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Francisco Acedo
Francisco Acedo
Un 20% de pacientes oncológicos no fueron diagnosticados en nuestro país a causa de la crisis del SARS-COV-2

La Asociación Española de Cirujanos (AEC), la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR) y la Plataforma de Organizaciones de Pacientes en colaboración con Medtronic, han puesto en marcha la segunda fase de la campaña “Os Cuidamos-Quirófano Seguro”, con el objetivo de transmitir la necesidad de aumentar la actividad quirúrgica de los hospitales y recuperar los niveles de diagnóstico para que ningún paciente se quede fuera del Sistema Nacional de Salud; así como recordar a pacientes, profesionales sanitarios y Administración Pública, la completa seguridad de los quirófanos.


En esta segunda fase de la campaña, los especialistas han centrado su foco en la atención al paciente quirúrgico no-COVID, las denominadas “víctimas invisibles” de esta pandemia, y recuerdan la necesidad de incrementar el número de cirugías en un 30%, según los datos estimados presentados por varios hospitales españoles, y de recuperar las tasas de diagnóstico anteriores a la entrada de la COVID-19.


Para poder retomar los niveles de actividad quirúrgica previos a la pandemia, los expertos apuntan que será necesaria la creación de protocolos específicos y el incremento del número de salas de reanimación post quirúrgica, de camas de hospitalización y de profesionales sanitarios, entre los que se encuentran anestesiólogos, cirujanos y enfermería. Por su parte, para continuar con los programas de diagnóstico precoz, será necesario dotar de recursos a la medicina primaria ya que es el punto de partida para el diagnóstico de los pacientes, siendo preciso asimismo aumentar el número de colonoscopias y gastroscopias, así como de pruebas de diagnóstico por imagen ya que estas se han disminuido en el 2020 entre el 18% y el 35% respectivamente.


En este sentido, Salvador Morales-Conde, presidente de la AEC y jefe de la Unidad de innovación y Cirugía mínimamente invasiva del hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla), ha asegurado: “desde que se inició la pandemia, hemos identificado entre un 30-40% de disminución de la actividad quirúrgica en varios hospitales españoles de diferentes comunidades, que debemos recuperar. Por otro lado, no es tan determinante el número de pacientes en lista de espera, que lógicamente nos preocupa, sino el tipo de pacientes y la patología de los que están en esa lista de espera y también el tiempo que llevan en ella. Además, creemos que es fundamental y verdaderamente preocupante el caso de aquellos pacientes que están sin diagnosticar debido a la redistribución de funciones que se ha generado con esta pandemia.” Por todo esto, el experto ha apuntado “debemos incrementar el número de cirugías y dotar a los hospitales con los recursos necesarios, en términos de personal y camas de reanimación postoperatorio, siendo también muy importante proporcionar los medios necesarios a los equipos de Medicina Primaria y al circuito de pruebas diagnósticas.”


Retrasos en patologías crónicas y graves en pacientes no covid

Según fuentes facilitadas por la AEC y la SEDAR, en varios hospitales de referencia de diferentes comunidades autónomas, existe una reducción entre el año 2019 y 2020 de un 30% en cirugías relacionadas con el aparato digestivo o la cirugía cardiaca, entre otras.


Asimismo, el retraso del diagnóstico -evidenciado en estudios realizados por la Plataforma de Organizaciones de Pacientes como son el ‘Observatorio de Atención al Paciente’ o el ‘Estudio Impacto COVID en personas con enfermedades crónicas’- ha supuesto un aumento de las tasas de enfermedades como la de apendicitis perforada en un 14% con respecto al 2019 o la tasa de adenomas de alto riesgo, al igual que su tamaño. Esto se debe a la falta de seguimiento o al diagnóstico tardío, donde también se ven afectadas pruebas endoscópicas como las colonoscopias, en las que la actividad se ha reducido en un 36% con respecto al año 20196, o las gastroscopias reducidas también en un 16%, lo que conlleva a una detección de la enfermedad por parte del profesional en estadios muy avanzados.1 En este sentido, y en relación al déficit en la Atención Sanitaria, es importante destacar que, durante los primeros meses de pandemia, el 69% de los pacientes crónicos sufrió la cancelación de las consultas que tenía programadas antes de la crisis, retrasando, por tanto, la obtención de diagnósticos.


