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Etiquetas:   Embarazo   Fisioterapia   Cirugía  

¿Cirugía o fisioterapia para corregir la diástasis?

La diástasis abdominal es una alteración funcional y tiene solución
Redacción
@DiarioSigloXXI
martes, 1 de octubre de 2019, 12:29 h (CET)


Mantener una tripa de semanas de embarazo tras dar a luz puede deberse a problemas clínicos tanto en la pared abdominal como en el periné que afectan a la calidad de vida e impiden que el cuerpo de la mujer vuelva a ser el mismo. El crecimiento del bebé en la tripa hace que el abdomen cambie de tamaño en poco tiempo y desplaza órganos como los intestinos o la vejiga. Tras el parto todo debe volver a su sitio y recolocarse como estaba. La diástasis de rectos es un problema muy frecuente que afecta al 100% de las mujeres tras el embarazo tanto a medio como a largo plazo; no es una alteración estética sino funcional y tiene solución.

“Desafortunadamente, el postparto sigue siendo un tema tabú debido a la idea errónea de que la felicidad de ser madre puede con todo. ¡Y no es así! Es una fase en la que la mujer debe aceptar su nuevo papel, con un cuerpo distinto y con las alteraciones hormonales que acompañan”, defiende Beatriz Fernández Escudero, doctora especializada en cirugía general y aparato digestivo. “Tenemos que pensar en la cavidad abdominal como una ‘caja’ cuyas paredes están formadas por los músculos y la columna vertebral. El abdomen tiene la capacidad de cambiar de tamaño cuando el bebé crece; además ese crecimiento es rápido y provoca muchos cambios. El útero desplaza el intestino delgado y el colon, también la vejiga; por eso notamos cambios en la digestión (gases, hinchazón, digestiones pesadas…) y sensación de ganas de orinar más frecuentemente”, explica la doctora.

“Tras dar a luz todo debe recolocarse en esa ‘caja’ como estaba antes para así volver a funcionar correctamente. Si el abdomen ahora es mayor, la caja es más grande, los órganos se recolocan ocupando ese nuevo espacio que ahora tienen. Qué zona de la cavidad abdominal es la que más fácilmente quedará debilitada, “dada de sí”, como es de esperar la zona más débil, la línea donde se unen los rectos y la pelvis. Justo en la línea alba, donde se unen los rectos, sólo tenemos una capa de tejido, no hay músculos delante ni detrás, por eso es más débil. Este es el motivo principal de la diástasis que afecta a casi el 70% de las mujeres tras el embarazo”, asegura Fernández Escudero.

Tratar la diástasis con fisioterapia




Cuando hay diástasis la columna lumbar trabaja en un ritmo constante de sobrecarga y se adoptan malas posturas; de ahí el frecuente dolor lumbar de quienes la padecen. Para recuperar el tono del abdomen y conseguir que la separación de la línea alba se reduzca y se aproximen los músculos rectos, lo indicado es la fisioterapia dirigida por especialistas. Si la musculatura profunda trabaja de forma adecuada, estos músculos (oblicuo mayor, oblicuo menor y transverso) ejercen la fuerza y la consistencia para mantener el volumen intraabdominal adecuado.

“El objetivo de la fisioterapia en el tratamiento de la diástasis es transformar un abdomen dañado en un abdomen competente recuperando su funcionalidad y trabajando toda la musculatura para aproximar los músculos rectos. Desarrollamos un tratamiento basado en un sistema de ejercicios específicos del abdomen complementado con el uso de una faja que ayuda a recuperarse, ya que trabaja para aproximar los rectos del abdomen y en conseguir que este vuelva a ser funcional. Los resultados son visibles desde las pocas semanas y, si se siguen las instrucciones, la mayoría de pacientes nota una enorme mejoría pasados 21 días (3 semanas)”, afirma Rafael Vicetto, fisioterapeuta especializado en ureginecología y creador del tratamiento StopDiastasis.com, pionero en España en la recuperación del abdomen tras el parto.

Diastasis abdomen“Como cirujana, mujer y madre estoy convencida de que hay que hacer una estrategia multidisciplinar y especializada para conseguir una recuperación global de la mujer tras el embarazo, tanto física como fisiológica. En aquellos casos en los que tras el tiempo de tratamiento dirigido por fisioterapeutas no se consigue un cierre completo de la diástasis se debe pensar en la cirugía como parte de la estrategia”, explica la doctora.

Cuando la recuperación guiada por un fisioterapeuta especializado no es suficiente debido a la agudeza de los daños producidos por la diástasis existiendo una gran separación de los rectos abdominales, hernias que no remiten en su totalidad con un programa específico o conseguir una mejora en la zona inferior pero no en la superior que suele ser la más afectada por la diástasis será necesario recurrir a una intervención quirúrgica.

