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‘Dallas Buyers Club’, la vida con SIDA

Película dinámica, muy bien construida y que raya a un magnífico nivel actoral
Alfonso Gutierrez Caro
martes, 11 de marzo de 2014, 07:54 h (CET)
Ron Woodroof es la viva imagen del estereotipo de tipo duro texano, rudo y malhablado, de escasos modales y homófobo. Además de todo eso es un mujeriego, un alcohólico y un drogadicto. Vamos, una autentica pieza. Una vida despreocupada y colmada de excesos que desemboca en un final que nunca habría imaginado. El principio del fin tiene lugar un día cualquiera cuando Woodroof sufre un pequeño accidente laboral por el cual pierde el sentido y es llevado a un hospital. Allí los médicos, tras realizarle una serie de pruebas y análisis, le darán la fatídica noticia de que tiene el virus del VIH.

Treinta días, esa es la esperanza de vida que los médicos le dan a Woodroof el cual, incrédulo e irascible, hará de la negación su bandera hasta que el agravamiento de su enfermedad le haga tomar otras cartas en el asunto. Comienza entonces una búsqueda contrarreloj de medicamentos o cualquier tipo de remedio que le ayude a sobrellevar su día a día y alargar lo máximo posible su vida.

‘Dallas Buyers Club’ es un buen biopic que nos narra la auténtica lucha que llevaron a cabo miles y miles de personas, en los años ochenta ante el avance de esa nueva y terrorífica enfermedad llamada SIDA. Se podría decir que es una película sobre la enfermedad en la que se nos muestra la cara más oscura de las compañías farmacéuticas y los organismos de sanidad, aquella en la que impera el dinero y los contratos, por encima de las necesidades reales de los enfermos. Pero ‘Dallas Buyers Club’ también es una película sobre los excesos y sus consecuencias, sobre la intolerancia y los prejuicios y cómo estos quedan aparcados cuando lo que une a las personas es algo más profundo que la mera orientación sexual.

El director Jean-Marc Vallée construye una película entretenida y muy interesante apoyada en personajes tan reales como carismáticos. ‘Dallas buyers club’ es Matthew MConaughey, quien parece haber dejado definitivamente atrás su etapa de ‘galán de comedia romántica’ para meterse en la piel de personajes mucho más arriesgados y conflictivos. Aquí lo borda dando vida a un tipo nervioso, vicioso y pendenciero para el que tuvo que adelgazar cerca de treinta kilos, aportando fiereza y emotividad a su demacrado personaje. Un hombre que no se detendrá ante nada ni nadie por conseguir el objetivo más básico: seguir vivo. Una actuación que le ha valido el Oscar y que, junto a su estelar papel en la serie ‘True detective’, le colocan como uno de los mejores intérpretes del momento. A su lado destaca y mucho Jared Leto, que al igual que su compañero Matthew ha ganado este año el Oscar, el Globo de Oro y todo premio que s ele ha puesto por delante. El actor y cantante hace el rol de Rayon, un travesti en fase terminal de la enfermedad que dará más de una lección moral a Woodroof. Un personaje sorprendente y ciertamente adorable que es fundamental en el cambio interno que sufre el protagonista.

‘Dallas Buyers Club’ es una película dinámica, muy bien construida y que raya a un magnífico nivel actoral. Además es de esas películas que te dejan con buen sabor de boca, un canto a la vida, a la lucha por la supervivencia en un momento en el que el miedo y el desconocimiento ante una enfermedad tan terrible como el SIDA ponen en jaque las vidas de millones de personas.

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