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Festival del vino 2016 - D. O. Somontano
Martín Parra
Martín Parra nació en Madrid en 1986. Es Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Madrid y autor del blog En una España Contemporánea, desde donde canaliza su descontento ante la dramática situación de ilegalidad que impera en nuestro país, a partir de reseñas descaradas y mordientes marcadas por el tono de denuncia y por el ardor incendiario más transgresor.

Es, además, autor de relatos y novelista, y publica bajo el amparo del sello editorial ARAÑA (Valencia), a la que considera la firma actual más comprometida con la cultura merced a su escaso interés mercantilista y al apoyo que brinda a los jóvenes literatos que se inician en el veleidoso mundo de la escritura. En Junio de 2011 nació su primera y única hija, Ariel Costanza.

Twitter: @@Lee_Martin_
Email: scotland_ramone@hotmail.com
Martín Parra
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"Borges se enorgullecía, más que de los libros escritos, de los que había leído"
Habla Yolanza Izard...
La periodista Yolanza Izard nos desvela algunas de sus técnicas de trabajo y motivaciones. El periódico El Norte de Castilla (fundado en 1854) nos parapeta con ella y llegamos a confidencias.

¿En qué momento decidiste que querías escribir?
Desde que tengo uso de razón me recuerdo contando cuentos a mis hermanos y, desde que empecé a leer, escribiendo, así que en mi caso la necesidad de escribir se anticipó a mi deseo de conocer otras formas de escritura, en ese nivel primitivo –y con algo de desgarrador- de la primera conciencia.

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¿Qué te aporta la escritura? ¿Y la literatura? ¿Piensas que vale todo en literatura?
Ya entonces, tenía la necesidad de escribir, una necesidad que brotaba de manera casi instintiva de mis entrañas, no podía evitarlo, necesitaba la literatura más que como consuelo como alimento. Solo me sentía bien creando. Ahora, después de tantos años, he adquirido cierta distancia y la escritura es un modo de mantenerme viva, de mantener vivas mis emociones, pero también mi mente y mi alma. Y de mantenerme libre, porque la escritura ayuda a pensar y a sentir y a saber dónde está la realidad, más allá de lo que de manera subliminal o ruda la quieran situar. La literatura es libertad, pero aplicada a una conciencia libre. Lo único que no vale en literatura es la manipulación, por eso los escritores solemos mantener que el autor debe permanecer ajeno a toda ideología, moral o afán didáctico. El creador está mejor a oscuras y oculto, dejando que sus personajes actúen y piensen y hablen en manos de un lector hábil que sea tan artista y tan creativo como el propio autor. Hace poco leí un reportaje sobre la poesía de la yihab y estremece volver a constatar que la palabra puede ser el amo del infierno, y que no hacen falta muchas para atraer a los diablos que se creen dioses. No hay una bomba más potente. Eso lo saben bien quienes hacen cursos de debate: cualquier postura, por muy insostenible, atroz o irracional que parezca, puede defenderse y hasta parecer sensata. Hay que tener un criterio extraordinariamente poderoso, libre y trabajado para no dejarse embaucar. Pero, sobre todo, hay que tener un alma extraordinariamente poderosa, libre y trabajada, es decir, compasiva, y quizá alimentada por el dolor, como bien saben también quienes a raíz de una experiencia traumática modifican por completo su posición con respecto al sufrimiento ajeno.

¿A qué te dedicas cuando no escribes?
Cuando no escribo, enseño a escribir o enseño español o leo. Así que, como ves, todo mi mundo gira en la actualidad en torno a la lengua y la creación. Imparto clases de español a extranjeros en la Universidad Europea Miguel de Cervantes, en Valladolid, y tengo en esta ciudad un taller de escritura creativa propio, presencial, además de otro en línea con titulación de la Universidad Francisco de Vitoria en cursos intensivos que duran dos meses y medio. Acaba de comenzar pero esperamos seguir y ofrecerlos ininterrumpidamente para facilitar su acceso a todos los que estén interesados en aprender a escribir ficción o a mejorar su escritura. También soy correctora de estilo. Apenas tengo tiempo de nada más, aparte de mis críticas literarias, pero cuando me lo encargan o encuentro un hueco, me encanta pintar e ilustrar. Desgraciadamente, no tengo un par de vidas o tres para llevar a cabo todo lo que quiero hacer: mis libros, mis dibujos, los cientos de libros que quiero leer y diseccionar y de los que me gustaría aprender. Lástima.

