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La beca del rico

Rafael Torres Rafael Torres
martes, 5 de julio de 2022, 08:01 h (CET)
MADRID, 4 (OTR/PRESS) De Isabel Díaz Ayuso se pueden decir muchas cosas, casi todas ellas fruto de la estupefacción que producen sus dichos y sus hechos, pero no que no sea una mujer en sintonía con una cierta modernidad, concretamente con aquella que va aboliendo el decoro en todos los órdenes. En su caso, el decoro político. Su última ocurrencia, despojado ya el personaje de todo filtro, es la de entregar a los ricos lo que en cualquier país medianamente civilizado le corresponde a los pobres, las becas de estudio, una de las pocas cosas que les corresponden por ser pobres precisamente.

El razonamiento de la presidenta de la Comunidad de Madrid para justificar el desafuero lindante con el delito de dar becas a los estudiantes cuyas familias provisorias tengan ingresos superiores a los 100.000 euros anuales, es el siguiente por muy inconcebible que parezca: "Si una joven de 16 años puede abortar y la gente puede cambiar de sexo según su libre albedrío, ¿por qué no voy a poder yo pagarles los estudios de secundaria y bachillerato a los ricos?" En efecto, no se trata de un razonamiento, pero eso le da igual a ella, al que la asesora o fabrica su discurso delirante y, lo que es mucho más grave, a cuantos la votan en Madrid, que se ve que deben ganar todos más de 100.000 euros al año, más de 8.000 al mes, porque si no, no se entiende.

La verdad es que, en lo tocante a Ayuso, nada se entiende, y tampoco, desde luego, que esa iniciativa feudal pueda ser materia de debate. En todo caso, y sorprende que no se hayan iniciado ya las acciones pertinentes, materia judicial, pues desviar los recursos públicos destinados a quienes lo necesitan en beneficio de los que no, podría sonar, y a uno le suena bastante, a malversación pura y dura. Pero la haya o no la haya, lo que no puede haber es debate. ¿Debatir qué?

Pero es que, encima, y como a Isabel Díaz Ayuso cualquier enormidad se le antoja pequeña, no sólo les quiere dar becas a los ricos (una familia con esos ingresos es una familia rica), sino que se las quiere dar para que estudien en centros privados, y que de las pelas y de su reparto se encargue una empresa privada. ¿Alguien da más? A los ricos, difícilmente.

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