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Manuel del Pino
Manuel del Pino
Las perlas de Carla
Supongo que no he sido la única en darse cuenta de que hace años La 1 pone películas alemanas por la tarde, sábados, domingos y hasta entre semana. Exactamente desde que firmamos el rescate con los bancos alemanes (ese rescate que niegan una y otra vez nuestras altísimas autoridades). Y eso antes no ocurría, antes sólo estábamos invadidos por la avalancha de dramones violentos americanos.

El caso es que las pelis alemanas están bien: son agradables, románticas y positivas. Mejores que muchas de Hollywood. Y hasta puedo comprender que los alemanes hayan aprovechado nuestro rescate, para endosarnos en el paquete la salida de su industria de cine, y competir por fin con el monopolio americano en sus nuevas colonias del sur.

Pero supongo que no he sido la única en hacerse la preguntita, atando cabos a ciegas más que deduciendo, pues en esta democracia nadie nos explica nada: Si en el paquete del rescate con los bancos alemanes iba incluida en secreto la compra de pelis alemanas en masa, ¿qué más cosas que no sabemos iban incluidas en secreto, en el paquete que firmamos en el rescate con los bancos alemanes, que nuestras altísimas autoridades niegan?

La pregunta parece un misterio, pero la respuesta está clara: Lo que firmamos con los alemanes, aprovechándose de nuestra ruina en la crisis, y a lo que nunca debimos acceder, es convertirnos de una vez y para siempre en una colonia, en los criados turísticos de Europa.

Artículos del autor

En su plan visionario para la Europa conquistada, Adi quería destinar a Francia a ser el Gran Sol: destino vacacional para los arios. Igualito que ahora hace la UE con Hispania, sólo que oculto en el fraude de la democracia, consumado y ultimado.
Albera y la comarca entera mostró su pesar a los padres que habían perdido a una niña pequeña y tenían que pasar por el trago de despedirla. La cola interminable de vecinos llenaba la iglesia de san Pablo. Encoge el corazón a cualquiera decir adiós a una cajita blanca.
Me gusta Barcelona porque allí todo es europeo, educado y cívico. Son capaces de proclamar su independència y romper el país donde nací de la manera más educada, llenos de civismo, todo muy democrático, como colofón a diez años de interminable y dura crisis.

Y cada vez vienen más olas de calor insoportable, aunque no es por el cambio climático, que lo ha dicho Donald y es el presidente del mundo.

Bebo un poco de Bukowski, me fumo un poquito a Bukowski, o me tiro un poquito a Bukowski.

Vaya estafa de mierda el Estado de bienestar. Nos prometen la luna y estamos de putas maestras o de putas enfermeras aguantando a todo quisqui.
No soporto a los gays. Me dan asco. Si soporto a mi amigo Ignacio, que es gay, es porque me acompaña algunos sábados a comprar zapatos, bolsos, camisas y pantalones.
Martínez era un buen mozo que podía haber tenido una buena vida, pero andaba siempre pidiendo por las mesas de los bares. Muchos clientes lo ignoraban, alguno le daba algo, los jóvenes borrachos se burlaban de él y había quien le arrojaba cerveza y hasta el vaso.
 
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