¿Cuál es tu método de escritura? ¿Anotas lo que se te ocurre?
Me entusiasma escribir improvisando. Me encanta el proceso de descubrimiento, los hallazgos fortuitos, el asombro y la fascinación de crear aparentemente de la nada, el fogonazo súbito y arrebatador, y que todo, como por arte de magia, vaya adquiriendo un sentido, y creerme una especie de médium que atrae esas historias huérfanas que vagan en la nube del inconsciente colectivo. Creo que no hay un disfrute mayor que el de crear desde ese agujero negro que es el vacío lleno de todas las palabras y todas las historias del mundo, de ir como a ciegas despertando a las palabras dormidas, aunque sepa, como sabemos todos los escritores improvisadores, que esto no es del todo cierto, porque se trata de una improvisación a medias, en la que la mente creadora –el hemisferio derecho del cerebro- actúa al alimón con la mente racional –situada en el hemisferio izquierdo- y con mucha ayuda del oficio. Se trata de mantener a raya la lógica pero no desplazarla del todo para que nos ayude a escribir con coherencia pero de manera luminosa.

¿Se puede decir que quien lee mucho, escribe aún más?
Sí se puede decir. El escritor se nutre de la vida, de sus sueños, de sus deseos y de la lectura. Y a partes iguales. O, mejor dicho, aún más de la lectura, puesto que en ella hay una parte importante de sueño, de vida, de deseo y de meditación sobre la propia lectura, en un círculo mágico de retroalimentación y de metaliteratura. En todo caso, no hay buen escritor que no sea o haya sido un buen lector. No por nada Borges se enorgullecía, más que de los libros escritos, de los que había leído. Los buenos libros que hemos leído conforman nuestro buen gusto a la hora de escribir, sí, cuanto más lees buenos libros más quieres escribir y escribes (buenos libros).

¿Por qué las palabras deben consignarse a lo que se suele llamar la "frontera indómita"? ¿Qué supone la palabra escrita, frente a otros códigos?
La palabra escrita es más poderosa porque permanece aunque su decodificación dependa del contexto, admite la plurisemia, es decir, las múltiples interpretaciones, y la relectura, y por tanto es una e infinita al mismo tiempo. La palabra escrita permanece por encima del paso del tiempo y de las fronteras contextuales. No se lee igual a Ana Karenina ahora que en el siglo XIX, así que podemos hacer dos lecturas distintas: descontextualizando o dentro de los parámetros narrativos del siglo XIX. Esta doble lectura no sería posible en otros códigos.

¿Las palabras posibilitan un margen de libertad?
Sí, siempre hay un margen de libertad, y bastante holgado. Precisamente su característica polisémica es la que lo permite. El referente es siempre subjetivo, connotativo, en el mundo de la literatura, y más aún, dentro de ella, en el relato y en la poesía. A veces quisiéramos destruir el referente y que las palabras fueran solo música, como una jitanjáfora, o jugar en libertad con ellas, como hacían los vanguardistas, hasta pretender romper toda referencialidad como Marcel Duchamp –“Ceci n´est pas une pipe”-, o aliarlas con las matemáticas y restringir sus posibilidades, de modo que las restricciones y ciertas normas autoimpuestas generen otro tipo de libertad creativa que no proceda del mero azar, como hicieron los oulipianos –Raymond Queneau escribió una novela sin la letra “e”, la más común en la lengua francesa, por ejemplo-.

¿Te parece que los textos teóricos, las conferencias o las visitas a los colegios también sirven para ensanchar el horizonte literario?
Por supuesto que sí, la palabra necesita estar viva, moverse de lugar, salir de las bibliotecas, pasearse por el mundo, subirse a una tarima, desplegarse en un aula, sacudirse el polvo de los confesionarios y de los cajones, arrimarse a las callejas lívidas y a los niños sedientos de historias. Las palabras de los textos teóricos, de las conferencias o de las charlas en el aula deben cosecharse como las uvas, nada más madurar, y enseguida repartirse por los mercados de sabiduría, de imaginación y de fascinación, bien fresquitas para que nos nutran más.