¿Cuándo es necesaria una intervención quirúrgica?




La cirugía debe plantearse en diástasis mayores de 3cm o de 2,5 cm, pero sintomáticas; siempre y cuando se haya completado el plan de los fisioterapeutas. Según el doctor Machado, “los requisitos para poder realizar la cirugía son: diástasis abdominal mayor a 3 centímetros, deseo gestacional cumplido, que hayan pasado al menos 6 meses del último parto o cesárea y haber completado un tratamiento de fisioterapia adecuada sin poder mejorar la sintomatología derivada de la separación de los rectos abdominales”.

La aplicatura de los rectos consiste en realizar un cierre mediante una sutura, unir los rectos a lo largo de toda la línea alba. Al realizar este cierre, se unen los músculos y la cavidad abdominal recupera su volumen fisiológico. Existen dos técnicas quirúrgicas para cerrar los rectos abdominales: una consistiría en realizar una abdominoplastia y una plicatura abierta de los rectos y otra la conocida como REPA, Reparación Endoscópica de Pared Abdominal.

La abdominoplastia está indicada en diástasis de rectos mantenidas a pesar del manejo de fisioterapeutas especializados siempre que hay un exceso de tejido, también denominado faldón abdominal. Se debe realizar cuando tras el embarazo queda piel sobrante y desvitalizada (con estrías, deshidratada, laxa) o cuando hay una acumulación importante de grasa periumbilical. Es fundamentalmente una cirugía plástica que mejorará el aspecto del abdomen y su funcionalidad. Se lleva a cabo mediante una incisión que quedará oculta con la ropa interior, en sentido horizontal en la parte inferior del abdomen. Desde este abordaje se puede resecar el exceso de grasa, cerrar la diástasis y reinsertar el ombligo. Es una cirugía muy efectiva con estupendos resultados estéticos.

La cirugía REPA está indicada en diástasis de rectos mantenidas a pesar del manejo de fisioterapeutas especializados en mujeres delgadas que no necesitan eliminar la grasa abdominal. Tiene la ventaja de ser mucho menos dolorosa ya que sólo precisa de tres mini incisiones que quedan ocultas con la ropa interior. Esta novedosa técnica permite realizar el cierre de la diástasis mediante cirugía endoscópica y tratar hernias umbilicales, si existieran, sin necesidad de abrir el abdomen. Es una intervención muy poco dolorosa, la recuperación es rápida y el ingreso es de 24horas.

“Las ventajas de la REPA frente a la abdominoplastia convencional son principalmente tres: un menor trauma quirúrgico por tratarse de una vía de abordaje endoscópica, la disminución del tiempo de baja laboral por presentar mínimo dolor y rápida recuperación así como que es una cirugía sin prácticamente cicatrices. Con la REPA somos capaces de reproducir la técnica de la abdominoplastia cambiando la vía de abordaje. Sin embargo, es importante aclarar que esta técnica está indicada para aquellos pacientes que no tengan flacidez cutánea”, explica el doctor Machado.

Fisioterapia en el pre y post operatorio




Antes de realizar una intervención, es importante que el paciente llegue lo más preparado posible. Así la fisioterapia preparará la zona abdominal consiguiendo un mejor pronóstico y postoperatorio. Gracias a un trabajo guiado y pautado, se puede conseguir que la musculatura de la faja abdominal y del suelo pélvico vuelvan a ejercer de sostén de los órganos situados en la cavidad que envuelven.

Después de la intervención es necesario mantener un seguimiento multidisciplinar junto a un fisioterapeuta. La garantía de los resultados tanto a medio como a largo plazo no sólo depende de la cirugía sino de que se siga trabajando la musculatura, el tono y la postura del abdomen. Lo indicado para que la evolución postoperatoria sea rápida, cómoda y funcional es que haya una valoración conjunta del cirujano y el fisioterapeuta. Tanto el drenaje linfático como el masaje terapéutico o el uso de radiofrecuencia (Indiba) son la clave para optimizar la recuperación.

“Con el manejo multidisciplinar se consigue una mejora muy significativa de la funcionalidad del abdomen. Tras la cirugía REPA se puede volver a la vida laborar a los 15 días. Lo primero en mejorar es el dolor lumbar, unos 10 días, para notar los cambios. A las tres semanas el ritmo intestinal se recupera, disminuye la sensación de pesadez y los gases. A las seis semanas el aspecto del abdomen ya se aprecia, más plano, con más tono, más estético. El ejercicio físico se debe introducir progresivamente a partir de la cuarta semana y siempre bajo la supervisión de un fisioterapeuta especializado”, aconseja Vicetto.

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