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Etiquetas | Columna humo

Por navidad, sorteamos una puta

El desprecio sexual a la mujer salta a la vista en cada anuncio, en cada programa de televisión

De las mujeres florero hemos pasado a las mujeres "sexuelo"
Pedro de Hoyos
miércoles, 21 de diciembre de 2011, 08:13 h (CET)

Perdónenme si hoy no me extiendo, me iba ya a la cama cuando el ordenador me ha tocado en el hombro y me he vuelto a ver su pantalla. Lo primero en que me he fijado es que el pobrecito estaba muy colorado, abochornado, se le habían puesto las mejillas de color salmón. Cosas que sólo le pasan a quien todavía siente vergüenza, algo que se está perdiendo en nuestra sociedad en la que todo vale.

Resulta, me dice la pantalla, que en Cantabria alguien ha anunciado por diversos comercios locales que se sortea una puta. Así como lo oyen. Eso sí, al parecer hay que comprar previamente el boleto, no ocurra como en el chiste aquel. Y el boleto vale 20 euritos de nada. Y si tienes suerte te toca una noche de hotel con una puta. Ah, y una botella de güisqui por si te aburres.

A veces no entiendo el mundo, señal de que voy teniendo demasiados años y evoluciono a ritmo distinto del que lleva la sociedad tan encantadora en la que me veo inserto. A mi humilde entender ése es un acto de desprecio a la mujer, no hay mayor desprecio a un ser humano que convertirlo en cosa, tratarlo como a una cosa, cosificarlo. Por cierto, veo que el tratamiento de texto de Word acepta el término sin subrayármelo de ese rojo faltón que indica que le has dado una coz al diccionario, ergo la palabra es buena para Bill Gates y sus teleñecos en España. 

No se trata ya de defender lo que antes se llamaba la moral pública, de eso ya no quedan restos en una sociedad que valora a las mujeres más cuanto más pronunciado sea su escote, cuanto más corta sea su falda, sino de defender a las mujeres en general, de valorarlas como seres humanos, con valores más importantes que el tamaño de sus glándulas mamarias o la redondez de sus caderas. El desprecio sexual a la mujer salta a la vista en cada anuncio, en cada programa de televisión. Ah, sí, cabe decir además que muchas de ellas se autodesprecian pues aceptan ser valoradas por lo buenorras que están, poniendo por delante sus atributos femeninos a otras cualidades intelectuales, espirituales o simplemente humanas. ¿O no?

Tanto dinero gastado en asociaciones feministas y seguimos considerando a las mujeres como un objeto, de las mujeres florero hemos pasado a las mujeres "sexuelo". Mujeres "sexuelo" para vender colonias, coches o vacaciones en el Caribe. ¿Dónde están los organismos de defensa de la mujer que no se lanzan al cuello de los anunciantes de coches con señoras preorgásmicas o de los modistos para mujeres con talla de niña?
 
Me pregunto por la integridad moral (¿o debería decir amoral?) del individuo que se permite la genial idea de sortear a una señora. Las risas que habrá echado creyéndose el más ingenioso, el más divertido, el más hipersupermegaguay de Cantabria. ¿Cómo educará a sus hijos semejante engendro? ¿Qué pensarán de él, seguramente en silencio, su mujer o su madre? Bueno, pues ya les digo que hasta mi ordenador se ha sonrojado.

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