Cuéntanos acerca de tu labor periodística. ¿Es el periodista, quizá, el prototipo ideal de escritor?
El escritor que es además periodista literario (pues eso es lo que yo soy dado que solo escribo en los suplementos culturales de los periódicos y en las revistas literarias) tiene ciertas ventajas con respecto al que es solo escritor: primero, esta labor de desentrañamiento de la obra le ayuda a obtener distintas perspectivas, sobre todo técnicas, de la ficción, y por tanto adquiere una mayor precisión a la hora de escribir, una mayor riqueza, pero también le proporciona mayor empatía con los otros autores sobre los que escribe: sabe cuánto cuesta llenar doscientas, trescientas páginas, de una novela o de una colección de cuentos, un esfuerzo ímprobo. No sé si es el prototipo ideal de escritor, pero desde luego facilita una visión panorámica, mucho más completa, abierta e interesante, del oficio de escribir.

¿Todos los libros promueven la lectura?
¿Todos los libros promueven la lectura? Evidentemente, no. Algunos libros son solo interesantes para los profesores y los escritores y los creativos y los curiosos, como el Ulises de Joyce, pero no se los des a ningún otro porque saldrán corriendo y quizá no vuelvan la vista atrás, hacia la ciudad de los lectores ciegamente enamorados de las palabras. Otros libros, al contrario, son solo aptos para los que se inician en la lectura, como Harry Potter, y bienvenidos sean porque pueden ser el principio de una pasión arrebatadora por la lectura, y que quizá dure siempre. Con el tiempo, ya se irá puliendo el gusto de estos lectores principiantes hasta que exijan a los libros una belleza, una densidad, una hondura, una originalidad, un estilo potente con su dosis exacta de transgresión, e incluso una capacidad para iluminar lo inasible o lo invisible, ya porque está oculto ya porque está demasiado cerca.

¿En qué estás trabajando ahora?
Ahora estoy dedicada a la microficción, gracias sobre todo a mis clases en el taller de escritura creativa. Yo comparto con mis alumnos la escritura, y todo lo que les pido lo escribo con ellos también. Espero que salga de todo esto, en breve, un libro de microcuentos, si es que encuentro editor, claro. También estoy corrigiendo un par de novelas ya terminadas y muy, muy reposadas, por lo que espero ser lo suficientemente objetiva como para afilar bien las tijeras y no dejarme en sus páginas ninguno de esos excesos que arruinan cualquier historia. Y leo, leo sin parar pero sin prisa: jamás me salto una línea porque, ante todo, leo para disfrutar, y hay muchas clases de disfrute: el emocional, el intelectual, el artístico, el profesional. A mí me gusta leer con todos estos disfrutes bien perfilados y al mismo tiempo, así que para mí la lectura supone un gozo cuádruple, qué suerte tengo.
lunes, 7 de diciembre de 2015.
 
Entrevista a Paco Gómez Escribano
Uno de los responsables del auge de la Novela Negra en España
―Que Paco Gómez Escribano está limpiando el barrio de lilas y notorios, y que lo ha situado en el mapa (literario).
―No creo.
―Tú no tienes por qué creer nada. Pero te digo que una calle con su nombre cae en ná.
―¿Y por dónde queda esto?
―Por Canillejas. Foco de agitación obrera.
―Se lo habrán llevado por delante, al chorizo. Con mucho follón y agravio del cero noventa y uno. De ahí los honores.
―Quita, que sigue vivo. A éste no le encanallan tan fácil. Por eso digo, que le llega antes la calle nominal que las honras fúnebres.
―Pues no lo entiendo.
―Vamos a preguntárselo...

Paco, que si es verdad que lo tuyo con la literatura es un recorrido sin muchas paradas. Directo y agónico.
Eso no estaría mal, pero no. Hay paradas, requiebros, transbordos e incluso pérdidas de tren. Hoy en día la escritura y corrección de la novelas no es la única tarea de un escritor, como antes. Tienes, además, que ser visible, estar con los lectores, estar en los festivales y si es posible tocar la guitarra. Si no, no te comes un Saci.

