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Ramón Zarate
Ramón Zarate
Una de las soluciones
Ya tenemos titular, aunque lo primero que debería aclararse que es sólo una de las posibilidades previstas en la legislación aprobada como parte del proceso de restructuración y resolución bancaria prevista. Cuando en la primavera pasada, el Banco de España contrató a expertos independientes con el objeto de conocer el deterioro actual y posible del balance de las entidades financieras, cumplía un doble requisito: conocer su alcance y cumplir con el requisito europeo de tener una estimación más exacta de las necesidades de capital.

Por los informes conocimos por primera vez la cifra estimada del rescate bancario, desde un
mínimo de 60.000 millones a un máximo 100.000 millones para el peor de los escenarios, además de una clasificación inestimable de categorías de activos y pasivos en el balance de las entidades analizadas y sus posibilidades de deterioro anual hasta el año 2014. De esta forma, sólo quedaba por conocer cómo afrontar el problema, y para ello se hacía necesario el cumplimiento de la condicionalidad prevista en cuanto a que el dinero público aprobado para el rescate se utilizaría con la finalidad prevista con el objetivo último de que se recuperará hasta el último euro de lo invertido.

Si la finalidad estaba clara, quedaba por determinar el medio. Iniciar procesos de venta de estos activos, que llamaremos deteriorados, sin contar con el factor tiempo, puede resultar enormemente peligroso. No se puede promover un sell-off institucional, porque los porcentajes de recuperación de sus valores nominales en libros, disminuyen con la misma rapidez que el volumen de la oferta, en un contexto como el actual en que escasea tanto la confianza en la marca ESP como la liquidez. Ejemplos recientes de los efectos devastadores de los procesos de desapalancamiento sin control, los tenemos en las ventas de las participaciones industriales en compañías del Ibex, que motivaron la venta especulativa de sus acciones, y la posterior prohibición del legislador de esta realidad de mercado, tan rentable.

Para las empresas, el Estado y en general los consumidores de capital en sus diferentes versiones, las necesidades de liquidez a muy corto plazo es la variable más relevante para su supervivencia, por lo que solucionar este detalle con la venta precipitada y desordenada de parte de los balances de las entidades no parece aconsejable, porque el círculo vicioso nunca se cerraría. Mayores pérdidas bancarias, mayores necesidades de capital. La idea de aparcar los activos ON-SALE en un SPV, Special Purpose Vehicle, en su versión peninsular, parece acertada.

Como la idea ha sido entendida, no malvender por lo precipitado y a la vez enchufar liquidez a las entidades por el valor teórico de lo que el tiempo dirá qué vale realmente, se amplía con la nueva legislación el concepto original, para darle salida a las existencias. Pero como existe la posibilidad que el justiprecio no sea entendido por los que tienen capacidad de compra, a la vista del enorme catálogo de posibilidades de inversión con descuentos muy interesantes existentes en la actualidad, puede ocurrir que a determinado precio no haya compradores y para nuevos escenarios, nuevas posibilidades previstas: venta del negocio, banco puente, sociedad de gestión de activos o, en general y sobre todo apoyos financieros, incluidos la posibilidad de endeudarse del crupier hasta en 120 mil mill, si el precio de salida lo requiere por la falta de pujas.

El desarrollo de todo el modelo en los próximos meses y a golpe de talonario europeo. La hoja de ruta de los afectados e interesados en participar en el reparto y adjudicación pendiente de desarrollo reglamentario, con el conocimiento estimado del montante teórico de negocio, 1,4 billones de euros de exposición en EL balance del sistema bancario, sin que la variable que determina el interés empresarial, el valor de venta, se conozca.

Artículos del autor

Cuando solicitamos el rescate bancario se admitió determinada condicionalidad respecto al tema en cuestión, que desde la pasada semana se ha concretado:
La noticia buena del día es que parece bastante probable que mañana el ECB anuncie un programa de compra de deuda, la mala es doble, en principio sólo la que tiene vencimiento máximo de 3 años, luego nos vamos a 2016, final de una legislatura, y está en el aire si se exigirá una petición formal del sistema apuntado en titulares, como paso previo a nueva condicionalidad económica.

Promesas de que nuestro sistema financiero será rescatado, siempre y cuando se cumpla una estricta hoja de ruta. El día después, superado el hecho de que los tipos de interés estén próximos a cero, como acicate a una mayor movilidad al alza del equity, parece que los inversores, no se fían y prefieren seguir los San Fermines desde la barrera.
Terminamos la semana pasada con rentabilidades de la deuda a 10 años en el 7% y los dos día que llevamos de esta no disminuye la tensión, pese a las llamadas del gobierno para que Europa aplique un Spanish Quantitative easing.
Empezamos la semana con la confianza en que los titulares políticos de la cumbre europea de la semana pasada, se empiecen  a concretar con medidas monetarias a muy corto plazo. El bono a diez años sigue en rentabilidades por encima del 6% y 462 puntos básicos respecto al alemán.
Por fin se publicaron los esperados datos de la auditoría encargada a los hombres sabios y ya tenemos nuevos titulares para sustituir a los relativos a la prima de riesgo. ¿Son suficientes los 60.000 millones?
 
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