Es una medida drástica, la excomunión, que en estos últimos tiempos se está aplicando y creo que será una actuación apropiada. La Iglesia Católica es una institución divina, no humana, y por tanto es inmutable. La Divina Eucaristía es la vida de la Iglesia, ella es el principio y el fin de todo, pues es la PRESENCIA REAL DE CRISTO VIVO, VERDADERO DIOS Y VERDADERO HOMBRE, Y SU PRESENCIA ES INMUTABLE. Pues lo que he vivido y sufrido es ver su desacralización y abandono que aumenta continuamente. Solo y abandonado en los sagrarios y repartido de mano en mano como una galleta. Esto, que lo he repetido infinidad de veces, vuelvo a insistir, pues algún acontecimiento que viene del cielo, a la vista de la situación de la Iglesia y de la sociedad, está a punto de ocurrir. Y de paso quiero decir que muchos miembros de la jerarquía y del clero, arribistas y vividores, tenían que ser excomulgados.
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