¿Te gustaría poder mandar a la mierda la docencia, o, aparte de darte de comer, es un complemento válido en la carrera lírica?
Es una experiencia muy válida, como cualquier otra. Un escritor tiene que tener un bagaje vital, y ser profe te curte. Ahora bien, si lo dices por aquello de si me gustaría ganarme la vida con la escritura la respuesta es sí. Pero eso, querido colega, es una quimera de padre y muy señor mío.

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No te pido un arranque lírico porque sospecho que te va más la compraventa…
Menospreciar desde egos de pastel, desde torres que serán derrumbadas por minutos cargados de veneno. Despreciar desde lo alto de una vanidad basada en mentiras de papel crochet, en promesas de cartón piedra. Caer y buscar la ayuda de quienes mancillaste con tu envidia, de los que un día alejaste de ti porque parecían insectos que iban... ¿a la mierda, amigo? Tú eras esa gran mierda, estilizada, vestida de mentira. Y cuando mueres solo, cuando tu corazón podrido deja de latir porque no sabes buscarte la vida, aún te preguntas por qué, y esos porqués se esfuman, como tu despreciable vida de mierda.
Qué, ¿a que has flipao?

Tu género, tu excitante, es lo Noir. ¿Cuándo aparece, con vistas a sentenciar, esta predilección? Me resulta difícil figurarte leyendo, qué se yo, una de Flaubert.
Hombre, a ver, Flaubert fue el hijo del cirujano jefe del Hospital de Ruan, y mi viejo era soldador, así que ahí ya por nacimiento no coincidimos. El tipo en cuestión viajó y se dedicó a vivir de su patrimonio, y yo llevo madrugando toda mi vida. No me interesa en absoluto lo que escribió ni este ni otros tipos parecidos.

Me interesa lo Noir, y no todo, como bien dices, porque es un género que habla de lo que ocurre en la calle. Como hicieron en el Siglo de Oro español Cervantes, Mateo Alemán o Quevedo, Chandler, Hammett o Burnett entre otros llevaron la Literatura a las calles, sustituyeron las princesas por prostitutas, a los condes por maderos de carajillo, y a los enfants terribles de la nobleza y la alta burguesía por alcapones de medio pelo. Y ese, me parece un momento precioso, memorable, y que a mí me ha marcado para siempre. Leo y he leído otras cosas, otros géneros, pero normalmente me aburro y vuelvo a lo negro, al Hard Boyled, cuidado, no me interesa para nada la novela enigma ni otras gilipolleces.

Prescindamos de la tiranía del “género”, de los gustos de cada cual: ¿puede un escritor comenzar su obra desde un punto aséptico y blanco, libre, despejado, sin referencia alguna de los clásicos?
Ocurre pocas veces, la verdad. Y cuando ocurre, el experimento suele resultar o bien un fracaso, o bien descubrimos un genio que en vez de una guitarra o una fórmula química ha cogido una pluma. Estoy abierto a las cosas nuevas, pero soy muy dado a las decepciones.

Si no me equivoco, la próxima que publiques será tu quinta (¿o cuarta?) novela, y la sensación es de ascensos. Paco Gómez Escribano vende, y cada vez vende más. ¿Qué hay detrás del fenómeno? ¿Historias, estilo, furibunda actividad?
Quinta, chavalote, quinta, no me pongas, pero no me quites. Vendo más que antes, sí, pero muy poco a poco. Aquí si no eres presentador, guionista o periodista, las cosas van muy despacio. Hay mucha competencia y muchos intereses. Cuando veas a un nota que repite en una editorial, eso es buena señal. No significa que puedas vivir de ello ni de lejos, o que la editorial se haga rica contigo, pero si no pierde y les gusta lo que escribes, pues hay buen rollo. Yo creo que no hay ningún fenómeno ni nada. Es solo que hay un puñado de lectores que les gusta lo que hago y que hay un boca a boca que hace que muy despacio se vaya sumando peña, de lo cual me alegro.

