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Alfonso Gutierrez Caro
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Alfonso Gutierrez Caro
El director canadiense Denis Villeneuve vuelve con un film inquietante, desasosegante e hipnótico
Tras dejar el listón bien alto el pasado año con ‘Prisioneros’, el director canadiense Denis Villeneuve vuelve a la cartelera con ‘Enemy’, un film inquietante, desasosegante e hipnótico que adapta la novela ‘El hombre duplicado’ de José Saramago. ‘Enemy’ nos cuenta la historia de Adam (Jake Gyllenhaal), un introvertido e inseguro profesor de historia que se halla instalado en una vida monótona, repetitiva y carente de alicientes. Todo eso dará un vuelco cuando, por mera casualidad, descubra en una película a un actor de tercera que resulta ser idéntico físicamente a él. Dará comienzo entonces una insana obsesión por descubrir quién es esa persona, cómo se llama, qué hace y por qué diablos es exactamente igual a él. Esta búsqueda aportará a Adam la emoción que su vida precisa pero a un alto coste, zambulléndose a sí mismo y a cuantos tiene cerca en un mar de inquietud.


Enemy
Lo que más llama la atención de ‘Enemy’ es lo sobrado que anda Villeneuve para crear atmósferas opresoras, enrarecidas y desasosegantes. Es increíble cómo puede hacer que una simple escena panorámica de Toronto te haga sentir tal sensación de agobio e irracional mal rollo con la simple presencia de esos colosos inmóviles que de alguna manera amenazan a todo aquel que pasa por allí. Una intranquilidad presente en todo momento, en cada insignificante rincón. Esta es una película en la que no ocurren grandes cosas, no hay aquí hechos fabulosos ni escenas excitantes, siendo una de las grandes cualidades de ‘Enemy’ la de crear verdadera tensión e intriga prácticamente de la nada, con hechos en su mayoría cotidianos, cuatro personajes y cuatro escenarios. Por supuesto también cuentan a la hora de crear esta atmósfera malsana las oscuras escenas de interiores, algunos pasajes oníricos, la cuidadísima fotografía y esa inquietante música de ambiente, elementos todos que ayudan a meterte de lleno en esta compleja y fascinante película.

‘Enemy’ es el show de Jake Gyllenhall, actor que parece haber alcanzado ya la madurez interpretativa y que se luce y de qué manera dando vida a dos personajes diametralmente opuestos (uno callado, humilde y con graves dificultades para relacionarse; el otro engreído, retorcido y echado para adelante), manteniendo él solito el 90 % del peso de la película. Si en ‘Prisioneros’ ya estaba soberbio, aquí deja ya a las claras que estamos ante una apuesta segura. Un actor ya de presente. Le acompañan las hermosas Melanie Laurent (vista en ‘Malditos Bastardos’ y ‘Beginners’), Sarah Gadon y la veterana Isabella Rosselini en el papel de la intrigante madre del protagonista.


Enemyposter
La película de Villeneuve es de esas que muestra muchas cosas, imágenes sugerentes, frases a medio decir, pero que al final explica más bien poco. ‘Enemy’ es un thriller psicológico, una película de marcada naturaleza introspectiva que pone de relieve temas tan antiguos para el hombre como la identidad y la relación con el prójimo y los miedos que ésta provoca. En ella se advierten ambientes lynchianos y ciertos momentos kafkianos, esa ansiedad y manía persecutoria, en los que el surrealismo que se haya planeando como una sombra sobre toda la película salta a la palestra. ¿Es todo un problema de desdoblamiento de la identidad? ¿Sueños, deseos de escapar? ¿Es un gemelo, un siamés, un clon? Preguntas todas que asaltan durante la hora y media de metraje y de la que quedan variadas interpretaciones.

Un punto crítico de la película es su, para algunos, muy discutido final, momento que puede llegar a resultar frustrante si no se sabe lo que se ha ido a ver. ‘Enemy’ no es un conjunto de respuestas, es un conjunto de preguntas. Es un viaje oscuro, turbado, a los deseos más ocultos, a las inquietudes más profundas del ser humano. ‘Enemy’ es de esas películas que requieren de más de un visionado para captar la multitud de detalles que se nos presenta, para hilar entre las diferentes partes y juntar las piezas de este obsesivo puzle de la identidad.

Artículos del autor

Es un buen biopic que nos narra la auténtica lucha que llevaron a cabo miles y miles de personas, en los años ochenta ante el avance de esa nueva y terrorífica enfermedad llamada SIDA.
Al principio de la película se nos advierte de que la vida en el espacio es imposible, pero lo cierto es que todo, absolutamente todo lo que viene después tiene que ver con la vida. Vivencias intensas, emocionantes, apasionantes.
 
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