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La traición al pueblo encubierta mediante descalificaciones

Una reflexión sobre el engaño al pueblo a partir de tres opiniones desde la autoridad
Luis W. Sevilla
@LuisWSev
domingo, 1 de enero de 2012, 10:44 h (CET)

El  que va a ser mi último artículo del año había pensado dedicarlo a hacer balance de este intenso 2011, pero una vez más la inmediatez asalta las intenciones, y lo urgente e importante pasa delante de todo (como recomienda casi cualquier manual de gestión del tiempo).

Al tema. El jueves 29 Camen Maña publicaba en El País un artículo con título sin duda despectivo Esclavos del ‘trending topic’, en el que antes de empezar a leer ya se posiciona al lector ante una burla de los usuarios habituales del twitter. Por si el que iba a leer pensaba que solo el titular era sensacionalista los 3 puntos destacados antes del mismo (ideas fuerza o elementos principales) eran estos:

  • Twitter fuerza cada vez más decisiones políticas y empresariales
  • La Red no representa a la sociedad, pero se ve como un foro de líderes de opinión
  • ANÁLISIS: Vocerío digital vs. democracia

Vamos que de un plumazo la firmante advertía al lector de la malignidad e influencia de esa minoría de usuarios de twitter, y además el último punto, precedido de la palabra análisis en mayúsculas (para reforzar la categoría del texto al que enlaza), patea desde antes de entrar aquello que presuntamente analizará: la opinión digital se opone a la democracia.

El artículo en cuestión, firmado por el reconocido y premiado historiador de los medios de comunicación Romá Gubern, de 77 años, miembro en los años 70 del PSUC, es un texto de menos de 400 palabras en el que bajo el nada ámbíguo título de Vocerío digital vs. democracia el venerable anciano despacha en pocos mandobles a los usuarios al otro lado del teclado, sus capacidades, opiniones y derechos, despreciando a su vez a los gobernantes que han sido influidos por haber tenido en cuenta estas voces.

No es un fenómeno aislado sino una constante. El que fué padre de la constitución, Presidente del Congreso  y Rector de la universidad Carlos III Gregorio Peces-Barba, de 73 años, también nos dejaba unas magníficas perlas en un artículo de título mucho más ambíguo, Los indignados y la democracia. Desde el núcleo duro de nuestro sistema de gobierno leiamos un desprecio completo hacia la capacidad de pensar, opinar y manifestarse por parte de los ciudadanos. Como si todo estuviera ya hecho, terminado, y a los ‘usuarios’ no nos quedara sino pasar por el surco.

Y el que recientemente ha sido nombrado Ministro de Cultura, Jose Ignacio Wert (de solo 61 años) mientras tan solo era tertuliano de Intereconomía y otros menesteres, se dedicaba a tirar por los suelos los planteamientos populares con textos tan sutiles y fundados como Descifrando la indignación, en el que hay verdades tan irrefutables como estas: “Esto es lo que hay. Izquierdismo revolucionario, poco elaborado y menos realizable. Ausencia total de propuestas viables. Populismo, demagogia y explotación de los sentimientos antipolíticos“.

Son solo tres ejemplos de como miembros de sistema de gobierno utilizan su reconocida trayectoria para, aplicando el principio de autoridad, alzarse sobre todos las voces discrepantes y desacreditarlas. La auctoritas romana se basa en la incapacidad parcial del tutelado y es esto y no otra cosa lo que pretenden hacer creer a sus lectores: que la población que se expresa lo hace sin conciencia de las consecuencias de sus palabras, que no saben de lo que hablan, y que no hay que hacerles caso. La única conclusión que se saca de estos tres testimonios (son solo muestra de otros cientos) es que la voz de las personas anónimas debe ser ignorada.

Y ya de paso desprecian el conjunto del comportamiento: reunirse, manifestarse, tomar decisiones juntos y hacerlas públicas. Y también censuran el medio elegido: internet, las asambleas, las manifestaciones. Por supuesto las reivindicaciones no se quedan fuera, sin importar cual sea el fondo: reforma de la ley electoral, rechazo a la actual partitocracia y a la democracia representativa, o sumisión a los mercados.

Pero no es verdad lo que nos dicen. A pesar de su trayectoria, a pesar de su experiencia, el tema sobre el que están opinando no forma parte de su campo de conocimiento y lo que es más grave, están emitiendo su opinión con una reconocible y desaprensiva falta de honestidad. Vicenç Navarro, otro anciano de 74 años se encargaba de explicarnos algunas de las falacias de uno de ellos en Gregorio Peces Barba, la democracia incompleta que tenemos, y los indignados, desmontando parte de las acusaciones, y desvelándonos los intereses de grupo que realmente defienden.

Y hay elementos fundamentales blanco de este desprecio que son exactamente lo contrario de lo que nos presentan. Las redes sociales, lejos de ser un vocerío, se han convertido en los elementos de comunicación entre personas que han conseguido burlar de forma notable el bloqueo del accedo a la información veraz que nuestros medios de comunicación perpetran (no es casualidad que las 3 opiones las podemos leer en El País, medio de prestigio y pretendidamente independiente). También han permitido a los periodistas y a los políticos conocer de primera mano las opiniones de las personas sobre las que recaen las acciones de gobierno, rompiendo el muro de impenetrabilidad que rodea al poder. Y las manifestaciones, las acampadas y las asambleas nos han dotado a unos pocos millones de miles de personas de una experiencia social y política al margen de los cánones y de lo impuesto por la sumisión a la partitocracia irrepresentativa.

Entre la crisis y los movimientos sociales, más la fiscalía anticorrupción y las redes sociales hemos conseguido tener acceso a una cantidad y calidad de información y de experiencia vital que nos ha transformado en ciudadanos más conscientes, más despiertos y más plenos. Nos da perspectiva para descubrir el engaño de la falsa autoridad, y para desmentir su pretendida capacidad de velar por nuestros intereses a través de mecanismos cuya complejidad dicen que ignoramos. Ya sabemos que su desprecio solo es un intento de mantenernos a raya, porque saben que cuando una persona descubre la verdadera libertad y la verdadera naturaleza del mundo que le rodea, se vuelve insumiso e incontrolable.

Este 2011 se acaba pues echando la vista atrás y paladeando este levantarse de tantos millones de personas en tantas partes del mundo, conectados por mecanismos de empatía y comprensión de que las circunstancias que vivimos no son ni permanentes ni inexorables. Hemos despertado, estamos aprendiendo, y queremos un mundo que podamos vivir todos. Somos el pueblo, todos los ciudadanos, y queremos (y sabemos que podemos) participar en todas y cada una de las tomas de decisiones que nos afectan. No creemos en los guardianes de la verdad, queremos conocer sus acciones con detalle, y no aceptamos que nadie que nos desprecia pretende que va a hacer algo por nosotros. Ya sabemos que es mentira.

El 2012 que empieza va a ser un año de crisis económica planetaria, y de rechazo a los sistemas de gobierno que bajo el falso enunciado de democracias son plutocracias al servicio de las oligarquías económicas y en contra de las necesidades  y los intereses de la población más desfavorecida. Va a ser un año duro y movido, pero muchos vamos a ver su llegada mirándolo a los ojos sabiendo que no estamos solos, que somos legión. Que no perdonamos ni olvidamos, y que vamos a estar aquí para que este sistema acabe y empiece uno más humano que nos sirva a todos.

Hemos despertado y no os vamos a dejar dormir. Esperadnos.

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