Es cierto que hoy un autor no puede sustraerse al proceso promocional de sus propias obras. ¿Cómo te involucras tú en él?
Ya he comentado algo de eso antes. Mira, los de mi generación somos los primeros que hemos podido estudiar, por tanto hay mucha más gente escribiendo que en la generación de mis padres. Es por eso que nos lo tenemos que currar un pelín más. Si a eso sumas la crisis y que de las editoriales han despedido a editores, correctores, a gente del departamento de márketing, etc., es el escritor el que tiene que desempeñar ahora todas esas labores. Yo me lo monto como puedo. Utilizo las redes sociales, sí, creo que es una buena vía para los que partimos de cero. Además utilizo mi encanto personal (es broma. O no...). Cierto es que hay mucho friqui que se mete a esto de escribir y no tienen ni puta idea. No pasaría nada si fueran modestos, todos hemos pasado por ese momento, pero escriben un libro y se vuelven insoportables. La calidad de los lectores, en muchos casos, no es todo lo estupenda que se podría esperar (haciendo amigos).

Como en política: ¿es necesaria una militancia preexistente y afín para hacerse un nombre en esto? ¿O se nace solo y ya, si eso, uno deja que se vaya agregando material humano?
Pregunta chunga, tío. A cada cual le va en el entierro de distinta forma. Hay que tener tiempo, ganas y suerte. No me como el tarro mucho respecto a eso. Yo escribo lo que me apetece, lo paso a las editoriales y que salga el sol por Canillejas. Mientras, procuro ser un buen tipo y tener siempre presente que nos vamos a morir, que esto no es eterno.

Si Paco Gómez Escribano tuviera que referir aquí influencias (no noir) de su universo literario, se decantaría por estos tres nombres…
Charles Bukowski, Irvine Welsh y..., uff, no sé. Un par de pavos que aunque escribieron solo una novela cada uno me dejaron una bonita sensación: J.D. Salinger y John Kennedy Toole. Te he dicho cuatro. Es por llevar la contraria, ya sabes.

¿Y del panorama Negro español actual? ¿A quién/quiénes cabría destacar, acaso un peldaño por encima del resto?
Hay muchos que lo hacen bien. A mí me molan mucho Alexis Ravelo, Montero Glez, Carlos Salem, Jon Arretxe y Javier Abasolo. Y aquí que no se me molesten los demás. Os quiero a todos, de verdad.

Yo te veo un poco como un trovador: música, palabra escrita, retórica y, lo más importante, giras y más giras. Como un Iggy Pop de pintxo y mahou. ¿Eres un animal de escenario?
El escenario mola un huevo, sí. Pero no, me mola por igual mi habitación, irme a leer a un banco del parque o echar un botijo en la bodega del Suso, y si hay un mus por delante, pues mejor. La vida es un puto escenario. Envidio a ese cabrón de Iggy Pop.

¿Cuándo un novel deja de ser novel?
Nunca. Cuando veo a un nota muy seguro de sí mismo paso de él, mal rollo, tío. No cabe duda de que la experiencia te ayuda, pero también puede ser una mala consejera, porque somos vanidosos y gilipollas. Es difícil lograr el equilibrio. Un día escribes una novela y resulta que tardas poco, corriges poco y encima gusta. Puedes llegar a creerte el puto amo. En la siguiente la cagas fijo. Esto es muy complicado y nunca dejas de aprender.

Los dardos están yendo a lo personal porque aquí sin respaldo humano, sin muescas de culata, no hay relieve ni obras ni interés ni nada. ¿Estás de acuerdo conmigo en que Baudelaire erró al afirmar que no se puede ser sublime sin interrupción? ¿Se puede uno instalar a perpetuidad en el derrape?
Ni de coña. Que se lo digan a Hendrix, Janis o más recientemente a Winehouse. Es cierto que hay peña que tiene una genética que te pasas, pero de vez en cuando hay que parar, dejar el whisky y tomarse un café. Ahora bien, una cosa es eso y otra tomarte una fabada con Nestea. ¡Por ahí no paso!

De hecho, no sé si estoy derrapando mucho en esta interviú…
No, qué va, es un interrogatorio bastante bueno. Quizás son las preguntas más inteligentes que me han hecho nunca, fíjate tú. Eso sí, no te me vengas arriba.

