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Aborto a mansalva. I. Montero, la reencarnación feminista de Herodes el Grande

“Si una madre puede matar a su propio hijo en su propio cuerpo, ¡qué razón hay para que no nos matemos unos a otros!”, Madre Teresa de Calcuta
Miguel Massanet
jueves, 19 de mayo de 2022, 08:56 h (CET)

Por mucho que nos pudiéramos imaginar que era capaz de hacer, si se le permitía, esa ministra de Igualdad, un ministerio, como muchos de los otros, creado ad hoc para ella y para satisfacer las ansias de poder de los comunistas de Podemos, una señora, Irene Montero, de estas comunistas resabiadas e intransigentes que, a lo que pudiéramos calificar de pobreza intelectual, viene añadiendo una falta absoluta de sentimientos humanitarios que la colocan en la línea de personajes contemporáneos amorales que, sin duda alguna, se pueden considerar como una aberración de la naturaleza, si nos fijamos en sus contradicciones, sus poco meditados intentos de justificar sus acciones en política y sus contradicciones entre su propia maternidad y el nulo sentimiento caritativo hacia aquellos seres vivos, de complexión humana en su primera fase de desarrollo, a los que no le importa, en absoluto, convertir en mártires de la comodidad, inhibición maternal, respeto por la vida, ausencia de sentimientos, ignorancia y miedo a lo desconocido de aquellas mujeres que, incapaces de tomar las precauciones precisas para no quedar embarazadas, ante el problema que les pueda representar un embarazo de nueve meses, la vergüenza de reconocer haberse acostado con alguien o la inconsciencia de quien no tiene la madurez precisa para saber contener sus instintos primarios, cuando la pasión les acecha, no tiene el menor miramiento cuando se trata de privar, a su hijo, de la vida.


Alguien, la señora Montero, cuyas iniciativas han estado jalonadas por sendos fracasos, tenía que intentar demostrar que, de su ministeriotenía que salir algo interesante que justificara su paso por el mismo que, por el momento, sólo había servido para gastar dinero a espuertas, satisfacer a sus amigos y parientes y despilfarrar, como ha sido el caso de los 22.000 millones que se le han asignado, cuando a tantos otros destinos sociales les hubieran servido para mejorar su situación.


Sus obsoletas teorías libertarias y el falso derecho que les atribuye a las mujeres a disponer de su cuerpo ( y del ser que ha concebido en su vientre), con absoluta independencia de la ética, la moral, el respeto por la vida ajena; a lo que pudiéramos añadir consideraciones de índole práctica como la falta de nacimientos en España que, paradójicamente, se pretende cubrir mediante emigraciones de país de culturas distintas, religiones ajenas, mentalidades que, en muchas ocasiones, difícilmente se pueden adecuar a las nuestras.


Y es que, señores, de esta persona de feminismo recalcitrante y un odio larvado a la sociedad que no comulga con sus excentricidades, no podemos dejar de pensar que tiene lo que se pudieran concebir como una simbiosis, salvando las distancias, entre Herodes I, el Grande y lo que se pudiera entender como el shaktismoindúde la diosa Kali, en lo que representa el aspecto airado y destructivo de la divinidad. Bajo una apariencia de mujer corriente late un odio evidente hacia la derecha y cualquier connotación de ella con lo que representaba la mujer, ama de casa, madre cariñosa, encargada de la educación de sus hijos y del cuidado de su marido, sin que, por ello se tenga que mostrar la intolerancia de quienes piensan que estas circunstancias pueden obstaculizar su preparación, auto estima,  su promoción en la sociedad y en cualquier clase de profesión; porque hay cientos y miles de mujeres que vienen demostrando cada día, en sus respectivas ocupaciones, que esta posibilidad continúa existiendo en toda España.


Como siempre en este paísen el que vivimos, en ocasiones irreconocible, parece que estemos empeñados en ignorar las tendencias que se van desarrollando en otras naciones en las que, con más experiencia que en la nuestra, en un estadio social más avanzado y en las que se han pasado por los diversos estadios de lo que se pudiera definir como la historia del aborto en el país, tal y como sucede en los EE.UU, se están produciendo reacciones en contra de semejante práctica criminal. La sentencia que se está ultimando en el TS de aquella nación, cuyo contenido se viene reflejando ya lo que piensan una multitud de ciudadanos americanos, que opinan sobre semejante crimen, por parte de los abortistas contra seres nonatos, víctimas propiciatorias del sadismo de aquellos que, hipócritamente, encuentran normal matar a un ser con características humanas y, a cambio, se lamentarían y pedirían venganza si, el crimen, se cometiera con un recién nacido.