Por otro lado, según el último informe de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN), hasta un 20% de pacientes oncológicos no fueron diagnosticados en nuestro país a causa de la crisis del SARS-COV-2.


Carina Escobar, presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), subraya que: “estos datos ponen de relevancia que el SNS no ha sido capaz de mantener la atención a las personas con una patología previa, con la consiguiente sobrecarga que esto ya está generando y generará en los próximos meses, además del impacto que tiene en la salud de las personas. Lamentablemente, los pacientes crónicos están viviendo una doble crisis, siendo los que más sufren esta incapacidad para mantener la asistencia sanitaria. La cancelación de consultas y pruebas médicas supone un gravísimo retraso en los diagnósticos que está repercutiendo directamente en la salud de aquellos pacientes para los cuales un diagnóstico precoz es clave para mejorar el pronóstico o el tratamiento de su enfermedad”.


El Dr. Javier García Hernández, presidente de la SEDAR y Jefe de Anestesiología del Hospital Puerta del Hierro (Majadahonda) afirma: “queremos reivindicar la necesidad de aumentar los recursos dedicados a los pacientes no covid (oncológicos, cardíacos o vasculares), que siguen existiendo y cuyo diagnóstico precoz y tratamiento, en muchos casos quirúrgico, es fundamental para aumentar su supervivencia. Los datos de cirugía cardiaca son muy significativos: se ha reducido el 20% el número de cirugías programadas, y esto ha disparado la mortalidad ya que, al retrasar las programadas había que operar a los pacientes de urgencias -las cirugías de urgencia aumentaron un 30%, y eso hacía que se murieran más pacientes”.


Las enfermedades no transmisibles, como pueden ser las enfermedades cardiovasculares o las oncológicas, matan a más de 40 millones de personas cada año lo que equivale al 71% de todas las muertes a nivel mundial. En este sentido, las enfermedades cardiovasculares constituyen la mayoría de las muertes por ENT (17,9 millones cada año), seguidas del cáncer (9,0 millones), las enfermedades respiratorias (3,9 millones) y la diabetes (1,6 millones). Estos cuatro grupos de enfermedades son responsables de más del 80% de todas las muertes prematuras por ENT7. El Dr. García apunta que “en nuestro país, existe una falta de recursos para atender a todos estos pacientes no covid. Por ello, desde ambas sociedades creemos que es importante ampliar los recursos para llegar a todos los pacientes que lo necesitan.”


Además, según un informe realizado por la Secretaría General de Salud Digital, Información e Innovación del Sistema Nacional de Salud de España, más de un 33% de pacientes que están actualmente esperando una intervención lleva más de 6 meses en lista de espera, lo que conlleva una media por encima de 170 días. En algunas Comunidades Autónomas la situación se agrava y puede superar el año de espera. A pesar de ello, los expertos comentan que el número de pacientes de dichas listas no ha aumentado debido a la disminución del número de pruebas diagnósticas realizadas.


En este sentido, ambas sociedades opinan que el valor tradicional de las listas de espera ha perdido fuerza y que debe mirarse más actualmente el tiempo de espera, el tipo de procedimiento y el por qué no han aumentado a pesar de la disminución de las cirugías, lo que indica que existen pacientes sin diagnosticar.


Reorganización eficiente y efectiva de los recursos quirúrgicos en todos los hospitales

En el marco de la iniciativa conjunta Os Cuidamos, los expertos han identificado que, si se aumentase la actividad de los quirófanos en un 20-30%, aun se tardaría una media de 45 semanas en recuperar la actividad perdida durante el pico de la pandemia, en la que se cancelaron más de 28 millones de operaciones en el mundo, lo que supone una ratio del 72% respecto al mismo periodo del año anterior. Asimismo, también se ha demostrado que pasadas 4 semanas aumenta la mortalidad en pacientes oncológicos si no son intervenidos, y este es un riesgo que sigue aumentando de forma acumulativa.