¿En qué andas trabajando ahora? ¿Gozas de total libertad, en lo tocante a competencias de editorial?
Mi próxima novela se llama "Manguis" y se publicará en primavera de 2016 en la editorial Erein. Va de un atraco a un furgón blindado en mi barrio, en el 72. Ahora acabo de terminar una que me ha quedado dabuten. Va de venganza, en la actualidad, pero por unos hechos que ocurrieron en un pasado de descampados, barro, miseria, robos de coches, estiletes, y caballo.
Con respecto a la segunda pregunta, sí, escribo lo que me sale de los huevos, estaría bueno.

¿Un deseo para el 20-D?
Lo ideal sería que nadie votara. Así, tendrían que cambiar esto de una vez. Pero como está lleno de borregos que siempre van a ir a votar, me convertiré en uno de ellos y votaré a la opción que más les joda a todos. Lo de los políticos es de vergüenza, de juzgado de guardia, una infamia difícil de erradicar.

Gracias, Paco.
A ti, salao. A ver si un día tomamos una birra, que te vendes muy caro, lechón.
sábado, 5 de diciembre de 2015.
 
Entrevista a Kadan Navarro
Autor de 'El Libro Negro'
Acerca de El Libro Negro y de su autor han escrito:

Las últimas horas del protagonista en el simbólico escenario de Very (fiel reflejo del Nuevo Orden Mundial que a todos nos espera), constituyen la excusa argumental perfecta para enlazar todos los tipos y subtipos de seres, planos y realidades…

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El protagonista decide rebelarse contra el sistema establecido tras leer el último libro “vivo” de la Masonería y esa rebelión trae consigo consecuencias incalculables dentro de su sociedad. Krisham, es el nuevo Cristo, el nuevo salvador… Y todos vivirán sin posibilidad alguna de escapatoria la Revolución interna del “Elegido”, mas sufrirán en sus carnes el despliegue de la filosofía más potente, jamás creada por ningún ser vivo, con el fin de acabar con la tiranía impuesta y heredada del emperador.

Corre, lector, corre hacia Very, no te sitúes en una posición contraria a su voluntad y disfruta de una narración poderosa; una nueva literatura en la que se aúnan todas las disciplinas, se unen todos los individuos y sociedades para crear el nuevo escenario donde nosotros, los mansos clones, viviremos antes de lo que pensamos…

Las consecuencias son imposibles de calcular…


Y Kadan se la juega para llegar a ser el Revolucionario que derribe nuestras arcaicas convenciones y derrumbe las barreras que protegen las capas más profundas de nuestra psique como lo hicieron en su día Huxley y Orwell.

Este joven madrileño se atreve a ser el poeta de la filosofía, y un narrador tan visual como simbólico, y nos trae algo nuevo, regenerador, que a nadie dejará indiferente. Es hijo del gran periodista Felipe Navarro, más conocido como “Yale”, y hermano de la reconocidísima escritora Julia Navarro y de periodistas de la vieja escuela como Pipe Yale.

Cuéntame un poco acerca de tu trayectoria; ¿cuándo empiezas a escribir y en qué punto de tu evolución como escritor te encuentras?
Desde pequeño, sentía la necesidad (impulsiva o no) de volcar mis ángeles benditos y mis demonios más perversos sobre el papel. Pero todo comenzó a cobrar una forma definida tras “desvariar” en un examen de filosofía cuando cursaba primero de Bachillerato (años de esa rebeldía que cierra puertas en lugar de abrirlas, donde estaba enfadado con el mundo porque intuía que las leyes eran tan necesarias como limitadoras), era una prueba presencial sobre el determinismo y el indeterminismo… No me posicioné, y cree tres personajes que hablaban entre sí sobre lo mencionado y otros temas. Mi examen circuló por ahí durante mucho tiempo… Qué “jodío” el profesor… Se lo quedó.

A partir de ese instante, supe definitivamente que escribiría… ¡Oh, sí, escribiría!...

