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Jaime Fúster Pérez
Jaime Fúster Pérez
Yo no puedo demostrar que Dios exista, pero invito a quien sea a que demuestre que no exist
Cuando un hombre o mujer elige una profesión, la de SOLDADO, para la que explícitamente ofrece que el interés de su PATRIA se antepone absolutamente a su PROPIA VIDA, lo primero natural e instintivo que defienden todos los seres vivos, se ha pensar que esa persona es especial y que sus miras están en algo distinto a un medio de vida, un sueldo mensual, un uniforme, un trabajo.

Prácticamente sobre la puerta de todos los acuartelamientos figura el: “TODO POR LA PATRIA”.
Y ese TODO nos queda muy claro a TODOS.

Además ese ofrecimiento no es sólo poético, supuesto, posible, virtual, sino absolutamente real. Desde 1987, han muerto por España 171 Militares.
Insisto: Como previa y explícitamente habían ofrecido y jurado ante la Bandera, ciento setenta y un Soldados han DADO SU VIDA POR LA PATRIA.

Por esa PATRIA, para la que desde el concepto de NACIÓN, no hace muchos años, un presidente de nuestro gobierno sostuvo que era una idea a la que consideraba DISCUTIBLE.
Con la misma falta de consistencia, un ministro de defensa de aquel presidente, ordenó suprimir un letrero que desde hacía 30 años estaba frente a la Academia Militar de Suboficiales de Lérida pintado con cal blanca en el monte y que decía: “A ESPAÑA SERVIR HASTA MORIR".
Es más, ordenó que fueran los propios Militares los que lo quitaran, cosa que ocurrió el 20 de diciembre de 2004.

Desde mis vivencias de militar profesional, pienso en lo que sentirían aquellos Militares mientras borraban la frase que decía lo mismo que habían JURADO A LA BANDERA.

Posiblemente ese ministro si que sepa que de esos 171 Militares muertos, 65 eran Suboficiales.
Aunque no figure ya frente a la Academia ellos habian cumplido lo que aquella frase decía.

Aclarando aún más, España, no ha estado en guerra en estos años. Nuestros Militares se han movido por el mundo en misiones fundamentalmente de PAZ pero en especial en zonas en guerra y todo el mundo sabe que, aunque se vaya en actitud meramente preventiva, es muy peligroso ir a zonas de guerra. Realmente nadie se puede sorprender de que quien esté en zonas de guerra pueda morir.
Está claro, que para esas misiones nuestros gobiernos lo saben de antemano y también lo sabían antes los 171 Militares muertos.

Fue su ofrenda a España que gloriosa y tristemente se ha cumplido.
Quiero volver a reflexionar que todos esos Soldados necesitan creer en cosas de mucho más valor para ellos que las verdades científicas, el sistema métrico decimal, la manzana de Newton o la hegemonía de un partido político.

Lo menos que pueden esperar es que la Patria, por la que han dado su vida, los ensalce publicamente. Que su muerte sea reconocida y premiada, sin que surjan dudas de si estando en zona bélica, han muerto por mero accidente o han sido derribados, como ocurrió con el helicóptero de Afganistan, el 16 de agosto del año 2005. Sobre esto sostuvo Gaspar Llamazares: “no es posible realizar una misión de paz, como sostiene el Ejecutivo, en un contexto bélico como el afgano”. Zaplana dijo después que “habia habido un apagón informativo” por parte de gobierno. (https://es.wikipedia.org/wiki/Accidente_del_helicóptero_español_en_Afganistán_de_2005).

He visto estos días en la TV las procesiones de Semana Santa, he visto y oído a los Legionarios cantar su himno, los he visto acompañar al Cristo de Mena, en las procesiones. He visto el respeto y los aplausos del público de Málaga a esos Soldados.

También los he visto con los niños enfermos de cancer y he sabido, sorprendido y avergonzado, que políticos, de los listos a más no poder (Podemos, IU y Compromis) han criticado esta ultima visita. La han criticado sin tener en cuenta que había sido autorizada por los padres, sin preguntarles después si les habia parecido bien o mal y opino yo que también sé frases bastas e incultas incluso sin leerlas, “que sin importarles un pimiento, un haba, un huevo, un…”, si a los niños les había gustado o no.
Esos inteligentísimos políticos saben o creen que saben, no porque lo hayan estudiado, que eso no es bueno para los niños con cancer y como “están seguros” lo dan a conocer a todo el público, sin informarse, sin preguntar; como los carriles bici en Valencia, que son la “mar de grezziosos”.

Pero he de volver a lo que estaba diciendo porque considero un aspecto más que importante. Cuando a la gente se le pide que DÉ SU VIDA por algo hay que entender que ese algo, suele estar muy por encima de lo material. Dar la vida porque si, no es corriente. Es probable que vislumbren la existencia de algo superior, quizás a Dios, que pueda justificar su oferta y su sacrificio, si es que llega.

Desde luego yo no puedo demostrar que Dios exista, pero invito a quien sea a que demuestre que no existe.

No se puede dudar de las creencias religiosas de aquellos que, conscientemente, han ofrecido dar la vida por la Patria. Ni infravalorar un acto relgioso con tan honda tradición (desde 1928) como el de la Legión y el Cristo de Mena en Málaga.
Me parece honroso que esos Soldados que llevan con sus brazos levantados la imagen del Cristo de la Buena Muerte se sientan acogidos por el Himno Nacional, el de su Patria, que es a la que ELLOS HAN OFRECIDO SU VIDA.

Dejo la pregunta en el aire: ¿Se puede hacer mejor ofrenda?.

Artículos del autor

El 19 de febrero pasado, en este diario, empecé un artículo titulado: “¡Dios mío!”, con la siguiente frase: “Que el hombre sea obra de Dios, es probable, que Dios es obra del hombre es seguro”.
Ya hace mucho que sostengo que a los machistas los hacen, aparte del sexo, la educación recibida o sea sus padres, las familias, el ambiente pero principalmente sus madres.
Era miércoles, caminaba hacia el autobús, tropecé con una piedra, no me caí, ni di un traspiés, sólo tropecé y dije para mi: ¡Dios mío!
Recuerdo lo que mi amigo, el entendido en agricultura, árboles y naturaleza me explicó hace nada, en diciembre de 2016, cuando le pregunté por qué había ocurrido y me respondió: simplemente eran pinos sobreprotegidos.
Se ha vuelto a poner de moda hablar del COPAGO en nuestro Sistema de Salud, seguramente el mejor del mundo.
Ayer seguí por la TV varias de las Cabalgatas de los Reyes Magos que se transmitían. En conjunto me gustaron más que las del año pasado, las vi en general más humanas, mas cerca de lo que siempre habían sido.
Tras mi primer articulo en este Diario la semana pasada, pedí a mis amigos que lo leyeran y me lo criticaran.
Ayer 21 de diciembre de 2016, caminaba por la orilla izquierda del cauce del rio y fui viendo con sorpresa, uno, dos, tres… árboles, pinos, caídos.
 
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