; el aromático incienso, que se traduciría en dejar constancia de la Divinidad de Jesús; y la balsámica y relajante mirra, indicando su pertenencia a la calificación de Hombre, de ser Humano.

Vistos ambos conceptos, que son los que estamos viviendo, cabría hacer varias preguntas: ¿Estamos en un proceso bélico o guerreamos contra alguien? ¿Para que nos hacen estar en estado de alarma, incluyendo el toque de queda? ¿No será un intento de control de la población sin causa justificada? ¿Estamos utilizando el virus Covid-19 para convertir nuestro país en una dictadura de corte social-comunista? ¿Por que los partidos de la llamada “oposición” se alían a favor del Gobierno?

“¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: “Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo”, tú que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Lucas 6, 41-42)

No solo el COVID-19, nos destruye, afecta, mata y esta presente en todo el Planeta. Las acciones humanas son extremadamente peligrosas a la hora de mantener la deforestación continuada. Europa, ha dejado de lado la importancia de los valores forestales y agrícolas. Estamos destruyendo nuestros bosques a marchas forzadas. No debemos llevarnos las manos a la cabeza, porque la realidad es muy triste.

Aviso a navegantes el presente artículo no resulta agradable para nadie que se llame español, ya que vamos a ver si todavía quedan hombres y mujeres de verdad que aman a su Patria, o si por el contrario pertenecen al 99 por ciento de aborregados, miedosos y que cuando tienen un problema delante, actúan como las avestruces, escondiendo la cabeza bajo tierra.

Ahora dicen que comienza el concurso de ideas. La primera que les propongo: cambiarle el nombre. Por su forma, estructura y colorido actual, yo le pondría la Plaza del Caldo con Pimentón. Es un nombre sugerente, distinto, colorido y evocador. Para los nostálgicos del ligoteo caldoso, es un homenaje y recuerdo ideal. Para los nuevos progres, una denominación llena de “rojerío socarrón valenciano”.

En unos días, en España, se va a producir un evento de gran relevancia: por primera vez, los trabajadores autónomos van a salir a las calles y plazas de España, a reclamar lo que les corresponde por justicia y dignidad y que se les niega reiteradamente. Al parecer, los actuales gobernantes, no saben lo que tienen delante: el autónomo, es el auténtico creador de riqueza, no como ellos que solo saben vivir del sueldo subvencionado.

Nuestra tierra valenciana, ha sido siempre pionera, en casi todos los ámbitos, tanto del saber humano, como en sectores tan diversos como el económico, politico, social, urbanístico y cultural. Nuestra bonanza climática, nos hace ser destino de diferentes pueblos y culturas, que se van asentando a lo largo y ancho del territorio valenciano, creando diversas formas de población habitacional.

 
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