Me encuentro en un punto donde las polaridades que alberga mi ser están enfrentadas, esto es: ciencia contra esoterismo, antropología contra psicología, luces contra sombras. Vivo en guerra y soy un demonio con material pesado en el cuerpo mental que atraviesa la carne con mi cornamenta inmisericorde… Pero dentro de mi geografía interna y de ese mapa vital desplegado sobre un ataúd, también poseo alas de ángel bendito y cara de niño bueno para seducir a hembras dulces y hermosas…

Revolucionario a veces, acomodado otras, intento encontrar el famoso punto medio y ser el embajador que medie entre los dos polos cristalizados de mi mundo tanto interior como exterior. Sigo conectado a máquinas orgánicas construidas por súper-ordenadores, donde te pueden insertar los recuerdos de un ratón en nuestra acomodada y domesticada mente… Y los cables de esas máquinas vivas cuelgan, y yo las relamo, juego con ellos y los intento cortar.

Lo tuyo con la literatura viene de familia…
Mi padre (Yale) fue pionero de la televisión, y grandísimo periodista, su hija mayor con la cual comparto apellido me parece buena periodista…Sus novelas son entretenidas, (plantilla muy trabajada, o eso parece), pero lo mío es distinto…Yo intento romperte el alma, con más o menos técnica, pero si te atreves a leerme algo va a cambiar en tu interior…Me gusta hacer sentir; tanto el dolor como el placer. Gracias a Dios me he distanciado tanto en contenido como en forma de los best-seller superficiales (benditos sean, por supuesto), pero a mí me gusta jugar con las vísceras, operar con el bisturí los cerebros ajenos y darle al imperio su mitad, un cuarto a las tribus y el otro cuarto me lo como.

¿Por qué el título EL LIBRO NEGRO?
El negro tiene mucho simbolismo (véase en las artes marciales, por ejemplo)…Y ahora, le toca al místico Oriente levantarse…Ya el paciente dragón Chino se ha despertado.

No obstante, serán las nuevas marionetas que se sitúen en el poder pero siempre dirigidas y controladas por ELLOS.

Has publicado algunos libros a cuatro manos, uno al (también) brillante Manuel Espino. ¿Qué aporta esta práctica de novedoso en una obra?
Manuel es quizás la persona más inteligente que conozco. Somos buenos amigos, y estamos muy locos los dos. Manuel te hace verlo (con su narrativa) y yo te hago sentirlo (con la mía)…Figúrate la mezcla...

Tenemos una táctica y un acuerdo: Un libro en conjunto y otro a medias… Pero trabajar juntos es emocionante…Si los dos buscáramos ser la “estrellita” precisamente nos estrellaríamos... Pero nos repartimos los personajes, los actos y nos encontramos en un punto que desconozco pero que funciona… Sin ingestión de drogas de diseño por parte del arquitecto.

Tu prosa da la sensación de discurrir de manera suave y fluida ¿Es resultado de algo contrario a la improvisación? ¿Relees mucho lo escrito y corriges? ¿O es un torrente de visceralidad?
Me preparo plantillas y buenas “chuletas” que no de cerdo sino de cordero… Una vez que tengo claro el principio, y sobre todo el final, hilo fino o “gordo” (para eso ya están los críticos) pero siempre, siempre, intento hacer paralelismos con la sociedad, con los sistemas políticos, y los imperios…En fin, bendita filosofía y capacidad del ser humano para trascenderse…Ah, sí, bendito pensamiento formal y postformal…

Deseos elevados, unido a un cuerpo sano y una mente clara conforman mi ideal. Escribo porque si no muero, y utilizo esta expresión artística como pura técnica depurativa… Pero los demonios no se van. No se van.

¿Cómo ves a los jóvenes (en España) que se dedican a esto?
Veo en general un gran potencial pero falta muchísimo trabajo.

