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Puntos limpios en España: una herramienta clave y tristemente desaprovechada | |||
Su uso sigue siendo marginal frente al contenedor convencional | |||
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La gestión de residuos urbanos ha avanzado mucho en España desde hace una década, pero los puntos limpios se siguen usando mucho menos de lo que se debería. A pesar de la proliferación de estas instalaciones (más de 1.700 fijos y cerca de 190 móviles distribuidos por todo el territorio nacional), su uso sigue siendo marginal frente al contenedor convencional. Y es algo que resulta paradójico, porque los municipios están aumentando su inversión en centros para recoger materiales que no pueden ir a contenedores tradicionales, pero los ciudadanos los desconocen. En un escenario como este, en el que hay incluso soluciones integrales para empresas y sectores enteros como el de gestión de residuos en Reciman, sorprende ver cómo hay una falta de compromiso, o más de concienciación, entre la ciudadanía. ¿Por qué no aprovechamos al máximo una herramienta que es clave para reciclar, para reducir los vertederos, para evitar sanciones? Qué frena el bueno uso de los puntos limpios Pues una de las principales razones por las que sucede esto es porque hay unas barreras importantes que impiden usar estos puntos como se deberían, y los motivos los vamos a ver a continuación: Falta de accesibilidad y horarios adecuados Muchas instalaciones carecen de señalización clara, horarios amplios o personal que ayude a clasificar residuos adecuadamente. La OCU ha señalado en varias ocasiones que un buen punto limpio debe estar bien señalizado, limpio, accesible y ofrecer orientación técnica a los usuarios para saber qué depositar y dónde. La realidad es que muchos de estos recintos solo funcionan en horario laboral, lo que dificulta su uso por parte de quienes trabajan, especialmente en municipios pequeños donde los trayectos son largos, y la información suele ser muy escasa, por no hablar de la falta de orientación. Desconocimiento y falta de concienciación Parte de la ciudadanía simplemente no sabe qué depositar o dónde ir. Según el MITECO, España logró reciclar solo el 40,5 % de los residuos municipales en 2020, lejos del mínimo del 55 % exigido por la UE para 2025. Gran parte de la mejora pasaría por aprovechar al máximo los puntos limpios, especialmente para residuos voluminosos, tóxicos o electrónicos. Navarra, por ejemplo, recogió 13.000 toneladas de voluminosos en 2024, de las cuales 1.300 se arrojaron ilegalmente en la vía pública. Normativa confusa y sanciones poco conocidas España aprobó en 2025 el Plan Estatal Marco de Gestión de Residuos (PEMAR) 2024‑2035, que impone objetivos y orientaciones estrictas para la recogida selectiva y reutilización. Sin embargo, el ciudadano medio no conoce estas metas ni las consecuencias de incumplirlas, y pocos saben que el abandono de voluminosos es un delito que puede llevar a sanciones de hasta 750 € o más según la zona de España. La falta de visibilidad sobre los beneficios o sanciones limita el impulso real hacia su uso. Qué beneficios aportan los puntos limpios cuando se aprovechan ¿Sirven lo puntos limpios de algo? Es una de las preguntas más comunes entre la población, y la respuesta está aquí mismo: Reducción de vertederos y mejora del reciclaje Los ecocentros están diseñados para recoger residuos que no pueden ir a contenedores comunes. Estos residuos pueden ser muy contaminantes y caros de gestionar. Y estamos mejorando a la hora de separar residuos, pero también estamos muy lejos de las metas impuestas de cara a 2030 en este sentido. Economía circular y recursos recuperados Lodos, aceites, plásticos… toda esta carga puede revalorizarse si llega al punto limpio correcto. Reciclarse para emplearse con otros fines o simplemente tratarse como es debido para evitar la polución. Menos contaminación y salud protegida Los residuos peligrosos, si se mezclan con basura común, generan filtraciones tóxicas que pueden contaminar el agua, el suelo o incluso el aire. Los ecocentros cuentan con infraestructuras específicas para tratarlos y evitar riesgos sanitarios serios. Qué falta para que los ciudadanos aprovechen esta opción Hay muchas formas de incentivar el uso de los puntos limpios. De hecho, se ha demostrado que si se llevan a cabo campañas que den algún tipo de compensación a la población, o incluso descuentos en tasas, esta se vuelca mucho más con el uso de estos ecocentros. Pero no basta solo con eso, hay que invertir en estos puntos limpios y aumentar su presencia en las ciudades y pueblos, reduciendo las distancias para facilitar la gestión de estos residuos. También es importante informar y formar a la población, visibilizar el problema y las sanciones que hay para que las personas sepan realmente lo importante qué es usar estos puntos. Los puntos limpios son fundamentales para la gestión circular de los residuos, pero muchos se siguen usando mucho menos de lo que se debería, sea por falta de información, motivación o accesibilidad. Si queremos cuidar el mundo en el que vivimos y gozar de una mejor salud, debemos volcarnos con su uso. Sea por nosotros o por las generaciones venideras. |
José Montero, abogado nacido en Bilbao, con bufete en esta ciudad, en Madrid y Bruselas, lleva veinticinco años trabajando y en su historial tiene ya setenta mil sentencias. Trabajo duro, trabajo que el común de los mortales entiende poco, es difícil moverse entre la complejidad de las leyes.
Durante los siete primeros meses de 2025 todas las comunidades autónomas de España han superado el precio máximo histórico del alquiler. Esto quiere decir que en todas las comunidades ya se han sobrepasado los precios máximos alcanzados en los años de la burbuja inmobiliaria de 2007, según los datos del Índice Inmobiliario Fotocasa, que mide el precio de la vivienda en alquiler en España desde el año 2006.
Estancada como está en el Congreso la medida de la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales, el gobierno del Principado de Asturias ha ido más allá y ha encargado a consultoras independientes un programa piloto para evaluar el impacto de reducir la jornada semanal a cuatro días y 32 horas.
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