Sin embargo, como ha comentado el Dr. Antonio Planas, secretario general de la SEDAR, y Jefe del Servicio de Anestesiología y Reanimación del Hospital Universitario de la Princesa de Madrid, “en nuestros hospitales, los profesionales afrontamos esta situación como una oportunidad de reflexión y mejora para replantearnos y dar valor a aquellos procedimientos que realmente suponen un beneficio evidente para los pacientes. En nuestros servicios, desde marzo de 2020, hemos reducido las consultas preoperatorias presenciales en un 30%, potenciando las consultas telemáticas y hemos incrementado el porcentaje de intervenciones quirúrgicas en régimen ambulatorio por encima del 60%, para reducir la asistencia de los pacientes al hospital. Hemos incrementado el Rendimiento de nuestro Bloque Quirúrgico entre un 6 y un 10% y hemos introducido modificaciones en los Listados de Verificación de Cirugía Segura de la OMS adaptándolos a la situación de pandemia.”

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El perfil del paciente con cáncer de colon hace que concurran en él diferentes tipos de dolor. Una de las formas de dolor más difíciles de controlar en estos pacientes es el dolor irruptivo oncológico (DIO), una exacerbación transitoria del dolor que aparece sobre la base de un dolor persistente estable, y que se caracteriza por su elevada intensidad, rapidez de instauración (generalmente súbita) y corta duración (usualmente inferior a unos 20-30 minutos). Los pacientes pueden presentar varios episodios a lo largo del día, 3 o 4 como media, cuyas características pueden modificarse.

El 18 de marzo es el Día Europeo de la Narcolepsia, una enfermedad neurológica crónica caracterizada por la incapacidad del cerebro para regular los ciclos de sueño y despertar. Se trata de una enfermedad rara, que solo afecta a unas 20-60 personas por cada 100.000 habitantes, pero que es altamente discapacitante por los síntomas que provoca: somnolencia diurna excesiva, pérdida del control muscular ante las emociones (cataplejia), fragmentación del sueño, alucinaciones y parálisis del sueño, entre otras.

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En relación a la atención virtual y el empleo de la telemedicina durante este periodo de pandemia, como aclara el Dr. Antonio Pérez, “la mayoría de los profesionales que participaron en la encuesta señalan que no tuvieron grandes dificultades para su utilización, aseguran que la efectividad de estos recursos de telemedicina es media-alta y gran parte de ellos desean continuar con ellos en el futuro”.

El objetivo del curso es dotar a los médicos de herramientas que les permitan un abordaje integral de los pacientes que acuden a su consulta con problemas digestivos de este tipo, siendo los más frecuentes la ERGE (Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico), el estreñimiento, la diarrea, el síndrome del intestino irritable (SII) y la dispepsia.

De acuerdo con el estudio llevado a cabo por MED-EL, el aislamiento social, con el gran impacto negativo que supone para la salud mental, ya era el principal miedo de las personas con respecto a la pérdida auditiva antes de la pandemia. Esta situación se ve agravada por el distanciamiento social y el paso de la comunicación interpersonal a las llamadas telefónicas o videollamadas, que son más difíciles para las personas con pérdida auditiva.

La pérdida del olfato ha marcado la pandemia de COVID-19 al ser uno de los síntomas más destacados con una prevalencia del 53%, sobre todo en pacientes jóvenes y no hospitalizados, como ha podido comprobar la SEORL-CCC en diferentes estudios. Esto es debido a que el virus SARS-CoV-2 se sitúa en el epitelio respiratorio, por lo que puede afectar al neuroepitelio olfatorio. Aunque una parte de ellos recupera la capacidad olfativa de forma espontánea, hay otra parte en la que este problema persiste y en la que la solución está en el entrenamiento olfatorio.

Por todo ello, el papel de la rehabilitación vestibular es clave. “Es importante que se inicie de forma temprana para intervenir justo cuando nuestro sistema vestibular está reorganizándose para restablecer el equilibrio”, afirma el doctor Martín Sanz. De hecho, un estudio publicado en Advances in Otorhinolaringology confirma la necesidad de realizar una intervención temprana para prevenir caídas y para el manejo de los síntomas. Además, añade, a través de la rehabilitación vestibular se consigue mejorar los síntomas de desequilibrio, las caídas, el miedo a caer, oscilopsias, mareos, vértigo, sensibilidad al movimiento y síntomas secundarios como náuseas y ansiedad.

 
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