Bajo al parque y me enciendo un puro coburn, y me tomo un refrigerio con gente de mi edad, o más pequeños o mayores, y hablo de Dios y de los enigmas de la filosofía, y me llaman loco…¡Joder!, los locos son ellos vendiendo “las compresas usadas”…Tienen un discurso aprendido…¡Joder, no se atreven!, siguen las modas, repiten lo que en ese momento se lleva para rebelarse, etc…Y luego, surgen de modo inesperado cientos, no, miles de poetas de la nueva “Era” que escriben o dicen escribir más por moda que por que lo sienten…En fin, muchos son los llamados y pocos los elegidos, y digo esto porque el arte es un estado mental, que hay que alimentarlo las 24 horas, con reflexiones, lecturas, escrituras, meditaciones, etc. Y todo aquel que no esté dispuesto a Amar de verdad lo que hace y esté dispuesto a darlo todo, absolutamente todo, al arte, nunca será un verdadero artista…En fin, yo soy de café, puros…No de “colocaos”.

¿Eres más un escritor de estilo o de historia? ¿Metódico o desmadrado?
Depende de las coyunturas espacio-temporales concretas en las que me halle inmerso… Pero no me gusta ni la institucionalización de la eutanasia ni el negocio de la piedad… Creo que todos somos dioses en potencia, confío en la historia y me gusta desplegarme en ella…

¿Cómo te encuentras más cómodo? ¿Con qué género?
Intentando unir todo y a todos…

¿Cuáles han sido tus padres literarios? ¿Qué o quiénes te han influido?
Muchísimos: desde Poe o Lovecraft, hasta Krishnamurti, Max Heindel o poetas como Paul Cellan, sin descartar por supuesto, los últimos avances médicos, revistas de arte o la conversación con un pastor de cabras sobre la naturaleza cíclica del tiempo.

¿Dónde te ves, tanto a ti como a tu obra, en unos años?
Como dirían algunos maestros griegos; somos juguetes de los dioses. ¿Quién sabe?... Lo que está claro es una cosa: Como me quede una sola gota de sangre me levanto y peleo como un lobo rabioso. Y siempre estaré defendiendo a los que más lo necesiten. Si algún día, me pagan por la artesanía de un buen relato de terror me lo gastaré corriendo no sea que alguien me dé un sablazo.

¿Qué opinas acerca de esa pobre nobleza que persigue al escritor? ¿Merece la pena compartirla indistintamente con noveles, consagrados y demases?
Difícil profesión hemos escogido, todos nosotros, con o sin oficio, llevamos insertado una cruz dentro de la caja toráfica anclado con tornillos intercostales y nos interesa estar juntitos, porque esa cruz está conectada con un cable de acero a otras cruces de otros parroquianos y demás (con orificio en el ombligo), y el viento de estos días hace que cueste estar juntitos, y el movimiento de aire más los innombrables hacen que se balanceé mucho el cable.

Pero como diría el insigne filósofo Nietzsche: Lo que no me mata me hace más fuerte…

¿Existe alguna relación entre la práctica literaria y la política?
¡Ah!…Volaron las rosas celestiales por el sistema nervioso de Dios. Estoy de los políticos hasta los cojones…Buenas patas de jamón se meten para el cuerpo, y andarán con hermosas hembras (las de “muchos sesos y vaginoplastias”) o con buenos mulatos fibrosos (que también es respetable) y de fiesta en fiesta con sus trajes, sus cuentas en las Caimán, etc…

En fin, que las desigualdades tan extremas son inadmisibles, cada minuto muere un niño porque no tiene nada que llevarse a la boca, eso sí, a su lado hay un tanque de ocho millones de euros. Apaga y vámonos.

Un ejemplo, que me enrollo mucho: Hace poco les propuse organizar una presentación, en una universidad del polo del cocodrilo y de cuyo nombre no me quiero acordar… ¡Y, sorpresa!, cuando la del departamento de comunicaciones (estaba al principio “entregada”) leyó la sinopsis del Libro Negro todo se jodió…Claro, debemos ser muy cautos con los contenidos,-ya sabes-… Claro que sé…-No te interesa la cultura-, todo está politizado y aquí los intereses de un bando o de otro pesan más que el mejor de los descubrimientos…Y lo triste es que te obligan a significarte… ¡Pobrecitos!...

En fin, que me quedé sin presentación cuando vio “Nuevo Orden Mundial!, “Masonería”, etc…

Todo ulterior intento de explicarme más se torna una tarea imposible.
martes, 4 de noviembre de 2014.
 
 
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