Hace aproximadamente un mes, desde algunos medios se realizó una acción especial para analizar y difundir los problemas que plantea el consumo de pornografía. Uno de los datos que llaman la atención es que la adicción a la pornografía no es solo un problema de niños y adolescentes. Es también un problema serio para adultos.
La pornografía en adultos muestra que este producto que cosifica a las personas, sobre todo a las mujeres, es causa y síntoma de una incapacidad para la relación con el otro. No se aborda bien la adicción a la pornografía sin entender el problema antropológico que tiene detrás. La sexualidad sana es apertura y supone haber superado la angustia de ir más allá de uno mismo, de buscar respuesta en el diferente. El consumo adictivo por parte de una persona mayor es el indicio de que esa persona no ha madurado de forma adecuada y prefiere la soledad al reto y al gusto de la relación con otra persona, que requiere utilizar la palabra, exige algún tipo de donación, demanda alguna forma de acogida.
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