Como era de esperar el señor Biden, presidente de la nación americana, pretende afirmarse como católico, cuando demuestra con su actitud y sus palabras todo lo contrario, dando apoyo directo, incondicional y absoluto a los abortistas que siguen reclamando que se aplique la normativa que se ha venido utilizando favorable al aborto. La ministra Montero, desoyendo a sus colegas americanos, sigue emperrada en sostenella y no enmendalla, actitud común en aquellas personas incapaces de reconocer sus errores, insistiendo en mantener lo que no es más que una cacicada, modelo de la izquierda radical que nos está gobernando.


Una ley que, como es de esperar de los partidos de centro y derecha, va a ser recurrida ante el TC. Pero una medida que no podemos negar que, si aquel tribunal del que depende declarar la constitucionalidad o inconstitucionalidad de una norma, hubiera cumplido con su misión con diligencia y eficacia, esta cuestión del aborto ya haría años que estaría resulta y no sería motivo de continuos vaivenes, siempre a expensas de lo que les ha convenido a cada partido político. De hecho, la demanda de 70 miembros del PP data de junio del 2010. Debemos de reconocer que parece ser práctica habitual del alto tribunal el dejar en barbecho aquellas cuestiones en las que, sus miembros, se han de mojar en un sentido u otro, sabiendo que, en cualquier caso, van a salir trompicados. Ya ha sucedido con el tema de la homosexualidad y con muchos otros en los que, su abulia o falta de diligencia, han llevado a que en esta nación se hayan promulgado leyes que eran inimaginables que pudieran tener vigencia, en un Estado de derecho como era el nuestro.


Cuando se tiene un gobierno cuya intención manifiesta es la de darle carpetazo a la Constitución de 1978, no se puede esperar que se muestre especialmente dispuesto a que situaciones anómalas, que además favorecen sus ideas políticas, pudieran ser agilizadas o puestas en cuestión. No olviden que, sobre este ejecutivo, ya pesan varias sentencias de inconstitucionalidad, debidas a sus actuaciones precipitadas y, como se ha demostrado, ilegales sobre los derechos de los ciudadanos, en el caso de la pandemia del coronavirus. 


Curiosamente, la propaganda de la izquierda, el lavado constante de cerebros, el control de la mayoría de los medios de comunicación existentes en este país, el apoyo de un separatismo interesado en mantener al señor Sánchez en el poder, sabedores de que el momento dulce que esta viviendo este grupo subversivo se acabaría de entrar a gobernar cualquiera de los partidos de la oposición, han ido permitiendo que la hábil gestión de los temas más propicios al desgaste del gobierno hayan quedado camuflados, debilitados y desechados por una opinión pública que, en general, es propicia a dejarse llevar de lo que dicen los medios informativos.


Una chica que no tenga 18 años no puede beber una cerveza, una que sólo tenga 16 puede libremente abortar sin, ni siquiera, tener que informar a sus padres antes de hacerlo.  Una simple sicóloga que, con toda seguridad, no había ejercido nunca. Una señora que ha demostrado un infantilismo sumamente peligroso, al incorporarlo a su tarea como ministra y unapersona de escasos recursos intelectuales,incapaz de recapacitar sobre un tema tan espinoso, difícil y de consecuencias tan terribles, como es el de disponer de la vida de unos seres inocentes, consistiendo que ponga en solfa mediante una ley inconstitucional que va a permitir que cualquiera que tenga la idea de abortar pueda hacerlo, incluso teniendo solo 16 años. Si en la actualidad, en España se vienen registrando, anualmente, más de cien mil abortos; fácilmente podemos colegir que, en años sucesivos, esta cantidad va a quedar superada sustancialmente.


O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, nos vemos incapaces de aceptar el ver cómo, los partidos de la oposición, parece que siguen en Babia y han entrado en una fase de aparente tregua, respecto a la serie de insensateces que van jalonando la acción gubernamental. No sabemos si el señor Feijoo, tiene clara su misión y si piensa, a nuestro modesto entender, erróneamente, que, si seguimos con los paños calientes, tolerando la actividad destructiva gubernamental, vamos a mejorar el sentido del voto por parte de quienes, hasta ahora, no nos han votado nunca. No dejemos de tomar en cuenta que, en algunas encuestas, ya se le atribuye, a VOX, un importante crecimiento de sus votantes, en detrimento de una postura del PP, a nuestro entender absurda, de enfrentamiento con dicha formación política, en el empeño de demostrar que somos más demócratas, más tolerantes (¿qué pasa con este lapsus de las “nacionalidades”) más dispuestos a pactar o a dejar que, como viene sucediendo desde hace mucho tiempo, se nos vaya toreando a gusto, a cuenta de ilusiones vanas de que hay posibilidades de tratar de tú a tú con estos socialistas  que, hoy en día, tienen todo el poder en sus manos y la habilidad de convencer con facilidad a sus seguidores de la “peligrosidad” de la derecha.


Veamos, ahora, el profundo pensamiento que nos trasmite Eduardo Galeano: ” Vivimos en un mundo donde el funeral importa más que el muerto, la boda más que el amor y el físico más que el intelecto. Vivimos la cultura del envase, que desprecia el contenido”.

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